La próxima Unión Europea

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Los nominados a altos cargos de la Unión Europea de izquierda a derecha: Ursula von der Leyen (a Presidenta de la Comisión Europea), Charles Michel (a Presidente del Consejo de la Unión Europea), Josep Borrell (a Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad) y Christine Lagarde (a Presidenta del Banco Central Europeo).

Escrito por Àngel Marrades

*Todos los altos cargos nominados por el Consejo de la Unión Europea deben ser elegidos por mayoría cualificada, esto es, el voto favorable del 55% de los Estados miembros que representen, al menos, el 65% de la población de la Unión Europea.

Los nombramientos

Los altos cargos para dirigir la política europea han sido nominados por el Consejo de la Unión Europea, ahora deberá el Parlamento Europeo avalarlos o rechazarlos, un proceso que tampoco será sencillo y que necesitará de negociaciones ya que la mayoría de grupos parlamentarios de alguna forma no han quedado satisfechos, a pesar del relativo consenso alcanzado, a diferencia de en 2014, cuando tanto Polonia como Reino Unido votaron en contra de Jean Claude-Juncker como Presidente de la Comisión.

Algo esencial del nombramiento de Ursula von der Leyen (UvdL) es que rompe con el proceso de Spitzenkandidaten que eligió a Juncker, algo que daña severamente la idea de una Unión Europea con mayor peso del Parlamento Europeo y en la que el voto tenga mayor importancia, donde se pudiera ver un vínculo directo entre el votante y quien ocupaba los cargos comunitarios. Al contrario, son los Estados los que ocupan este escenario al imponer una nominación que ni si quiera se encontraba en las papeletas electorales. Este resultado beneficia a Macron que deseaba liquidar el proceso de Spitzenkandidaten así como a Italia (con Lega y M5S) o Polonia, pues les da la oportunidad de tener más peso, pues sus partidos políticos europeos no son lo suficientemente poderosos para proponer un candidato con posibilidades de acceder al puesto, ya que no forman parte de los conservadores o los socialdemócratas.

Ursula representa el retorno al consenso franco-germano que se encontraba dañado por las múltiples discrepancias. Macron, que fue quien propuso a UvdL, ha conseguido reforzar a Alemania y la posición de Merkel a pesar de que esta había sido derrotada en el Partido Popular Europeo (EPP) y su candidato a presidir la comisión Manfred Weber se encontraba fuera de liza. Weber fue descartado ante la división interna dentro del EPP, el voto contrario de Orban (Hungría), y la oposición de Francia. En ese momento el candidato socialdemócrata tomó el relevo, Frans Timmermans, pues Merkel estaba dispuesta a salvar el proceso de Spitzentkandidaten y pactar una nueva Gran Coalición Europea, Francia tampoco estaba en contra pues el apoyo a Timmermans le daba la oportunidad de forjar una alianza más cercana con socialdemócratas y verdes.

Manfred Weber (a la izquierda) junto a Ursula Von der Leyen.

El problema aquí se trató de un bloque dirigido desde Italia junto a la alianza de Visegrado (V-4, Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) y otros países del este con un total al parecer de 11 Estados miembros que no eran favorables a la estricta política llevada a cabo por Timmermans de respeto al estado de derecho desde su posición de vicepresidente de la Comisión y tanto sus políticas neoliberales como excesivamente progresistas. Este frente consiguió cambiar la balanza de poder y obligar a que se articulará una composición diferente.

Tusk y Macron abren entonces una nueva propuesta: von der Leyen como presidenta de la Comisión permite a los populares obtener el puesto de mayor importancia satisfaciendo a la vez a Italia y Visegrado que consiguen una figura más moderada. Los más conservadores como Polonia o Hungría ven en ella una mujer de valores tradicionales con 7 hijos que como Ministra de Familia ha hecho políticas que ven con buenos ojos, aunque parece más un intento de marcarse un punto al haber derrotado tanto a Weber como Timmermans, pues UvdL es conocida por haber apoyado el matrimonio homosexual en 2017 en contra de muchos en su partido. Italia sin embargo es más pragmática y a pesar de llegar a la reunión del Consejo con las manos vacías ha sabido maniobrar para conseguir buenos réditos; a cambio del apoyo a Ursula se le ha prometido una cartera económica de relevancia en la Comisión, supuestamente la de competencia (anti-monopolios), que será ostentada por un miembro de Lega además de una revisión de su déficit excesivo.

