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Elecciones en Ecuador: el retorno del correísmo y un duro golpe para Guillermo Lasso

Colegio electoral ecuatoriano. Fuente: Al Jazeera

En Ecuador los ciudadanos habilitados para sufragar acudieron este pasado domingo 5 de febrero a las urnas para elegir a las distintas autoridades seccionales –23 prefectos, 23 viceprefectos, 221 alcaldes municipales, 868 concejales urbanos, 437 concejales rurales, 4084 vocales de juntas parroquiales– y a 7 vocales del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Todos ellos tomarán posesión de sus cargos el próximo 14 de mayo. Pero la cita sirvió también para decidir si se aceptaban o no las enmiendas y reformas constitucionales planteadas en 8 preguntas por el presidente Guillermo Lasso en un referéndum constitucional.

De acuerdo con datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), la participación se ubicó en el 80.74% y el ausentismo en el 19.26%. Cifras similares a procesos anteriores.

Son las elecciones más violentas de la historia republicana, pues el día antes de las elecciones asesinaron, al estilo sicariato, al candidato a la alcaldía de Puerto López por la Revolución Ciudadana, en la provincia de Manabí, Omar Menéndez, quien terminara ganando la elección.

El contexto: las diversas crisis

Ecuador experimenta, desde 2019, una crisis social y política –agudizada por la pandemia de la Covid-19– que lleva registro de un sinnúmero de hechos que han llevado al país a vivir la peor crisis de seguridad de su historia reciente, con un incremento dramático de la tasa de homicidios. De acuerdo con datos del Ministerio del Interior, 2022 cerró con una tasa de 25.32 muertes violentas por cada 100.000 habitantes. El crimen organizado y el papel de Ecuador como zona de tránsito de las nuevas rutas de la droga estarían detrás en buena medida de este fenómeno.

Uno de los hechos que más estremecieron a la sociedad, y en especial a los habitantes de Guayaquil –que forma parte de la Zona 8–, fue la explosión de un coche bomba en el barrio popular conocido como Cristo del Consuelo, que provocó la muerte de 5 personas y dejó heridas otras a 17.

A este escenario conflictivo, se suma el enfrentamiento entre el Ejecutivo y Legislativo –donde Lasso carece de mayoría–; el entrampamiento en la selección de autoridades de control dentro del CPCCS; la exacerbación de la conflictividad social, que experimentó un clímax en junio de 2022 cuando la la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) convocó a un paro nacional que duró 18 días que se saldaría con 9 personas muertas, 318 heridos y un proceso de diálogo entre CONAIE y gobierno. Todo mientras en la Asamblea Nacional naufragaba el intento de destitución al presidente Lasso impulsada por el correísmo de Revolución Ciudadana (RC).

Oportunidad para la Revolución Ciudadana y la izquierda ecuatoriana.

El resultado de la elección de autoridades seccionales presenta como claro ganador a la formación política del expresidente Rafael Correa –exiliado en Bélgica–, el Movimiento Revolución Ciudadana (RC), que ha ganado en 9 de las 23 prefecturas, y 7 de 24 alcaldías de capitales provinciales, ya fuera concurriendo en solitario como en alianza con otros movimientos locales.

El triunfo en Guayas, Guayaquil y Quito se ha convertido en la mayor sorpresa de la jornada. El correísmo vuelve a ganar en la capital de Ecuador a pesar de que los sondeos no eran favorables y termina con la hegemonía que mantenía el Partido Social Cristiano (PSC) –fuerza política de derecha vigente desde 1951– en la provincia de Guayas y particularmente en la ciudad de Guayaquil, que fue administrada por el PSC cerca de 31 años.

  Resultado de las elecciones seccionales en Ecuador. Fuente: Diario El Comercio.

La victoria cosechada por la RC se presenta como una esperanza para el electorado más fiel a los postulados de dicha organización política y una oportunidad para quienes la conforman de poder repetir estos resultados en las elecciones del 2025, cuando se convoque a los ecuatorianos para elegir Asamblea Nacional y Presidente de la República. Y es que, lo que sucedió el domingo 5 de febrero constituye una sorpresa para la propia RC debido, en parte, a la proscripción y persecución política a la que han estado sometidos varios de sus integrantes. Estos resultados no los habían obtenido ni cuando eran la mayor fuerza política del país.

Otro movimiento que sale fortalecido de este proceso es el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik (MUPK), el brazo político de la CONAIE, que ha triunfado en 5 provincias, principalmente las que corresponden a la Sierra central y Amazonía.

La consulta: ¿una propuesta planificada?

En el plan inicial del gobierno, inscrito por el binomio ganador Lasso-Borrero, no se contemplaba una consulta popular para reformar la Constitución. De hecho, no es hasta el 13 de julio de 2022 cuando el presidente Lasso se reúne con el asambleísta Fernando Villavicencio –miembro de la bancada de coalición del gobierno– para debatir acerca de una posible consulta sobre varios aspectos: la eliminación del Consejo de Participación Ciudadana (CPCCS), la prohibición de la minería metálica en fuentes de agua, la disminución del número de asambleístas (de 137 a 70) y un Parlamento bicameral. Solo dos de los temas coinciden con los planteados en la Consulta de 2023. Villavicencio sostenía que la consulta popular “es el punto medular, es el primer paso para desmontar una estructura criminal. Y dos: resolver la crisis en Contraloría”.

Una noticia publicada en el portal Primicias, asimismo, sostiene que hasta el 23 de agosto de 2022 el presidente Lasso y su equipo de gobierno aún no habían definido los temas que consultarían a los ciudadanos. Finalmente, después de que en septiembre la Corte Constitucional diera luz verde a seis de las preguntas presentadas para su análisis y pronunciamiento, el 29 de noviembre de 2022 el mandatario suscribe el Decreto Ejecutivo convocando la Consulta Popular.

