¿Fuego y Furia? Detrás del relato de crisis en Iraq

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Antecedentes

El 3 de enero de 2020 se produjo el asesinato de Qasem Soleimani, Comandante de la Fuerza Quds, y Abu Mahdi al-Muhandis, Subdirector de las Unidades de Movilización Popular de Irak, en un ataque de precisión realizado con drones por parte de los Estados Unidos contra el vehículo en el que partían desde el Aeropuerto Internacional de Baghdad.

La noche del día 4, una fuerza aérea no perteneciente a la coalición de EEUU ataco un convoy médico de las UMP cerca de Camp Taj (Bagdad), ocasionando la muerte de seis miembros de las PMU e hiriendo a otros tres. La negación de la autoría por parte de EEUU provino del portavoz de la Operación Resolución Inherente, el Coronel Myles B. Caggins:

En la madrugada del 8 de enero, cumplidos los tres días de luto y enterrados sus restos, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzaron un ataque con misiles balísticos de corto alcance y de emplazamiento móvil (Shahab-1 y Fateh-110) contra las bases aéreas de Ain al-Assad (a 160 km al oeste de Bagdad) y en el Aeropuerto Internacional de Erbil en Irak, lugares en los que se encontraban tropas norteamericanas, ocasionando daños materiales pero no heridos o muertos. Una vez cesó el ataque, se esperaba una declaración oficial del presidente Donald Trump esa misma noche desde el Despacho Oval de la Casa Blanca tras reunirse con su equipo de seguridad nacional, pero en su lugar publicó el siguiente tweet con respecto a la situación:

A las 11:29 EST del 8 de enero, Trump cumple lo anunciado. Pero la comparecencia estaba prevista a las 11:00; diez minutos pasada la hora, un ayudante retiró la carpeta con la declaración y no la devolvió hasta cinco minutos antes de empezar. Así pues, el texto que se leería a continuación no es el originalmente previsto.

Separando el grano de la paja

Antes de hablar en mayor detalle sobre el discurso, hagamos un repaso general de lo sucedido. Aceptando como hecho que el ataque contra Soleimani se produjo con drones, con una inteligencia más que fiable, ¿desde dónde pudieron despegar dichos aparatos? Si filtramos el listado de bases con presencia norteamericanas en Oriente Medio y nos circunscribimos a aquellas en Irak y las más cercanas a Irak que hayan desplegado drones, y por tanto ofrecer la flexibilidad táctica para realizar el ataque de oportunidad, nos quedan las siguientes:

  • Base Aérea Ain al-Assad (Irak).
  • Base Aérea Ali Al Salem (Kuwait).
  • Base Aérea Al Udeid (Qatar).
  • Base Aérea Al Dhafra (Emiratos Árabes Unidos).

Las bases de Qatar y EAU, aún cerca de la zona de operaciones, están demasiado lejos como para dar una respuesta ofensiva rápida en una ventana de tiempo tan corta (entendiendo como tal el vuelo de Soleimani desde Líbano y pillarlo en plena salida), por lo que el sospechoso más probable procede de la base Ain al-Assad. Pero inteligencia revelada por militares norteamericanos el día 5 indica que un MQ-9 Reaper partió de la Base Aérea Al Udeid y otro como refuerzo, el cual no fue necesario. ¿A qué activo norteamericano pertenecerían? Fundamentalmente al 379th Air Expeditionary Wing, al mando del Brigadier General Daniel H. Tulley, pero los drones son parte y fueron manejados por operadores remotos desde la Base Aérea de Creech, Nevada, hogar de la 432nd Air Expeditionary Wing, al mando del Coronel Julián “Fantasma” Cheater. Apoyados por los Boeing E-3 o AWACS del 380th Air Expeditionary Wing de la base de Al Dhafra y los sistemas de satélites de observación, tendríamos el retrato robot de los sospechosos.