El Partido Popular Europeo también queda satisfecho al elegir a uno de los suyos, aunque viéndose obligados a acabar con la figura del spitzenkandidat y reforzando a Merkel pues Ursula es una cercana aliada suya, siendo la única persona que ha estado en todos sus gobiernos como ministra desde 2005. A pesar de esto Angela Merkel tuvo que abstenerse en su nominación, pues las diferencias con sus socios de gobierno, los socialdemócratas, la obligaron a ello. Esto es algo que también deja al gobierno alemán en una situación complicada pues tanto socialdemócratas como verdes han visto mal la elección de Ursula, a la que llaman “ministra más débil de Alemania” y no están satisfechos con su gestión de la Bundeswehr como Ministra de Defensa, lo que puede suponer una oposición que termine por romper la coalición.

El segundo puesto de mayor importancia, el de Presidente del Consejo de la Unión Europea, será ostentado por Charles Michel exprimer ministro belga que forma parte de la alianza de Macron “Renew Europe”. Este puesto se encarga de gestionar las reuniones de los Jefes de Estado de la Unión y de negociar soluciones entre ellos, actualmente es ostentado por Donald Tusk. Este año son elecciones en Polonia, Tusk volverá a su país para participar de una campaña que es crucial para la posición de este país dentro de la Unión.

Charles Michel, exprimer ministro de Bélgica, negoció uno de los gobiernos más complicados de la historia, siendo el más largo en formarse y pactando con la ultraderecha.

En tercer lugar, encontramos a Josep Borrell como Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. La nominación de Borrell supone un papel de importancia para España como buscaba el gobierno de Pedro Sánchez, el problema aquí es que parece reproducirse un escenario similar al italiano de 2009-2014, cuando estos prefirieron obtener puestos de importancia para su país que reforzar su posición en el grupo socialdemócrata. Sánchez se suponía que quería evitarlo, por eso apoyo a Timmermans como presidente de la Comisión, pero parece que este año con menos Italia pudo jugar mejor. Dependerá de la acción de Borrell y del desenvolvimiento que del gobierno de Sánchez el que España mantenga su posición actual, pero el grupo socialdemócrata ya ha advertido de que no está conforme con el acuerdo que su negociador, Pedro Sánchez, ha hecho y hay que recordar que estas palabras vienen de la presidenta del grupo socialdemócrata en el Parlamento Europeo: la española Iratxe García. Es decir, España ha ocupado muchos puestos de responsabilidad en las negociaciones y obtenido réditos, pero pocos de estos han redundado en el partido y muchos en España, algo que no tranquiliza. Además, es el único alto cargo de la Unión Europea que supone la penalización de no tener comisario europeo, pues forma parte del ‘ejecutivo’ de la Comisión, a diferencia de Alemania o Francia que aun contarán con otros importantes comisarios europeos.

Por última está el cargo de Presidenta del Banco Central Europeo, cargo que pretende ostentar Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional. Lagarde es una figura polémica y política, no tiene experiencia en gestión de bancos, viene de las filas de los Republicanos franceses y sale claramente a petición de Macron. Sin duda será el cargo más complicado de validar y que no gustará a muchos gobiernos del sur que han sufrido los ajustes y reformas económicas de los préstamos del FMI durante la crisis.

La futura política interior y exterior europea

Con estos nuevos altos cargos europeos podemos entrever algunas de las prioridades de la política exterior europea y las reformas que se van a dar dentro de la Unión.

En política interior habrá una reforma de ciertos instrumentos macroeconómicos para favorecer a Francia y países periféricos, así como un presupuesto europeo más claro en contraposición de las políticas que hasta ahora ha llevado a cabo el BCE con la orientación ortodoxa monetaria germana. También habrá un refuerzo a Frontex y en general de la política de seguridad fronteriza. Algún tipo de plan europeo de peso con respecto a las renovables y la política energética, que es crucial para la Unión, se implantará con seguridad. Otra orientación de gran importancia será la del comercio y las grandes empresas europeas, se ha podido ver la creciente importancia de China en los discursos sobre la política comercial europea, y es muy posible que haya ciertos cambios en los próximos permitiéndose la creación de grandes monopolios europeos para competir con los gigantes chinos, tanto en industria como en alta tecnología, algo que fue rechazado por la anterior Comisaria de Competencia, Vestager, cuyo puesto parece ocupará un italiano de Lega.