En diciembre de 2022 y enero de 2023, el gobierno de Lasso y su equipo –que tuvo como vocera y cara principal del proceso a la asesora jurídica Karen Sichel–, hicieron uso de recursos públicos –aspecto sancionado por la ley– en coordinación con un importante sector de los medios de comunicación privados y de la prensa ecuatoriana, para lograr un triunfo de la tesis de gobierno. Apostaron tanto por la Consulta Popular que ni siquiera se impulsaron las candidaturas a las diferentes dignidades para las elecciones seccionales que se llevaron a cabo a la par de dicho proceso.

¿Crónica de una muerte anunciada?

Entre diciembre de 2022 y el 26 de enero de 2023 las empresas encuestadoras presentaban datos que daban como ganador al presidente Lasso y su SÍ a la consulta. Así lo aseguraba la información recopilada por encuestadoras como Ipsos y Cedatos. Los porcentajes variaban entre preguntas, pero se sostenía que las ocho preguntas superaban el 65% de aceptación. Estos eran los resultados publicados a pocos días del referendo:

Fuente: Ipsos

A horas de haber finalizado el proceso de votación, y en medio del proceso de conteo de votos, el portal de la Revista Vistazo –perteneciente al Grupo Alvarado Roca, propietarios entre otros, del medio de comunicación Ecuavisa, alineado con la derecha ecuatoriana– publicaba a las 19:01 del 5 de febrero lo siguiente: “el Sí prevaleció en todas las preguntas de la Consulta Popular, según resultados extraoficiales de Cedatos”. Un titular que parecería una intención de generar un encuadre para posicionar dudas sobre el proceso electoral, algo que se ha ido viralizando a través de diversos medios, especialmente las redes sociales. 

Es por todo esto que podría considerarse sorpresiva la derrota apabullante de la tesis y propuesta del gobierno de Guillermo Lasso, pues ha perdido en todas las preguntas pese a contar, además, con un organismo electoral cuya conformación política sembraba duda sobre la transparencia del proceso. El No a las propuestas del gobierno de Lasso –respaldada por diversos sectores de oposición y en algunas preguntas por actores identificados con la corriente ideológica del gobierno– gana en las ocho preguntas del referendo, que ha terminado por convertirse en un plebiscito a la gestión del presidente.

El resultado, ¿y ahora qué?

Los resultados del proceso electoral nos dejan dos titulares: el retorno con fuerza de la RC –transformándose en el gran ganador de la jornada– y, quizá, el golpe final para Guillermo Lasso y su gobierno. Un panorama complejo para un presidente que no tiene fuerza en el legislativo, y, tanto su credibilidad y aprobación presentan los números más bajos registrados por un mandatario ecuatoriano en los últimos años.

El miércoles el presidente en cadena nacional admitió la derrota y dijo que ha escuchado el pronunciamiento del pueblo, por lo que pide a las fuerzas políticas que, de una vez por todas, se sienten a trabajar para solucionar los grandes problemas de país, llamando a lo que denominó “un gran acuerdo nacional”.

Este tono conciliador dista mucho al usado en medio de la campaña, e incluso antes de la misma, cuando se ubicaba a todo aquel que no estaba de acuerdo con la propuesta de consulta del gobierno acusándoles de hacerle el juego al crimen organizado y el narcotráfico. Su principal vocera, Karen Sichel decía en varios medios de comunicación que la consulta popular justamente servía para combatir la delincuencia y que “o nos unimos en contra del narcotráfico o perdemos el país”.

Por ello, ante el llamado realizado por Lasso, las distintas organizaciones políticas han respondido negando cualquier posibilidad de acudir a un diálogo y han citado las varias ocasiones en las que el mandatario ha invitado a un diálogo, pero sin resultados.

La verdad es que el panorama para el gobierno de Guillermo Lasso se avizora muy complejo, pues no solo ha sido derrotado electoralmente, sino que su administración se encuentra sacudida por varios casos de corrupción, el último es el denominado Caso Encuentro, abierto por la Fiscalía en atención a los reportajes de investigación que presentó el portal digital La Posta. La Asamblea Nacional también ha iniciado un proceso de fiscalización, a través de una comisión legislativa ocasional, que fuera creada para este caso. Por ahora ya han rodado las primeras cabezas. Las renuncias del ministro de Gobierno, Francisco Jimenez, y del asesor presidencial Aparicio Caicedo, quienes habrían sido artífices de las preguntas de la Consulta Popular, de la campaña por el SÍ y la selección de los voceros encargados de la promoción de la postura gubernamental.

Elaboración propia. Fuente: CNE

El gobierno termina perdiendo por tres principales razones: la crisis social y de seguridad que enfrenta la república; un pésimo manejo discursivo, y de posicionamiento de los motivos, objetivos y beneficios de la Consulta; y los casos de corrupción que enfrenta. Aunque también es más que posible que el éxito de la RC en los actuales comicios, si bien responden a que cuentan con una estructura organizativa que responde a liderazgos y planificación, se ha visto estimulada por la actual situación que enfrentan los ecuatorianos. La inseguridad, la migración, el desempleo, los asesinatos, el deterioro de los servicios públicos y la falta de inversión pública, entre otros, llevaron a que cale en muchos ciudadanos la frase “tú sabes que antes estábamos mejor”, una evocación clara al pasado correísta.

Los resultados seccionales y de la Consulta condicionaran el accionar de las bancadas legislativas, y con un proceso de fiscalización en marcha, el futuro del presidente de la República termina siendo incierto. La muerte cruzada –disolución de la Asamblea y convocatoria de presidenciales–, ¿beneficiaría al correísmo? Difícil predecirlo.

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