
Después de múltiples semanas de protestas a lo largo y ancho de la geografía de Serbia, el martes 28 de enero de 2025, el primer ministro serbio Miloš Vučević anunció su dimisión en el cargo. Una salida que se produce como consecuencia de un largo proceso de impugnación contra el gobierno iniciado el 1 de noviembre de 2024.
Aquella fecha supuso un punto de inflexión en la estabilidad de la administración debido al desprendimiento de parte de la marquesina de la estación de tren de Novi Sad, una localidad ubicada al norte de Serbia. El incidente, que causó la muerte a 14 personas y dejó múltiples heridos, conmocionó al país y supuso el inicio de manifestaciones diarias en las principales ciudades. Las semanas que siguieron al accidente han venido acompañadas de una amplia movilización social, crítica contra un posible caso de negligencia y señalamiento a las prácticas clientelares del gobernante Partido Progresista Serbio (SNS).
“Estoy muy orgulloso de todo lo que hemos hecho como gobierno en los nueve meses anteriores”, dijo el ya ex primer ministro serbio en su declaración de despedida. “Lo que ensombreció fue la gran tragedia de Novi Sad, y desde ese momento Serbia pareció atrapada en ese accidente. Lamentablemente, hemos vuelto a presenciar el abuso político de la tragedia. El gobierno también ha mostrado responsabilidad en este caso. Resultó que no hay protegidos ni privilegiados. Nosotros, como gobierno, intentamos publicar todos los documentos que solicitaron”, sentenció Miloš Vučević.
Asimismo, el miembro del SNS aseguró que la injerencia internacional ha jugado un papel importante en el desarrollo de los acontecimientos en el país. “Todo esto deja profundas consecuencias para la sociedad que es una grave división”, aseguró. “Está absolutamente diseñado desde el extranjero, vilmente diseñado, tiene un impacto en la educación. Malentendidos mutuos, innumerables discusiones y conflictos en toda Serbia”.
Las protestas toman Serbia
Las protestas han estado organizadas principalmente por grupos estudiantiles de universitarios y no adscritos, por el momento, a ninguna formación. Estas movilizaciones alcanzaron su cenit el viernes 24 de enero, cuando se convocó una huelga general con gran seguimiento en Belgrado y Novi Sad. Según Archivo de Reuniones Públicas, en las manifestaciones de aquel día se congregaron 50.000 personas en la capital, 22.000 en la urbe del accidente y 10.500 en Niš.
Si bien las concentraciones han tenido un gran seguimiento por parte de la sociedad serbia, se han producido a lo largo de estas semanas diferentes incidentes, todos ellos con el mismo modus operandi: atropellos dirigidos contra algunos de los asistentes.
Serbia vive un periodo de alta movilización social. Desde el mes de julio de 2024, el gobierno ha ido perdiendo el apoyo de la derecha social ortodoxa. Todo arrancó con la aprobación del proyecto de la mina de litio en el valle de Jadar que, por su impacto medioambiental, llenó las calles de diferentes ciudades durante todo el verano. El ambiente se mantuvo tenso hasta lo ocurrido en noviembre, aumentando las crispación social y desembocando en la dimisión de Miloš Vučević.
Pese a esto, el ejecutivo de Aleksandar Vučić tiene una posición fuerte a nivel legislativo y político. Cuentan con un año de margen hasta las próximas elecciones presidenciales y tres hasta las siguientes parlamentarias, todo ello con un apoyo en esos últimos comicios del 48,06%. Como marca la Constitución, será Vučić quien designe al reemplazo de Vučević en el cargo.
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