¿Hacia otra guerra en el Cáucaso?

Cartel con el texto «Bienvenidos a Azerbaiyán» cerca de la frontera con Armenia. Se aprecia que el territorio azerí del rótulo se extiende también por Nagorno Karabaj. Fuente: Aris Messinis / Getty Images

Casi dos años han pasado ya desde la victoria azerí en la Segunda Guerra de Nagorno Karabakh, sin embargo, el fuego de los cañones de artillería continúa resonando esporádicamente entre los picos y valles de un Cáucaso en el cual una paz duradera sigue pareciendo un sueño lejano.

Dos años de escaramuzas y diplomacia infructuosa

La Segunda Guerra de Nagorno Karabakh llegaría a su fin con la firma del acuerdo de alto el fuego del 9 de noviembre de 2020. Sin embargo, las puntuales escaramuzas entre las fuerzas azeríes y armenias, trasladadas ahora a la frontera entre Armenia y Azerbaiyán, se convertirían en el escenario de fondo para un frágil proceso diplomático.

El comienzo de estas escaramuzas postbélicas lo encontramos en mayo de 2021 cuando las fuerzas azeríes cruzaron las fronteras internacionalmente reconocidas de Armenia para tomar posiciones en las montañas cercanas al lago Sev. Este primer cruce, que sería resuelto sin derramamiento de sangre, el inicio de una serie de vulneraciones de la frontera armenia por parte del ejército azerí. 

La situación empeoraría considerablemente en el mes de julio, durante el cual se produjeron varios tiroteos entre fuerzas armenias y azeríes en varios puntos de la frontera provocando la muerte de, al menos, cuatro soldados armenios y un soldado azerí. En paralelo a este incremento de las hostilidades también se produjo una escalada retórica por parte del gobierno de Azerbaiyán que comenzaría a proferir reiteradamente reclamos irredentistas sobre el sur de Armenia.

Mapa de las fronteras internacionalmente reconocidas del Cáucaso
Mapa de las fronteras internacionalmente reconocidas del Cáucaso

Una evolución en la retórica

Es importante señalar que este aparente reclamo sobre la provincia armenia de Syunik, Zangezur occidental para los azeríes, no es nuevo. El presidente azerí, Ilham Aliyev, ya había proclamado en varias ocasiones, al menos desde el año 2013, que estas tierras pertenecían históricamente a Azerbaiyán. Sin embargo, lo novedoso de la situación es que estas reclamaciones pasarían de ser algo aislado a ser un elemento central de la retórica azerí apareciendo de manera recurrente en discursos del presidente azerí desde ese momento en adelante:

“Ya estamos trabajando muy duro en el corredor de Zangezur. Dije en la cumbre en Nakhijevan que la decisión de separar Zangezur de Azerbaiyán y anexarlo a Armenia condujo a una división geográfica del mundo túrquico. Si miramos el mapa, parece como si nos hubieran clavado un puñal en el cuerpo y el mundo túrquico se dividiera. Zangezur, la tierra del antiguo Azerbaiyán, ahora desempeñará el papel de unir al mundo turco porque los proyectos de transporte, comunicación e infraestructura que pasan por Zangezur unirán a todo el mundo turco y crearán oportunidades adicionales”.

“Hemos ganado. No tenemos ningún otro tema en la agenda de hoy. Hemos accedido a nuestras fronteras y tomado el control de la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. No hay necesidad de eso porque Zangezur Oriental es nuestra tierra histórica. Zangezur Occidental es nuestra tierra histórica. No podemos olvidar la historia”

“Porque tanto Karabaj como Zangezur son nuestras tierras ancestrales históricas. La región económica de Karabaj incluye todas las regiones de la región de Karabaj. La región económica de Zangezur Oriental cubre las regiones pertenecientes a Zangezur Oriental. Zangezur Occidental está actualmente bajo control armenio. Pero como resultado de la construcción del corredor Zangezur, por supuesto, utilizaremos este corredor para devolver a nuestros ciudadanos a sus tierras ancestrales. Existen tales planes, y esto es natural. Porque nuestros ciudadanos fueron deportados del territorio de la actual Armenia, no solo del distrito de Zangezur, sino también del distrito de Goycha, que limita con aquí. Entonces tienen derecho a ir a vivir a su tierra ancestral. Lo guardamos para la próxima etapa”.

