Los ejercicios ‘Escudo del Desierto 2022’ y la nueva posición global de Argelia

El ministro de asuntos exteriores de Rusia Serguei Lavrov y el presidente de Argelia Abdelmadjid Tebboune se reúnen en Argel. Foto tomada el martes 10 de mayo de 2022. Fuente: Servicio de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa vía AP. 

El desarrollo de operaciones antiterroristas conjuntas en la región argelina de Bechar, denominadas «Escudo del Desierto 2022», toman lugar por primera vez en un contexto geopolítico marcado por la incertidumbre. La cooperación ruso-argelina en materia de terrorismo se ve determinada por la escalada de tensiones tras el impacto de un misil en el municipio polaco de Przewodow. Además, el refuerzo de relaciones bilaterales estratégicas entre Rusia y Argelia se presenta como un desafío para los países de occidente en su posicionamiento respecto al conflicto ucraniano, notablemente debido a la actual crisis energética.

Una nueva relación estratégica

La naturaleza histórica de las relaciones ruso-argelinas tiene origen en la Guerra de Independencia de Argelia 1954-1962, como resultado del apoyo ofrecido por parte de la Unión Soviética durante el proceso de descolonización. Tras la desaparición del imperio soviético, dichas relaciones se vieron marcadas por un continuismo notablemente enfocado en el sector militar. No obstante, no fue hasta la llegada al poder de Abdelaziz Bouteflika en 1999 que ambos reforzaron substancialmente este bilateralismo. Bajo la presidencia de Vladimir Putin, el carácter estratégico de los intercambios se vio reflejado en la «Declaración de partenariado estratégico» firmado en Moscú en 2001, siendo éste el primero establecido por la Federación Rusa con un país árabe.

Sea como fuere, la alianza ruso-argelina se ha visto impulsada por el surgimiento de Argelia como potencia regional e internacional. En efecto, la dependencia de ambas economías en hidrocarburos, junto con el crecimiento militar de Argelia, ha dado lugar al fomento de relaciones económicas y comerciales entre los dos países. Según las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov durante su visita a Argelia el mes de mayo, Rusia destaca los resultados satisfactorios del «refuerzo de la cooperación militar y técnica» entre los dos países.

Argelia es uno de los principales importadores de armamento ruso en el continente africano, convirtiéndose de este modo en un aliado militar clave. La Federación de Rusia ha reafirmado su compromiso en el futuro desarrollo de relaciones entre los dos países, subrayando la relevancia geoestratégica de Argelia en la región del Norte de África. En consecuencia, la estrecha colaboración en materia militar se ha visto cumplimentada por la diversificación de dicha cooperación hacia otros ámbitos de interés común tales como el sector energético o el sector político. Dicha expansión cooperativa se ve reflejada en el desarrollo de programas científicos en diversas regiones argelinas, tales como Tamanrasset, con el fin de explotación de uranio y fosfatos, o el lanzamiento de un programa de trabajo intensivo, representado por un grupo parlamentario de amistad (GPA) ruso-argelino, con el fin de promover la dinamización de objetivos comunes de los dos países.

Por consiguiente, la Federación Rusa ha ido adquiriendo un mayor grado de influencia en la región del Magreb gracias a las relaciones diplomáticas desarrolladas desde la proclamación de independencia argelina y su posterior extrapolación hacia otros sectores. De ahí, la transcendencia del progreso de la cooperación estratégica entre los dos países.

La nueva alianza estratégica ruso-argelina se ha visto materializada el pasado miércoles en la región argelina de Bechar. El ejercicio de operaciones conjuntas, denominado «Escudo del Desierto 2022», se desarrolla por primera vez en el territorio del país norteafricano con el objetivo de poner en práctica la operacionalización de tácticas antiterroristas en condiciones desérticas. Según el jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional Popular argelino Saïd Chengriha, la ejecución de ejercicios tácticos con munición real por parte de las distintas unidades militares ya muestra resultados satisfactorios. Por consiguiente, el período de maniobras conjuntas tendrá una duración de trece días, poniendo así inicio a un nuevo partenariado estratégico.

El fortalecimiento de relaciones se ve determinado por un contexto geopolítico marcado por la incertidumbre. La proximidad de la tercera región militar de Argelia, conocida como Bechar, a la frontera marroquí ha desatado diversas impresiones. De hecho, la presencia de tropas rusas en la base militar de Hammaguir, sita a 50 kilómetros de la delimitación fronteriza con Marruecos, es considerada por algunos autores como una posible reacción a la operación «León de África 2022» desarrollada por Marruecos y Estados Unidos durante el pasado mes de junio en la región del Sahara marroquí.