Otro asunto que será central es en el ejército de los europeos, algo que viene perfilándose los últimos años y que gana fuerza con la nominación de la Ministra de Defensa alemana Ursula Von der Leyen como Presidenta de la Comisión Europea. Es verdad que UvdL ha sufrido duras críticas por su gestión de las Fuerzas Armadas en Alemania, la cúpula militar la vio como alguien de fuera, sus esfuerzos por reformar la atrasada y problemática Bundeswehr fueron en vano y fue criticada tanto por su falta de mano dura con los elementos neonazis del ejército como por los propios estamentos militares por entrometerse. Pero sin duda su figura ayudará a impulsar iniciativas en materia de defensa por su conocimiento de la OTAN y conexiones con otros ejércitos de estados miembros. Ursula ha sido defensora del ejercito de los europeos, y no de un ejército europeo, ya que ve necesario crear un mando conjunto y no un ejército totalmente integrado. También ha conseguido aumentos en el gasto de defensa en su país, dio iniciativa a La Cooperación Estructurada Permanente en materia de Defensa (PESCO) e impulsó el establecimiento de un Fondo Europeo de Defensa.

Por la parte de la política exterior tanto Borrell como la Unión Europea en su conjunto tienen múltiples escenarios que cubrir, y creo que veremos una organización que intentará tomar mayor iniciativa diplomática. Por un lado, está la cuestión de la ampliación balcánica, con Albania y Macedonia como principales objetivos, siendo bloqueado el avance principalmente por Francia y otros países del norte de Europa, Serbia también será un punto de gran importancia poniendo el acento sobre las negociaciones con Kosovo, algo que puede suponer una complicación si tenemos en cuenta que España no reconoce a Kosovo.

Otro escenario esencial será el Norte de África, principalmente Libia, donde Italia y Francia tienen serias discrepancias en sus políticas y apoyos, tanto por ser el principal punto de entrada de migrantes como por el abastecimiento de petróleo que parte de aquí. Argelia es otro país en esta zona que como principal suministrador de gas a España y ante su creciente inestabilidad tras la caída de Bouteflike será otro punto en el que la política europea puede ser activa, junto a Túnez que tiene elecciones a finales de este año y ha sido el principal país en el que tras la Primavera Árabe se volcaron esfuerzos.

El este de Europa, poniendo el foco sobre Ucrania, será crucial. Aquí la política energética es de gran importancia para el centro y este de Europa que son dependientes del gas ruso. Con el nuevo presidente Zelenski sería de esperar que hubiera acuerdos de importancia con Rusia, referidos además al Nord Stream 2 (al suministro energético en general). Otra área de cooperación ruso-europea que se entrevé ya es Moldavia, donde por el momento se mantiene una alianza entre un gobierno pro-europeo y una presidencia pro-rusa que han derrocado al oligarca Vladimir Plakhotnyuk. Estará por ver si Bielorrusia supone un escollo ante la posibilidad de que avance el Estado de la Unión (la Unión entre Rusia y Bielorrusia) para estas relaciones que por supuesto tendrán intereses contrarios por ejemplo en el Cáucaso.

Oriente Medio es un tablero con múltiples jugadores donde la Unión Europa está implicada principalmente en relación al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) con Irán. Está cuestión será una de las inmediatas pues tras abandonar el acuerdo Estados Unidos y la vuelta de duras sanciones la falta de medidas decisivas de la Unión Europea, que se niega a comprar petróleo iraní con el Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales (INSTEX), lleva a Irán a abandonar partes del acuerdo también. El cómo avancen las tensiones en la región y se desarrollen los acontecimientos pueden complicar mucho la posición europea en la zona. Por otro lado, Turquía también tendrá una importancia creciente, ya sea si se consolida bajo Erdogan convirtiéndose en un rival fronterizo en el Mediterráneo Oriental, donde las disputas por los pozos gasísticos en Chipre van en aumento y podría conseguir una victoria decisiva en Libia apoyando al GNA; o si la oposición consigue disputar el poder a Erdogan tras la histórica victoria a la alcaldía de Estambul habiendo un cambio del equilibrio de poder en la región.

Conclusiones

El lustro 2019-2024 tendrá grandes implicaciones, aunque aún será en gran parte el inicio de una Unión Europea que busca consolidarse para la competición con otras grandes potencias. El inicio será convulso y en su recorrido habrá gran actividad los próximos años tanto en política interna como en externa con los escenarios ya mencionados. El hecho es que el término de este mandato coincidirá con otros dos importantes ciclos electorales, marcando así el inicio de una nueva etapa, estos serán la elección presidencial en Estados Unidos, a la cual Donald Trump no podrá presentarse (suponiendo que habrá terminado su recorrido tras ganar en 2020), y en Rusia, ya sea que Vladimir Putin no se presente como dijo o haya algún tipo de arreglo con la Unión con Bielorrusia. En cualquier caso, el periodo 2019-2024 marcará el fin de una etapa, de una transición política que comenzó en 2016.

Sobre el Autor

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Estudiante de tercer año de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Historiografia, geopolítica y elecciones.

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Àngel Marrades

Estudiante de tercer año de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Historiografia, geopolítica y elecciones.