Gran Rabino de Kiev: “Nací en Leningrado y nunca pensé que tendría que estar bajo el fuego de los tanques y la artillería rusa”

Moshé Reuven Azman, Gran Rabino de Kiev. Miriam González.

La Sinagoga Brodsky está emplazada en el centro de la capital ucraniana, a escasos mil metros de la emblemática Plaza de la Independencia de Kiev. Fundada 1898 “fue cerrada por los comunistas en 1926, devuelta a nuestra comunidad en 1997 y en el año 2000 conseguimos restaurarla y volver a abrirla”, explica el Gran Rabino de Kiev, Moshé Reuven Azman. El edificio mantiene su aspecto cotidiano, pero su interior sirve de centro de reparto de ayuda humanitaria para todos aquellos que lo necesiten, aseguran los trabajadores. Varias cajas con aparatos de aire acondicionado se amontonan en la recepción y pronto serán enviadas a distintos hospitales del país. Una joven atiende a todas las personas que entran pidiendo ayuda, los anota en una lista para poder suministrarles todo aquello que precisan. Muchas de las donaciones que llegan a esta sinagoga provienen de Israel. “La ayuda es para todo aquel que lo necesite, sea judío o no: trajimos paquetes de primeros auxilios de Israel y los regalamos. Esto ha salvado vidas. Ahora estamos ayudando con la medicina”, destaca el Gran Rabino. 

La comunidad de judíos de Ucrania antes de la invasión rusa estaba conformada por más 360.000 personas, según el European Jewish Congress. Muchos de ellos abandonaron el país al inicio de la guerra y ahora es más complejo determinar el número exacto que permanece en Ucrania. Kiev es la metrópoli con la mayor agrupación de judíos en el país, seguida por las ciudades de Dnipro, Járkiv y Odesa.

Moshé Reuven Azman llegó a Kiev en 1995 tras haber estudiado en Israel. Cuando se inició la ofensiva rusa el pasado 24 de febrero no se planteó en ningún momento trasladarse al extranjero. Al contrario, con un apasionado alegato contra la guerra hizo un llamamiento al pueblo ruso y a los judíos de Rusia para que protestasen contra la invasión de Ucrania: “Fue un grito del alma. Yo me encontraba en Anativka, no está lejos de Stoyanka, Bucha, Irpin, lugares ahora conocidos en todo el mundo. Allí estaba con toda mi familia y cientos de refugiados. Cuando los niños fueron evacuados todo se hizo más fácil para mí”.  El Gran Rabino de Kiev recuerda, con gesto serio, como fueron los primeros compases de la guerra, cuando las tropas rusas se encontraban a escasos kilómetros de capital de Ucrania. “Eran las primeras dos semanas de la guerra y estábamos bajo fuego de todos lados. Nací en Leningrado, en la Unión Soviética, nunca pensé que tendría que estar bajo el fuego de los tanques rusos y la artillería”.

Moshe Reuven Azman compagina sus labores como Gran Rabino de Kiev con la búsqueda de distintos tipos de ayudas para todos los afectados por la invasión.

– ¿Cómo es la relación actual entre la comunidad de judía de Rusia y Ucrania?

Prácticamente no hay relaciones. No culpo a la comunidad judía de Rusia, hasta siento lástima, se han convertido en una especie de rehenes. La situación en Rusia en complicada, si alguien dice que está en contra de la guerra lo pueden condenar a 15 años de prisión y la gente tiene miedo. Algunos rabinos de Rusia me llamaron, no diré quienes fueron, pero entendían la situación.

Yo soy una persona que no tiene miedo de decir lo que piensa, porque nací en la Unión Soviética y en aquella época el KGB me interrogó muchas veces, aunque no lograron asustarme entonces.

– La invasión de Ucrania ha supuesto un enorme cambio para todos los ucranianos ¿de qué forma ha cambiado su vida esta guerra?

Mi vida ha cambiado completamente. En tiempos de guerra las personas están en peligro de manera constante: algunos están bajo fuego de artillería, otros combatiendo en primera línea y los que se encuentran en otras partes de Ucrania -lejos del frente- no saben tampoco dónde puede caer un cohete. Además, todos los ucranianos que han tenido que abandonar el país también afrontan dificultades. Los miembros de mi propia familia son refugiados ahora, aunque tengan donde de vivir y no estén expuestos al peligro, moralmente se sienten como refugiados. Su vida ha vuelto más difícil. Mi esposa se encargaba de desarrollar varios proyectos educativos y los ha tenido que dejar atrás.

Millones de personas no tienen dónde vivir y muchas simplemente están en peligro. Pero, en mi opinión, yo llamaría a esto «tiempo de estrellas»; la guerra ha despertado las extraordinarias cualidades del pueblo ucraniano: voluntarios que no duermen nada y trabajan incansablemente, miles de soldados que van al frente a arriesgar sus vidas para defender a la patria. Muchas personas comparten lo que tienen… Los buenos actos se ven constantemente, es decir, esas buenas cualidades -quizás dormidas en tiempos de paz- ahora han despertado.

Considero que en cierta manera Ucrania ya ganó, solo espero que haya el menor coste de vidas humanas posible. Y cómo vencedores morales de esta guerra no se puede volver al estado anterior de corrupción, lo digo abiertamente. Cada persona debe cambiar la sociedad, pero las personas deben cambiarse a sí mismas primero. Y entonces el Todopoderoso lo verá y será bueno para todos. La sociedad cambiará y será completamente diferente.

Creo que Rusia debería arrepentirse [de la invasión de Ucrania], los rusos deberían arrepentirse de estos crímenes, como se arrepintieron los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial. Ellos todavía tienen vergüenza de lo que hicieron sus abuelos -que estaban en las SS- durante el Holocausto. Si Rusia se considera heredera de la Unión Soviética, debe arrepentirse de la invasión de Ucrania.