Pero los problemas nos salen al paso: desde un primer momento se dijo desde las autoridades iraníes que los objetivos de los ataques, y especialmente la base de Ain al-Assad, fueron las implicadas en la muerte de su general. Así lo afirmaba Javad Zarif, ministro de Asuntos Exteriores iraní, en su cuenta de Twitter el mismo 8 de enero:

El día 9, el General Amir Ali Hajizadeh, comandante de la Fuerza Aeroespacial de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, explicó en rueda de prensa los pormenores del ataque desde su punto de vista. Entre ellos estaba la selección de objetivos, indicando que se habían dado como tales las bases aéreas de Taji y Ain al-Assad en Irak, Shahid Moaffar en Jordania y Ali al-Salem en Kuwait. Es más, el foco principal del ataque iba a ser Camp Taji, pero se decidió a pocas horas del ataque cambiarlo hacia Ain al-Assad.

Ante esta contradicción de lugares debemos hacernos la pregunta obvia, que es: ¿Hay drones estadounidenses, y especialmente MQ-9 Reapers, en Ain al-Assad? Si, como así indican las fotos por satélite de la base del 22 de octubre de 2019 y las fotos hechas durante la visita de Mike Pence y su esposa a la misma el 23 de noviembre, como podemos observar en su tweet:

¿Podrían haber realizado tal ataque relámpago? Si, pero los datos del día 5 los descartan. Así pues, Javad Zarif, Amir Ali Hajizadeh y los iraníes mienten cara al público. Pero, ¿Por qué eligieron cuatro bases, escogieron una como centro de gravedad y luego lo cambian, cuando desde los medios se dice con nombres y apellidos el origen del hecho? Retrocedamos un poco en el tiempo. El 14 de septiembre de 2018, drones de fabricación iraní atacaron con precisión la refinería de petróleo saudí de Abqaiq, reduciendo en un 50% la producción de Arabia Saudí. El 20 de ese mismo mes, en un rueda de prensa desde el Pentágono, el Secretario de Defensa Mark Esper y el General del Cuerpo de Marines Joseph Dunford, Presidente del Estado Mayor Conjunto en aquel entonces, declararon el envío de refuerzos anti-misiles a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (a petición suya), pero sin dar más datos en el caso de este último. El despliegue comprende baterías de MIM-104 Patriot, una del sistema Terminal High Altitude Area Defense (THAAD) y el personal necesario para su manejo.

Descontando las formidables defensas antiaéreas kuwaitíes, tenemos un escenario en el que Irán no puede golpear el flanco sur-suroeste, a los verdaderos artífices de su desgracia, sin que se convierta en un semi-fracaso y ganancia de prestigio para EEUU. Pero hay un eslabón débil en la cadena, Irak, que no cuenta con el mismo nivel de defensas. Irán ataca Ain al-Assad no porque sea un objetivo legítimo, sino porque las tropas estadounidenses allí estaban más desprotegidas. 

¿Y por qué no se emplazaron baterías de defensa anti-misiles en Irak, si la amenaza era real y las fuerzas norteamericanas eran un objetivo posible? Oficialmente los norteamericanos alegan que nunca habían hecho falta durante la lucha contra el ISIS, pero ese argumento se derrite tras el 14 de septiembre y se evapora con la muerte de Soleimani. Tampoco se ordena un despliegue de emergencia de activos antimisiles o de sistemas CIWS (Close-in Weapons Systems en inglés) tras el ataque al general iraní, que al menos podrían haber hecho pensar dos veces a los iraníes. Ni siquiera se ordena evacuar los vehículos y aparatos de las bases, como muestran las fotografías por satélite del 9 de enero. Los estadounidenses, oficialmente, se limitan a detectar los lanzamientos, recibir el aviso de los iraquíes que a su vez son avisados por los iraníes y esperar el golpe. Pero los hechos son tozudos y pintan, en mi opinión, un cuadro diferente. Uno en el que los mandos militares y políticos de EEUU sabían, como los iraníes, los puntos fuertes y débiles del adversario. Uno en el que Ali Al Salem y Erbil son los chivos expiatorios pero por motivos distintos: para los norteamericanos, una abertura deliberada en su defensa pugilística y, de haber habido soldados muertos, un casus belli contra Irán (por eso se preparaba el Despacho Oval); para los iraníes es una jugada perfectamente calculada con el que dar una demostración de fuerza al mundo, de la precisión de sus sistemas de misiles y de contentar por el momento a un pueblo que llora a una leyenda de su historia reciente. Una auténtica puesta en escena. Y ahora hablemos del discurso.