“Tenemos más motivos para esto en términos de pertenencia histórica de Zangezur y la región del lago Goycha. Tenemos más requisitos históricos para las reivindicaciones territoriales”.

“El corredor Zangezur que pasa por aquí unirá a todo el mundo turco. Tanto Azerbaiyán como Turquía están tomando medidas prácticas para implementar el corredor Zangezur. Estoy seguro de que estos pasos darán sus frutos en un futuro próximo. Hoy, mi querido hermano y mis invitados sentaron las bases de una importante carretera. Esta carretera también forma parte del corredor Zangezur. Como resultado de la construcción de esta carretera y vía férrea, lograremos nuestro objetivo…”

“En cuanto a Zangezur, me gustaría recordarles mi discurso en la cumbre de Najichevan. En ese momento, dije que en 1920, el gobierno soviético interrumpió la conexión geográfica del mundo turco al arrancar Zangezur de Azerbaiyán y entregárselo a Armenia, y cualquiera puede ver esto mirando el mapa. Estamos restaurando esta geografía ahora. Con la implementación de proyectos de transporte y comunicación, estamos redibujando esta geografía, y espero que lo logremos hasta el final”.

“Armenia ha visto eso. El mundo entero ha visto eso. Nadie ha sido capaz de detenernos. Hubo quienes querían detenernos durante la guerra, había círculos bastante fuertes, pero no pudieron detenernos. Dije que debían darnos un cronograma de cuándo abandonarían nuestras tierras y estábamos listos para detener la guerra. Yo digo lo mismo hoy. Les digo que nos den una fecha de cuando se abrirá el corredor de Zangezur, y en este caso no habrá problema. Por lo tanto, creo que tanto el liderazgo armenio como el público armenio deben entender esto”

Cartel publicado por el presidente azerí, Ilham Aliyev, en sus redes sociales
Cartel publicado por el presidente azerí, Ilham Aliyev, en sus redes sociales

El proceso diplomático

El 11 de marzo de 2022, el gobierno azerí anunció que había enviado a Armenia una propuesta de cinco puntos para la firma de un acuerdo de paz y la normalización de las relaciones entre ambos países: 

  • El reconocimiento mutuo del respeto a la soberanía, la integridad territorial, la inviolabilidad de las fronteras reconocidas internacionalmente y la independencia política de unos y otros.
  • Confirmación mutua de la ausencia de reclamos territoriales entre sí y aceptación de obligaciones jurídicamente vinculantes de no plantear tal reclamo en el futuro.
  • Obligación de abstenerse en sus relaciones interestatales de socavar la seguridad de los demás, de la amenaza o el uso de la fuerza tanto contra la independencia política como contra la integridad territorial, y de cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de la Carta de la ONU.
  • Delimitación y demarcación de la frontera estatal, y establecimiento de relaciones diplomáticas.
  • Desbloqueo del transporte y otras vías de comunicación, creación de nuevas vías de comunicación en caso de ser apropiado, y establecimiento de la cooperación en otros campos de interés mutuo.

Pero esta propuesta, que ha recibido numerosas críticas desde la sociedad armenia, mantiene un gran interrogante que, al menos hasta el momento, no ha sido resuelto debido a los desacuerdos entre las partes: ¿qué ocurrirá con Artsakh/Nagorno Karabakh?

El gobierno de Armenia declararía la necesidad de dar respuesta a este interrogante mediante las declaraciones del ministro de Exteriores, Ararat Mirzoyan, quien, en una rueda de prensa celebrada el 15 de marzo de 2022, declararía: “Cabe señalar que las disposiciones mencionadas en la propuesta no reflejan completamente la agenda completa de los problemas existentes. Es vital para la parte armenia que los derechos y libertades de los armenios de Artsakh estén claramente garantizados y que finalmente se aclare el estatus de Nagorno-Karabaj. Para nosotros, el conflicto de Nagorno-Karabaj no es una cuestión territorial, sino una cuestión de derechos.”

