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La Unión Europea prepara nuevas medidas comerciales frente a China

La Unión Europea y China negocian un acuerdo sobre vehículos híbridos mientras Bruselas prepara nuevas medidas de defensa comercial.
La Unión Europea y China negocian un acuerdo sobre vehículos híbridos mientras Bruselas prepara nuevas medidas de defensa comercial. Fuente: Depositphoto

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, anunció el 16 de octubre de 2026, al término del Consejo Europeo de los días 15 y 16, la preparación de una nueva herramienta para poder restringir con rapidez la entrada de productos de terceros países en el mercado único en defensa de los intereses de la Unión.

En esa misma reunión, con el fantasma de una guerra comercial con China sobrevolando la cumbre, los líderes europeos respaldaron combinar las negociaciones con medidas de defensa comercial para hacer frente al creciente desequilibrio comercial con Pekín.

Proteger el mercado europeo

En las semanas previas a la cumbre, Francia y Alemania habían pedido a la Comisión que pudiera responder con mayor rapidez a las prácticas que perjudican a la industria europea. En su carta a Von der Leyen difundida el 5 de octubre, Emmanuel Macron y Friedrich Merz reclamaron una respuesta común frente a las "distorsiones graves y sistemáticas".

Para ello, propusieron medidas que podrían llegar a cortar inmediatamente el acceso al mercado interior, con una activación más sencilla y la posibilidad de aplicarlas a cualquier país. El mecanismo que ahora desarrollará Bruselas, conocido en el debate como kill switch, todavía debe concretarse jurídicamente.

Von der Leyen defendió, además, un mayor uso de las medidas de defensa comercial que ya están disponibles, incluidas más salvaguardias. Según fuentes diplomáticas, los líderes debatieron extenderlas a sectores como el químico, las máquinas herramienta, el silicio y los plásticos. Estas salvaguardias permitirían limitar determinadas importaciones y complementarían el nuevo instrumento de acceso al mercado.

Datos del comercio bilateral entre la Unión Europea y China entre el 2000 y 2025.
Datos del comercio bilateral entre la Unión Europea y China entre el 2000 y 2025. Fuente: elaboración propia con datos de Eurostat.

Asimismo, la Comisión prevé presentar en diciembre DiversifyEU para que las empresas reduzcan su dependencia de un único proveedor. La iniciativa, en consulta hasta el 27 de octubre, se aplicaría con independencia del país de origen de los suministros, según explicó Von der Leyen. Bruselas también propondrá un mecanismo de solidaridad para decidir cómo responder cuando un Estado miembro sufra coerción o represalias.

La Unión Europea busca así ampliar sus herramientas de protección en un contexto en el que los aranceles han recuperado un papel central como instrumento de presión, tras la ofensiva de Donald Trump y las represalias que ha provocado.

En su relación con China, el déficit de bienes de la Unión Europea alcanzó unos 371.600 millones de euros en 2025, según los datos de Eurostat. La Comisión señala las barreras para vender en el mercado chino y el apoyo de Pekín a su industria como parte del problema.

Coches híbridos y los límites de la negociación

Pekín y Bruselas llevaban meses negociando para contener sus tensiones comerciales. Lo hacían en un contexto que algunos analistas describen como "China Shock 2.0", es decir, la creciente competencia china en sectores industriales avanzados, como el automóvil y la maquinaria, que presiona especialmente a Alemania.

Las conversaciones del 8 y 9 de octubre en Pekín dieron lugar a un acuerdo sobre coches híbridos. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, pactaron moderar los intercambios de vehículos híbridos y facilitar las licencias de exportación de tierras raras e imanes permanentes. También acordaron seguir negociando para reducir o eliminar los aranceles sobre determinados bienes.

Los términos conocidos del acuerdo prevén un límite inicial de 350.000 híbridos fabricados en China al año. La cuota crecería un 6% anual durante los cuatro años del pacto, que podría aplicarse desde diciembre, según responsables comunitarios. Šefčovič afirmó que reduciría los envíos chinos más de un 50% frente a lo que se exportaría en esos cuatro años sin nuevas medidas.

Para ampliar: ¿Hacia una guerra comercial entre la Unión Europea y China?

El resultado ha reforzado en Bruselas la confianza en combinar negociación y presión comercial, con vistas a extender las restricciones a otros sectores. Von der Leyen advirtió, sin embargo, de que no basta para corregir el desequilibrio bilateral y defendió usar también otras herramientas comerciales disponibles.

El Ministerio de Comercio chino, por su parte, rechazó el 16 de octubre que el acuerdo fuera fruto de la presión europea. Defendió que el entendimiento sobre híbridos es recíproco y beneficioso, protege los intereses de sus empresas y responde a las preocupaciones europeas.

Pekín reivindica un compromiso basado en las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMS) y en la no discriminación. También advirtió de que Bruselas no debe subestimar su determinación y capacidad para defender sus intereses.

En términos generales, el pacto puede interpretarse como una forma de reducir la incertidumbre comercial. Para China, aceptar límites pactados puede resultar más previsible que afrontar una sucesión de restricciones y represalias. Queda por ver si ese margen de negociación puede extenderse a otros sectores, ahora que Bruselas prepara nuevas herramientas para restringir el acceso a su mercado.

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