Los actores del discurso, o ¿Quién es quién?

Los primeros en aparecer en escena, por una puerta lateral y colocándose a ambos lados del atril donde Trump dará su alocución, son varios miembros del gobierno, a saber:

  • Mike Pence – Vicepresidente de los Estados Unidos.
  • Mike Pompeo – Secretario de Estado de los Estados Unidos.
  • Mark Esper – Secretario de Defensa de los Estados Unidos.

Y del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos

  • Mark Alexander Milley – General del Ejército de los Estados Unidos y Presidente del Estado Mayor Conjunto.
  • James Charles McConville – General del Ejército de los Estados Unidos y Jefe de Estado Mayor del Ejército.
  • David Hilberry Berger – General del Cuerpo de Marines y Comandante del Cuerpo de Marines.
  • Michael Martin Gilday – Almirante de la Armada de los Estados Unidos y Jefe de Operaciones Navales.
  • David Lee Goldfein – General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea.
  • John William Raymond – General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y Jefe de Operaciones Espaciales de la Fuerza Espacial.
  • Joseph Lauren Lengyel – General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y Jefe de la Guardia Nacional.
  • Karl L. Schultz – Almirante de la Armada de los Estados Unidos y Comandante de la Guardia Costera.

El único miembro del Estado Mayor Conjunto que no aparece en el discurso es John E. Hyten – General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y Vicepresidente del Estado Mayor Conjunto. No se dan motivos de dicha ausencia ni se ha preguntado nada al respecto en los medios de comunicación. Por lo demás, la puesta en escena no es para dar un mensaje político, sino otro muy distinto.

El discurso

Declaraciones de Donald Trump sobre los incidentes del 8 de enero.

Centrándonos más en las palabras de Trump el 9 de enero, este discurso contiene un texto de cara a la opinión pública (coherente con la puesta de escena, justificatorio, luego bienintencionado, siempre contradictorio, ligeramente conciliador y llamando a la colaboración internacional mientras da palos a los aliados europeos) y otro (el real) dirigido al otro púgil. Dicho esto, y siempre según mi criterio, os traigo aquí la transcripción integra de las palabras del Trump de las cuales extraigo varios fragmentos que aparecen resaltados.

Texto integro del discurso (enlace)

As long as I am President of the United States, Iran will never be allowed to have a nuclear weapon.

Good morning.  I’m pleased to inform you: The American people should be extremely grateful and happy no Americans were harmed in last night’s attack by the Iranian regime.  We suffered no casualties, all of our soldiers are safe, and only minimal damage was sustained at our military bases.

Our great American forces are prepared for anything.  Iran appears to be standing down, which is a good thing for all parties concerned and a very good thing for the world.

No American or Iraqi lives were lost because of the precautions taken, the dispersal of forces, and an early warning system that worked very well.  I salute the incredible skill and courage of America’s men and women in uniform.

For far too long — all the way back to 1979, to be exact — nations have tolerated Iran’s destructive and destabilizing behavior in the Middle East and beyond.  Those days are over. Iran has been the leading sponsor of terrorism, and their pursuit of nuclear weapons threatens the civilized world. We will never let that happen.

Last week, we took decisive action to stop a ruthless terrorist from threatening American lives.  At my direction, the United States military eliminated the world’s top terrorist, Qasem Soleimani.  As the head of the Quds Force, Soleimani was personally responsible for some of the absolutely worst atrocities.

He trained terrorist armies, including Hezbollah, launching terrorist strikes against civilian targets.  He fueled bloody civil wars all across the region. He viciously wounded and murdered thousands of U.S. troops, including the planting of roadside bombs that maim and dismember their victims.

 Soleimani directed the recent attacks on U.S. personnel in Iraq that badly wounded four service members and killed one American, and he orchestrated the violent assault on the U.S. embassy in Baghdad.  In recent days, he was planning new attacks on American targets, but we stopped him.