Últimos acontecimientos

El análisis de la evolución de estas dinámicas nos provee del contexto en el cual se han producido los acontecimientos más recientes. En la madrugada del pasado 13 de septiembre de 2022, el ejército azerí lanzo un ataque de gran magnitud a lo largo de gran parte de la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. La batalla inicial, puesto que no se puede tildar a esta de ser una mera escaramuza, se prolongaría durante 8 horas de manera ininterrumpida y estaría caracterizada por un uso intensivo de artillería, y drones de ataque, contra posiciones (mayormente) militares armenias a lo largo de la frontera que vendría seguido por el avance de soldados de infantería azeríes a través de varios puntos de la frontera.

La magnitud de este enfrentamiento, que tendría réplicas durante tres días, no puede ser menospreciada. Más de un centenar de soldados armenios y azeríes morirían durante esta escalada, sin duda la más grave desde la firma del alto el fuego.

Esta escalada, que llevaría a Armenia a pedir sin éxito la intervención de la CSTO y a plantear la imposición de la ley marcial, llegaría a su fin en un contexto de esfuerzo diplomático multilateral por parte de las diversas potencias con intereses en la zona que incluiría tanto contactos a nivel ministerial entre el gobierno ruso y el azerí como la visita de la portavoz del Congreso estadounidense, Nancy Pelosi, a Armenia poco después del fin de los enfrentamientos.

Mapa publicado por el Ministerio de Exteriores de Armenia mostrando los puntos en los que se habían producido ataques azeríes entre el 13 y el 14 de septiembre
Mapa publicado por el Ministerio de Exteriores de Armenia mostrando los puntos en los que se habían producido ataques azeríes entre el 13 y el 14 de septiembre

Sin embargo, la gravedad de los acontecimientos nos lleva a plantear una pregunta: ¿qué busca exactamente Azerbaiyán?

Si atendemos a las declaraciones de las autoridades azeríes y sus portavoces, el gobierno azerí reclama dos cuestiones fundamentales: el establecimiento del Corredor de Zangezur, que conecte Azerbaiyán con Najichevan y Turquía, y la firma de un acuerdo de paz que certifique su soberanía sobre todo el territorio de Nagorno Karabakh.

Una lectura rápida de los acontecimientos parece indicar que el gobierno azerí, restringido y soliviantado al mismo tiempo por el contexto internacional, busca coaccionar al gobierno armenio hasta que este acceda a cumplir estas aspiraciones, de carácter maximalista, y así consolidar por completo la victoria alcanzada en la guerra de 2020.

Sin embargo, lo cierto es que no son pocas las voces que, principalmente desde Armenia, insisten en que estos últimos acontecimientos no pueden sino verse como la antesala de una nueva guerra en la que Azerbaiyán buscaría arrebatar, como mínimo, el control de las provincias de Syunik y Vayots Dzor a Armenia.

Un final abierto y un fuego alimentado por el contexto internacional

La región del Cáucaso parece encontrarse atrapada entre el fervor azerí tras la victoria de 2020 y la fatiga de guerra generalizada. El gobierno azerí no parece estar dispuesto a dejar de presionar para conseguir el mayor número posible de concesiones por parte de Armenia y el gobierno armenio se encuentra en un momento particularmente débil, fruto de las divisiones internas, y un escaso apetito por un conflicto militar tras el fracaso de 2020.

Esta situación se encuentra agravada por el contexto internacional, protagonizado por la guerra ruso -ucraniana, que marca un repunte del uso de la fuerza armada en las relaciones internacionales y marca un momento de clara debilidad para Armenia puesto que su principal aliado, Rusia, se encuentra en un momento de debilidad autoimpuesta y tiene escasos deseos de involucrarse en escenarios de relevancia secundaria para Moscú.

Teniendo esto en cuenta, lo más probable es que las dinámicas vigentes se mantengan y que, en las próximas semanas y meses, veamos nuevos enfrentamientos entre las fuerzas armenias y azeríes. Solo un cambio drástico en el contexto internacional, que por el momento aún parece distante, podría alejar al Cáucaso de la sombra de un nuevo conflicto. 


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Graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Salamanca, Master por la Universidad Complutense y la Universidad Camilo José Cela. Las Relaciones Internacionales han sido desde hace años mi principal campo de interés profesional y personal. Estoy interesado especialmente en las Grandes Potencias y Oriente Medio.

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