– ¿Cuál es su opinión sobre las razones que el presidente Putin enumeró durante el discurso en el que anunció la guerra con Ucrania?

Rusia dice que vino aquí para desnazificar Ucrania, es decir, para erradicar el nazismo en Ucrania. Bueno, si piensas un poco, enciendes un poco tu mente, entenderás varias cosas. La primera es que están atacando a ciudades pacíficas de habla rusa como Járkiv, Mariupol y otras más ¿Cuántos rusos murieron?

Dicen que vinieron a salvar a los rusos pero aquellos a los atacan no quieren estar bajo dominio de Moscú, así que atacaron sus casas directamente en áreas densamente pobladas…. No hay absolutamente ninguna lógica. Segundo, ¿qué clase de nazis hay aquí? Si el presidente es judío, ¿qué clase de nazis podrían elegir un presidente judío? Recientemente, el primer ministro era un judío, Groysman. Rabinovych era el jefe de la oposición, judío también. No hay partidos nazis, los partidos nacionalistas no entraron al parlamento, no pasaron la barrera electoral.

En Rusia, si miras en Internet, descubres que hay hasta 53 organizaciones fascistas. Esta guerra no es solo contra Ucrania es contra todo lo civilizado. Comenzaron la guerra para no permitir que Ucrania se uniera a la OTAN: ahora Finlandia y Suecia estarán en la OTAN… Creo que los rusos ayudaron mucho a Ucrania. De mala gana, pero ayudaron a Ucrania a unirse. Toda Ucrania comenzó a ayudarse mutuamente. Esto nunca había sucedido en tal escala.

Vivo aquí, soy judío y nadie me oprime. Soy un rabino de habla rusa que nació en Rusia. Desafortunadamente, hasta ahora no he aprendido ucraniano, pero quiero aprenderlo. En Ucrania nadie me persigue por la lengua que hablo, ni hay ninguna sanción, nada.

Lo que los rusos hicieron en Bucha e Irpin se ha convertido en un símbolo. No lo leí en el periódico, cuando aquello sucedió allí, nosotros no estábamos lejos. Los rusos no son antifascistas, simplemente se comportan como fascistas, matan a la población civil, roban, violan….

– El patriarca Kirill de Rusia ha apoyado al gobierno ruso en la invasión de Ucrania ¿Cuál es su opinión sobre esto?

Mire, no es del todo correcto que yo opine sobre esto. No soy de la religión cristiana. Probablemente debería preguntar a los líderes cristianos de aquí. Si se tratase de los rabinos, sí estaría listo para hablar.

– ¿Cómo ha evolucionado la situación de la comunidad judía desde la independencia de Ucrania hasta ahora?

Hoy en día no hay antisemitismo estatal en Ucrania y el antisemitismo moderno está en un nivel muy bajo, menos que en Europa, creo.  Cuando cayó la Unión Soviética los sucesivos gobiernos de Ucrania devolvieron decenas de sinagogas, se construyeron multitud de escuelas judías y otras instituciones. Hoy, esta sinagoga [Sinagoga de Brodsky] es un símbolo del renacimiento de la vida judía en Ucrania: era la sinagoga central. Se encuentra en el centro de Kiev. Kiev es el centro de Ucrania, y Ucrania es el centro de Europa ahora. Por eso les digo a mis feligreses: «Gente, cuando rezamos el sábado, tenemos una responsabilidad tan grande, ¿se imaginan? Estamos orando en la sinagoga en el centro de Kiev, que es ahora el centro no solo de Ucrania, sino de Europa e incluso del mundo». Es por eso que estamos tratando de hacer el bien, no solo rezar, sino que todos los días conseguimos y distribuimos una gran cantidad de ayuda humanitaria. En su momento logramos evacuar a decenas de miles de personas de los puntos críticos. Salvamos a muchas personas.

Es posible que haya escuchado que instalé aires acondicionados en hospitales. Cuando vi que en nuestros hospitales no había estos aparatos, decidí conseguirlos. Estuve en el hospital a 35 grados, y eso no está bien para los pobres soldados heridos que vienen del frente. No solo son incómodos, sino que las heridas no cicatrizan bien.. Decidí recolectar dinero rápidamente, y todos los días compramos acondicionadores para todos los hospitales. No conseguimos estos fondos solo para gestionarlos nosotros, si vemos que hay voluntarios de Járkov u otros lugares que necesitan ayuda, tratamos de apoyarlos cuando comprobamos que realmente hacen un buen trabajo. No es que tengamos mucho dinero, pero estamos tratando de conseguir financiación. Todavía hay muchos problemas aquí y, por lo tanto, es fantástico que Europa esté ayudando y que todo el mundo se solidarice con Ucrania. Sin embargo, seguimos necesitando ayuda, porque Ucrania no lucha por sí misma, sino por todo el mundo civilizado, y ganará con la ayuda de Dios.

– Cuando la guerra termine ¿habrá algún espacio para las relaciones entre los pueblos de Rusia y Ucrania?

Creo que, en un futuro cercano, cuando la verdad se muestre en la televisión de Rusia, el locutor dirá: «Lo sentimos, te mentimos, te engañamos, eso es todo, ahora arrepintámonos». El perdón es un tema muy importante y depende de los ucranianos decidir cómo van a perdonar. Y ni siquiera se trata solo de los líderes religiosos. Los judíos tardaron décadas en perdonar a Alemania… No puedes decirle a tu corazón cómo y cuándo perdonar. Hablaremos en el momento en que termine la guerra.


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