Soleimani’s hands were drenched in both American and Iranian blood.  He should have been terminated long ago. By removing Soleimani, we have sent a powerful message to terrorists: If you value your own life, you will not threaten the lives of our people.

As we continue to evaluate options in response to Iranian aggression, the United States will immediately impose additional punishing economic sanctions on the Iranian regime.  These powerful sanctions will remain until Iran changes its behavior.

In recent months alone, Iran has seized ships in international waters, fired an unprovoked strike on Saudi Arabia, and shot down two U.S. drones.

 Iran’s hostilities substantially increased after the foolish Iran nuclear deal was signed in 2013, and they were given $150 billion, not to mention $1.8 billion in cash.  Instead of saying “thank you” to the United States, they chanted “death to America.” In fact, they chanted “death to America” the day the agreement was signed.

Then, Iran went on a terror spree, funded by the money from the deal, and created hell in Yemen, Syria, Lebanon, Afghanistan, and Iraq.  The missiles fired last night at us and our allies were paid for with the funds made available by the last administration. The regime also greatly tightened the reins on their own country, even recently killing 1,500 people at the many protests that are taking place all throughout Iran.

The very defective JCPOA expires shortly anyway, and gives Iran a clear and quick path to nuclear breakout.  Iran must abandon its nuclear ambitions and end its support for terrorism. The time has come for the United Kingdom, Germany, France, Russia, and China to recognize this reality.

 They must now break away from the remnants of the Iran deal -– or JCPOA –- and we must all work together toward making a deal with Iran that makes the world a safer and more peaceful place.  We must also make a deal that allows Iran to thrive and prosper, and take advantage of its enormous untapped potential. Iran can be a great country.

Peace and stability cannot prevail in the Middle East as long as Iran continues to foment violence, unrest, hatred, and war.  The civilized world must send a clear and unified message to the Iranian regime: Your campaign of terror, murder, mayhem will not be tolerated any longer.  It will not be allowed to go forward.

Today, I am going to ask NATO to become much more involved in the Middle East process.  Over the last three years, under my leadership, our economy is stronger than ever before and America has achieved energy independence.  These historic accompliments [accomplishments] changed our strategic priorities. These are accomplishments that nobody thought were possible.  And options in the Middle East became available. We are now the number-one producer of oil and natural gas anywhere in the world. We are independent, and we do not need Middle East oil.

The American military has been completely rebuilt under my administration, at a cost of $2.5 trillion.  U.S. Armed Forces are stronger than ever before. Our missiles are big, powerful, accurate, lethal, and fast.  Under construction are many hypersonic missiles.

The fact that we have this great military and equipment, however, does not mean we have to use it.  We do not want to use it. American strength, both military and economic, is the best deterrent.

Three months ago, after destroying 100 percent of ISIS and its territorial caliphate, we killed the savage leader of ISIS, al-Baghdadi, who was responsible for so much death, including the mass beheadings of Christians, Muslims, and all who stood in his way.  He was a monster. Al-Baghdadi was trying again to rebuild the ISIS caliphate, and failed.

Tens of thousands of ISIS fighters have been killed or captured during my administration.  ISIS is a natural enemy of Iran. The destruction of ISIS is good for Iran, and we should work together on this and other shared priorities.

Finally, to the people and leaders of Iran: We want you to have a future and a great future — one that you deserve, one of prosperity at home, and harmony with the nations of the world. The United States is ready to embrace peace with all who seek it.

I want to thank you, and God bless America.  Thank you very much. Thank you. Thank you.

¿Qué podemos sacar de este mensaje?

