
Las elecciones colombianas del 31 de mayo son el gran reto electoral de la izquierda desde que Gustavo Petro asumiera la presidencia en 2022. El Pacto Histórico aspira a revalidar el mandato de la mano de su candidato Iván Cepeda, si bien es altamente complicado que lo logren en primera instancia, y todo apunta a que deberán enfrentarse a la derecha uribista de Paloma Valencia o a la extrema derecha de Abelardo De la Espriella en el ballotage del 21 de junio.
Iván Cepeda
Iván Cepeda se ha convertido en una de las figuras centrales de la política colombiana en un momento decisivo para el país. Con la imposibilidad de Gustavo Petro de aspirar nuevamente a la presidencia, el Pacto Histórico eligió al senador como su candidato para las elecciones de 2026, consolidándolo como principal referente de la izquierda y del oficialismo progresista.
La candidatura de Cepeda se fortaleció tras la consulta interna celebrada en octubre de 2025, en la que obtuvo más del 65% de los votos y superó ampliamente a Carolina Corcho, exministra de Salud del gobierno de Petro. Desde entonces, pasó a liderar una coalición integrada por sectores como el Polo Democrático Alternativo, la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano.
Filósofo de profesión y senador de larga trayectoria, Cepeda construyó buena parte de su carrera política como opositor al uribismo. Su nombre también ha estado estrechamente ligado a la defensa de los derechos humanos y a los procesos de memoria histórica en Colombia. Entre sus iniciativas más destacadas figura la Fundación Manuel Cepeda Vargas, creada en homenaje a su padre, asesinado en 1994.
A lo largo de los años, el dirigente ha reivindicado a las víctimas de la Unión Patriótica, partido cuyos militantes fueron perseguidos y asesinados desde la década de 1980 en hechos considerados por distintos organismos como un genocidio político.
Su actividad política también estuvo vinculada a los esfuerzos de paz. Entre 2012 y 2016 actuó como facilitador en las negociaciones entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), además de participar en acercamientos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Más tarde continuó trabajando sobre estos temas desde la Comisión de Paz del Senado.
En el plano programático, el candidato del Pacto Histórico propone mantener varias de las líneas impulsadas por Petro. Bajo el lema “El Poder de la Verdad”, defiende la reforma agraria y plantea transformar la matriz energética del país mediante políticas con enfoque ambientalista. Asimismo, rechaza la instalación de nuevas bases militares extranjeras en América Latina, respalda el multilateralismo y cuestiona el accionar de alianzas militares como la OTAN.
Las encuestas sitúan actualmente a Cepeda como el aspirante con mayor intención de voto y proyectan al Pacto Histórico como una fuerza con amplias posibilidades de alcanzar la segunda vuelta presidencial. Sin embargo, el panorama continúa abierto.
Algunas consultoras consideran que podría imponerse frente a cualquier candidato opositor, mientras otras advierten que una eventual unificación de la derecha alrededor de figuras como Paloma Valencia o Abelardo De La Espriella podría poner en riesgo la continuidad del oficialismo.
Abelardo De la Espriella
El outsider Abelardo de la Espriella oficializó su aspiración presidencial al frente de Defensores de la Patria, movimiento articulado junto a Salvación Nacional y orientado a reunir a los sectores más duros de la derecha colombiana.
Su crecimiento se explica, en parte, por la fragmentación del bloque conservador y por las dificultades de otras figuras tradicionales para consolidar una candidatura única. Esa situación le permitió superar a diversos referentes de la derecha y convertirse en uno de los principales aspirantes a disputar una eventual segunda vuelta contra Cepeda.
La seguridad constituye el eje principal de su programa político. Entre sus propuestas destacan la reactivación de fumigaciones para combatir cultivos ilícitos, el uso de bombardeos aéreos contra organizaciones armadas y el aumento del gasto en defensa. También plantea una cooperación más estrecha entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas, junto con el fortalecimiento de alianzas internacionales con Estados Unidos e Israel.
En el plano ideológico, De la Espriella combina postulados económicos liberalizadores con posiciones conservadoras en cuestiones sociales. Defiende valores católicos y mantiene una postura crítica frente a las demandas del movimiento feminista y de los colectivos LGTBIQ+. Su discurso de “mano dura” en materia de seguridad ha sido asociado con otras expresiones de extrema derecha surgidas recientemente en América Latina, particularmente Nayib Bukele.
Las encuestas continúan situando a Iván Cepeda como favorito, aunque también muestran a De la Espriella como el dirigente mejor ubicado dentro de la extrema derecha y de la derecha en general.
Sin embargo, persisten interrogantes sobre su capacidad para ampliar su base social y captar votos moderados en un eventual ballotage, especialmente en un contexto donde el electorado conservador permanece dividido entre distintos liderazgos y estrategias.
Aunque reivindica abiertamente el legado político de Álvaro Uribe y se define como uribista, optó por competir al margen del Centro Democrático. Su candidatura independiente, basada en la recolección de firmas, lo llevó además a enfrentarse electoralmente con Paloma Valencia, representante del uribismo tradicional.
Paloma Valencia
Por su parte, Paloma Valencia se consolidó como una de las principales figuras de la derecha tradicional y del uribismo. Su candidatura representa la apuesta del Centro Democrático por recuperar el poder frente al avance del Pacto Histórico y, al tiempo, disputar la hegemonía en la derecha al emergente De La Espriella.
Contrariamente al líder de Defensores de la Patria, Valencia desarrolló toda su carrera dentro de las instituciones políticas. Su trayectoria en el Senado la convirtió en una de las voces más reconocibles del Centro Democrático, partido desde el cual defendió las posiciones de Álvaro Uribe y criticó duramente al gobierno de Gustavo Petro. Esa identificación con el uribismo ha definido tanto su perfil ideológico como su estrategia electoral.
Valencia también centró gran parte de su discurso en la seguridad, la estabilidad institucional y el liberalismo económico, criticando el enfoque “estatista” del petrismo y de la izquierda colombiana.

Aquí ha estado, en realidad, la disputa de fondo a lo largo de la campaña. El consenso demoscópico apunta a que Cepeda debería avanzar sin problemas al ballotage y que difícilmente logrará imponerse en primera vuelta. Sin embargo, sigue sin estar claro quién será su rival en esa segunda instancia. Entre De la Espriella y Valencia se disputan buena parte del electorado anti-Cepeda, ambos con un suelo en torno al 15% y un techo cercano al 30%.
Cualquiera de los dos debería ser capaz de concentrar alrededor de sí mismo un porcentaje notable de quienes votaron al otro, pero nada garantiza un trasvase absoluto.
Además, si el margen en favor de Cepeda es lo suficientemente amplio, la izquierda colombiana podría ser capaz de revalidar la presidencia impulsada por un Gustavo Petro que goza de aceptables niveles de apoyo a su gestión.
Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€
Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.







