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Israel presenta su plan para la Franja de Gaza de posguerra

Mezquita destruida en la Franja de Gaza por los ataques del ejército israelí.
Mezquita destruida en la Franja de Gaza por ataques del ejército israelí. Fuente: Palestinian News & Information Agency (Wafa) in contract with APAimages – bajo CC BY-SA 3.0 DEED

Más de cuatro meses después del inicio de la invasión de la Franja de Gaza, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, presentó el plan para “el día después de Hamás” a su gabinete de seguridad. Si bien muchas de sus disposiciones ya se han ido conociendo por las declaraciones del mandatario durante las últimas semanas, se trata del primer documento en el que se recogen de forma oficial y detallada. Su cumplimiento se verá supeditado, eso sí, a los objetivos militares inmediatos: la destrucción de las capacidades e infraestructura de Hamás y Yihad Islámica y la liberación de los rehenes. 

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Según lo previsto en el plan, Israel seguirá teniendo el control sobre el enclave palestino por un periodo indefinido. El texto asegura que “mantendrá la libertad operativa de la actividad en toda la Franja de Gaza sin límite de tiempo”, cuyo objetivo sería “evitar la renovación del terrorismo”. En este sentido, el ejército israelí ya ha empezado a construir una autopista fortificada a través del corredor de Netzarim, lo que dividirá el territorio en dos impidiendo la conexión entre el norte y el sur y facilitando las operaciones militares. Asimismo, está creando una zona de seguridad en toda la frontera con Israel que reducirá aún más las dimensiones de la Franja de Gaza, constatándose la demolición de todos los edificios e infraestructuras en un área de un kilómetro de ancho en el interior de la frontera gazatí.

El texto también menciona el “cierre del sur”, en referencia a la frontera con Egipto, para evitar el contrabando “tanto en tierra como bajo ella”. Esto deberá funcionar, “en la medida de lo posible”, con la cooperación de Egipto y la asistencia de Estados Unidos. Además, se asegura que “Israel mantendrá el control de seguridad en toda la zona al oeste de Jordania por tierra, mar y aire para evitar el fortalecimiento de elementos terroristas en Judea y Samaria [Cisjordania] y la Franja de Gaza”. Todo ello acompañado de la desmilitarización completa “más allá de lo que se requiere para las necesidades de mantenimiento del orden público”.

En cuanto a la administración civil, el plan israelí señala que se basará en “funcionarios locales con experiencia administrativa” que no especifica, evitando mencionar intencionadamente a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Sí señala, en cambio, que esta nueva administración no podrá identificarse con países o entidades que den “apoyo al terrorismo”, ni recibir pagos de estos. Al mismo tiempo, Netanyahu vuelve a enfatizar su profunda negativa al establecimiento de un Estado palestino.

Israel también planea desarrollar un programa de “desradicalización” de todas las instituciones religiosas, educativas y asistenciales de la Franja de Gaza, que se llevará a cabo con la implicación y asistencia de los países árabes “con experiencia” escogidos por Tel Aviv. Por último, cabe señalar que en el documento se hace referencia a que Israel trabajará para cerrar definitivamente la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) y sustituirla por entidades de ayuda internacional “responsables”. La UNRWA es el único organismo de apoyo a los refugiados de un territorio en concreto y permite la identificación como refugiados de todos los palestinos expulsados desde 1948 y sus descendientes. Las autoridades israelíes, asimismo, advierten que la reconstrucción solo tendrá lugar cuando se haya completado la desmilitarización e iniciado la “desradicalicación”.

Para ampliar: La resistencia palestina, una historia de fragmentación política

El plan ha tenido un impacto reducido en la comunidad internacional. En una conferencia de prensa, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Anthony Blinken, se limitó a decir que “no he visto el plan y me reservo mi juicio”, aunque sí reafirmó su oposición a la “reocupación de Gaza” por parte de Israel y a que “no debe reducirse su tamaño”. Por otro lado, desde la ANP se señaló que el plan está “destinado al fracaso”, señalando que “Gaza solo puede formar parte de un Estado palestino independiente”.

Cabe señalar que, en pleno debate sobre quién administrará la Franja de Gaza después de la ofensiva israelí, el primer ministro de la ANP, Mohamed Shtayyeh, presentó su dimisión al presidente palestino Mahmud Abbas. Gran parte de la comunidad internacional aboga porque sea la ANP la encargada de la administración civil de la Franja, excluyendo por completo a Hamás. Sin embargo, la ANP tiene cada vez menos credibilidad para la población palestina, que la acusa de inacción y de colaborar con Israel. Al mismo tiempo, la popularidad de Hamás no para de crecer tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania.

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