  • Programa nuclear iraní – Es un objetivo militar legítimo tanto si EEUU y sus aliados descubren que ha alcanzado el nivel necesario para fabricar bombas nucleares o ya las está fabricando como si lo parece. Existe una ley no escrita en Oriente Medio según la cual ningún país (salvo Israel y recientemente Arabia Saudí) puede desarrollar un programa nuclear, independientemente de las intenciones de este. Y los ejecutores de esta ley han sido los israelíes, los cuales han organizado operaciones de asesinato de científicos o destrucción de instalaciones nucleares en Siria, Irak e Irán. Sirvan como ejemplos el asesinato de Mostafa Ahmadi Roshan en 2012, la Operación Ópera en Irak en 1981 y la Operación Huerto en 2007. Israel ya ha manifestado muchas veces que cuenta con pruebas del desarrollo de armas nucleares en Irán, mostradas por el actual primer ministro en funciones Benjamín Netanyahu y que está dispuesta a atacar las instalaciones que lo hacen posible si su seguridad corre peligro.
  • Amenaza directa – Los líderes militares y políticos iraníes son objetivos militares legítimos para EEUU si no se avienen a las condiciones del primero. Soleimani es la prueba, e Israel puede encargarse de otros individuos de menor entidad. Finalmente, parece que el régimen de los ayatolás es un obstáculo inasumible.
  • Puesta en escena – Los EEUU han ofrecido en bandeja a sus fuerzas en Irak para tener un casus belli, pero no ha funcionado del todo por la inteligencia de los iraníes. La respuesta militar al ataque del día 7 no se ha descartado; se ha pospuesto. Y dicha respuesta puede ser tanto a fuerzas indirectas como a propias en territorio iraní. Nadie sale con los jefes de estado mayor de las principales ramas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos a dar un mensaje de distensión, paz y armonía.
  • Fuerzas Indirectas Iraníes – La disolución o retirada de las fuerzas indirectas de Irán de Oriente Medio, tales como las PMU o Hezbolá, es un objetivo de EEUU e Israel, sea negociada o no. En el segundo escenario el plan sería volverlos en contra de las autoridades iraquíes y libanesas mediante ataques de decapitación o atribuyéndoles atentados.
  • Aliados europeos – Llamada a filas a la OTAN por su tibieza o espantada, según el país que se mire. Ya lo hizo cuando les obligó a invertir más dinero en defensa y volverá a hacerlo para que envíen tropas de combate, siempre teniendo al alcance la amenaza del caos en la región y la subida del precio de los recursos energéticos.
  • Respuesta militar – Las fuerzas armadas de Estados Unidos son más poderosas que las de Irán en todos los aspectos, y sin embargo los rusos les han comido la tostada en el tema de los misiles hipersónicos, sobretodo tras una reciente prueba exitosa el 28 de diciembre de 2019, pero Trump afirma que se están poniendo al día. El mensaje es: no confiéis tanto en vuestros sistemas ruso-soviéticos, porque tenemos armas que los burlan.
  • Resucitar a los muertos – La situación de los prisioneros del Estado Islámico en Oriente Medio es precaria. Los kurdos podrían sufrir grandes “fugas” de militantes del ISIS, como la ocurrida en Ain Issa (Siria) el 13 de octubre de 2019, que dieran lugar a su resurrección en la región si Irán no cede. Además, aún no se ha producido la venganza por la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi el 26 de octubre de 2019. Un silencio perturbador.
  • Final del combate – Bien acabe por los puntos o por K.O., la paz será, pero solo si EEUU y sus aliados son quienes la imponen. 

Después del discurso, ¿Ahora qué?

No estamos ante un enfriamiento de las hostilidades, y el anuncio de la imposición de nuevas sanciones a Irán durante el discurso empuja más a Irán al dilema de la espada (guerra abierta con EEUU) o la pared (renuncia a su programa nuclear y cambio de régimen); y en caso de llegar a un punto de no-retorno, todo parece indicar que elegirían la espada. Si bien hay ciertas tensiones internas en el país persa, provocadas fundamentalmente por los problemas económicos derivados de las sanciones que sufre, estas podrían desaparecer en cuanto cayera el primer misil en territorio nacional. Las fuerzas proxy han seguido hasta este momento las órdenes de Teherán o Bagdad, y si realizaran por su cuenta ataques contra instalaciones estadounidenses (el ataque a la Zona Verde con cohetes Katyusha durante la madrugada del 9 de enero) o que albergue soldados norteamericanos, sería difícil entender estos como actos independientes. EEUU ha soportado el jab, y soportará más si hace falta para lograr el objetivo final, pero la siguiente ocasión será una manzana envenenada; el formato lo dejo a elección del lector.

Como dirían Martha Reeves & The Vandellas, Nowhere To Run.

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Francisco Palomares

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