No obstante, a pesar de haber participado previamente durante los ejercicios rusos «Vostok 2022» el mes de septiembre, es posible observar una posición más asertiva por parte de Argelia respecto al continente africano. En efecto, es preciso remarcar que dichas acciones no se comprenderían sin la mención de otras variables tales como la escalada de tensiones con Marruecos sobre el Sahara Occidental o la guerra en Ucrania. Según algunas personalidades, tales como el politólogo marroquí Rachid Lazraq, Argelia está llevando a cabo un intento de creación de alianzas más firmes bajo unas condiciones geopolíticas cambiantes. En consecuencia, el refuerzo de relaciones bilaterales entre Rusia y Argelia ha protagonizado diversas impresiones por parte de los países occidentales.

El posicionamiento de Argelia a nivel global

Actualmente es posible observar una escena internacional definida por un carácter exponencialmente volátil, de ahí que, la posición argelina continue siendo observada con recelo. La ruptura de relaciones diplomáticas entre Argelia y Marruecos ha inducido a una alta escalada de tensiones. El incremento de inversiones en los ámbitos de seguridad y defensa, así como la profunda modernización del ejército, reflejan los cambios estructurales producidos en la región. Según las estadísticas proporcionadas por el Banco Mundial, el gasto militar de Argelia en 2020 constituyó un 6.7% de su PIB. Posteriormente, este porcentaje se vio incrementado en un 0.7% en el 2021. En definitiva, el continente africano continúa experimentando cambios debido a la rivalidad histórica protagonizada por los dos países.

El jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional Popular argelino Saïd Chengriha supervisa el ejercicio táctico ISSAR 2-2022 con munición real. Foto tomada el martes 15 de noviembre de 2022. Fuente: Servicio de Prensa de Argelia

Mientras tanto, entre las distintas causas que justifican la escalada de tensiones, es pertinente destacar la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel, como resultado de la presión ejercida durante el gobierno de Trump, al igual que el cierre del gaseoducto Magreb-Europa, símbolo de la última forma de cooperación entre Marruecos y Argelia. Por consiguiente, dicha rivalidad continua impulsando la restructuración militar de Argelia a través de un significativo incremento de inversiones en este sector. Asimismo, entre las iniciativas políticas más transcendentales, es posible señalar la revisión constitucional de noviembre de 2020, la cual otorga un mayor grado de autoridad a las fuerzas militares de Argelia referente al desarrollo de operaciones transfronterizas.

Simultáneamente, existe una cierta ambigüedad referente a las relaciones con la Unión Europea (UE), especialmente tras el inicio de la crisis energética. Argelia continúa revindicando su posición como actor geopolítico clave gracias a su potencial como proveedor energético. De ahí, la priorización del uso de hidrocarburos y gas como herramienta diplomática y económica. Ahora bien, ¿deberían los países occidentales reformular su política hacia el país argelino?

Las relaciones entre la Unión Europea y Argelia se vieron oficialmente consolidadas con la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación en 2005, facilitando de este modo el libre desarrollo de actividades comerciales. La garantía del trato preferencial de exportaciones argelinas en el mercado europeo es el reflejo de la voluntad de cooperación por parte de la UE. Posteriormente, esto se vio traducido en el liderazgo del país argelino como tercer proveedor de gas natural europeo, solo por detrás de Rusia y Noruega.

Durante la última década, el bilateralismo UE-Argelia es definido por un relativo continuismo, posteriormente reorientado por la revisión de la Política Comercial de la UE en 2021 donde el nuevo contexto geopolítico norteafricano era abordado a través de nuevas iniciativas de inversión. A pesar de disponer de propuestas europeas de proliferación económica, el deterioro de relaciones bilaterales con España tras el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara ha socavado significativamente las interacciones con el país magrebí. Paralelamente, la cooperación con Rusia es afianzada por la «posición equilibrada» defendida por parte del gobierno argelino respecto a la guerra de Ucrania, adoptando de este modo un carácter neutral. De hecho, es posible observar este posicionamiento tras la resolución extraordinaria llevada a cabo por la Asamblea General de la ONU el mes de marzo, donde Argelia decidió abstenerse de condenar la invasión rusa.

La guerra de Ucrania ha enfatizado la fluctuación argelina entre la esfera de influencia europea y los lazos militares con Rusia. En efecto, muchos autores describen este balance de fuerzas como «la nueva guerra fría diplomática» debido a la disputa territorial del Sahara. Entretanto, la reacción por parte de los países occidentales se ha visto marcada por una profunda preocupación. Un ejemplo de esto es la reacción de Estados Unidos, que, abordando la posibilidad de imponer sanciones, refleja la trascendencia de este acercamiento.

Definitivamente, Argelia es un país clave para la futura estabilidad europea en términos energéticos. No obstante, la tendencia de rearme militar propiciada por la guerra, junto con las tensiones en el Sahara Occidental con Marruecos, y el fortalecimiento de vínculos con la Federación de Rusia claramente condicionan la independencia del país norteafricano. Ahora bien, ¿hasta cuándo podrá Argelia mantener su política exterior «equilibrada»?


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