
México contiene el aliento. Un operativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) con apoyo estadounidense en el municipio jalisciense de Tapalapa ha terminado con la vida de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Llega de este modo a su fin la carrera de uno de los narcotraficantes más relevantes de la historia mundial.
Auge y caída de El Mencho
Su biografía es una muestra de la evolución del crimen organizado en el país mesoamericano. Nacido en la conflictiva región de Tierra Caliente en Michoacán, desde joven se vio involucrado en la prolífica industria de la heroína local. Esto le condujo a Estados Unidos. En 1994, el Distrito Norte de California le condenó a tres años de prisión por comercializar dicho estupefaciente.
A su vuelta, se mudó a Jalisco, donde terminó engrosando las filas del Cártel del Milenio, una poderosa facción del Cártel de Sinaloa liderado por Ignacio Coronel Villarreal, alias “Nacho Coronel”, que controlaba el estratégico puerto de Manzanillo, en Colima, y se había especializado en metanfetaminas y en abastecer nuevos y lucrativos mercados como Australia.
Pero el inicio de su trayectoria empezó realmente con la implosión de dicha organización. El abatimiento de “Nacho Coronel” a manos del ejército mexicano derivó en una guerra interna de la cual “El Mencho” surgió como vencedor.
Desde entonces, su ascenso ha sido meteórico. Refundados en el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), los miembros del extinto Cártel del Milenio no solo rompieron con Culiacán, sino que se lanzaron a la conquista de México.
Un lustro después de su fundación, gracias a la absorción de grupos menores, el CJNG operaba ya en 27 de los 32 estados de la república y contaba con una fuerza que rondaba los 30.000 integrantes. Amenazaban con tomarlo todo.
La hegemonía del Cártel de Sinaloa a duras penas lograba contener su avance en estados clave como Zacatecas o Chiapas. Unos frentes a los que había que sumar su presencia en Michoacán, Guerrero y Guanajuato, así como sus alianzas en Tamaulipas.
La caída de Ismael Zambada García “El Mayo” no hizo más que acelerar su ascenso. El conflicto entre su delfín “El Mayito Flaco” y los hijos de su antiguo socio, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, le abrió las puertas del “Olimpo”. Al apoyar a estos últimos, “El Mencho” aspiraba a la neutralización total de sus rivales.
Sin embargo, la muerte lo ha encontrado antes que su realización delictiva total. Junto a él también ha fallecido Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán “El Sapo”, jefe de plaza de Puerto Vallarta y comandante del brazo armado “Grupo Delta”. Asimismo, su yerno, José Luis Gutiérrez Ochoa “El Tolín”, ha sido capturado.
Oleada de violencia en México
La reacción no se ha hecho esperar. Poco después de reportarse el operativo, sus sicarios empezaron a robar vehículos y prenderles fuego para cortar el tráfico tanto en Guadalajara como en otras importantes urbes de la entidad federativa, tales como Puerto Vallarta o Zapopan.
Dichas acciones se repitieron en Uruapan, una conflictiva ciudad en plena Tierra Caliente michoacana, y en Reynosa, Tamaulipas, feudo de Los Metros, socios del CJNG.
La violencia se ha ido esparciendo y aumentando en intensidad a medida que la noticia ha sido difundida. Un violento motín estalló en la cárcel de Ixtapa, en Puerto Vallarta. La confusión y la supuesta presencia de hombres armados ha desatado escenas de caos en el aeropuerto internacional de Guadalajara que han llevado a la suspensión parcial del tráfico aéreo.
Mientras tanto, escenas de guerra se vivían a lo largo y ancho de Jalisco. El Cártel Jalisco Nueva Generación chocó violentamente contra las fuerzas de seguridad y el ejército. La oleada de violencia tuvo sus réplicas fuera de la entidad federativa. Reportes de enfrentamientos similares emergieron en otros estados con fuerte presencia de la organización, como Guanajuato, Veracruz o Michoacán.
Tras el shock viene la incertidumbre. A diferencia de los capos de la Sierra Madre Occidental que por decenios han dominado el narcotráfico mexicano, el CJNG carece de una estructura clánica asentada que garantice una sucesión rápida. Contrariamente, la complejidad organizativa del cártel lo hace altamente susceptible a un eventual conflicto interno o a una implosión.
Rubén Oseguera González, “El Menchito”, su hijo y heredero natural, se encuentra cumpliendo cadena perpetua en Estados Unidos. De igual forma, su hermano, Antonio Oseguera Cervantes “Tony Montana”, también se encuentra preso en el mismo país. Con la línea paterna fuera de juego, el poder reside en su contraparte femenina.
Su matrimonio con Rosalinda González Valencia era mucho más que una simple relación de pareja. Rosalinda era el nexo con “Los Cuinis”, el clan familiar que domina la estructura financiera del cártel. Sin embargo, su influencia se ha visto reducida en los últimos años. La separación entre Rosalinda y Nemesio sumada a la captura de importantes miembros como Abigael González Valencia, les ha hecho ceder terreno.
El declive relativo de Los Cuinis ha impulsado el ascenso de los lugartenientes regionales. Perfiles como el de Audias Flores Silva “El Jardinero”, jefe de plaza en Nayarit y máximo responsable de las operaciones en Sinaloa, o Ricardo Ruiza Velasco “Doble R”, líder del brazo armado “Grupo Élite”, tienen ahora la oportunidad de medrar en el caos sucesorio.
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