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Crisis política en Guatemala: irrupción del Movimiento Semilla y judicialización de las elecciones

Bernardo Arévalo, candidato presidencial de Movimiento Semilla.
Bernardo Arévalo, candidato presidencial de Movimiento Semilla. Fuente: redes sociales del Movimiento Semilla

Las elecciones guatemaltecas del 25 de junio sorprendieron enormemente por la irrupción del Movimiento Semilla. En aquellos comicios debía decidirse qué dos candidatos accedían a la segunda vuelta para la elección del próximo ejecutivo del país. Sandra Torres, de la derechista Unión Nacional de la Esperanza (UNE) alcanzó la primera posición con cerca del 15% de los votos. Tras ella se ubicó Bernardo Arévalo, candidato socialdemócrata del incipiente Movimiento Semilla, que se ubicaba en torno al 2 y al 6% en la mayoría de los sondeos. De hecho, la mayoría de encuestas pronosticaban una segunda vuelta entre dos candidatos de la derecha nacional –la propia Torres, Mulet (Cabal) y Ríos (Valor-Unionista)–.

¿Cómo logró Arévalo sobrepasar a todas las candidaturas de la derecha a excepción de la de Sandra Torres? En unos comicios en los que el voto nulo fue el “ganador” de la contienda, el clima de desafección política impregnó las semanas previas al llamado a las urnas. Con anterioridad a las elecciones, habían sido judicializadas y denegadas las candidaturas de Thelma Cabrera (Movimiento para la Liberación de los Pueblos), Roberto Arzú (Podemos), Óscar Rodolfo Castañeda (PODER) y Carlos Pineda (Prosperidad Ciudadana). Fuertes en múltiples sondeos, estos dirigentes no pertenecían a ninguno de los principales partidos que conforman el establishment guatemalteco.

Estas anulaciones de candidaturas profundizaron el rechazo a la política institucional del país y al proceso electoral, cuyo desarrollo fue percibido como adulterado. En este contexto, Arévalo concentró en torno a su figura una parte importante del voto protesta y de impugnación del sistema político del país. Aunque las elecciones dieron lugar a un Congreso mayoritariamente derechista, la irrupción de Semilla ha cambiado la balanza de poder electoral.

Tras el primer conteo de votos, nueve partidos de la derecha nacional –entre los que se encuentra la UNE– solicitaron una revisión alegando “fraude” en favor de Bernardo Arévalo. Cuando la Corte de Constitucionalidad determinó que la revisión se realizó de forma correcta, los sectores de la derecha guatemalteca que habían impulsado las acusaciones de “fraude” apoyaron la decisión del juez Fredy Orellana de ordenar al Tribunal Supremo Electoral (TSE) la suspensión de la personalidad jurídica del partido Movimiento Semilla. De esta forma, ni Arévalo ni los candidatos electos de la organización podrían participar en actos políticos. De facto, el pedido del Juzgado inhabilitaba la candidatura a la segunda vuelta del Movimiento Semilla. 

Como consecuencia de esto, el Movimiento Semilla solicitó un amparo al TSE para que no aceptase el pedido del juez, al tiempo que se desataron movilizaciones en la capital del país en defensa de la participación de Arévalo en la segunda vuelta. La Corte de Constitucionalidad otorgó el amparo al partido, posibilitando preliminarmente su participación en los comicios. Si el balotaje Torres-Arévalo efectivamente tiene lugar, dos serán las claves fundamentales: 1) si Sandra Torres capitaliza el voto a los partidos de las derechas; 2) si Arévalo consigue movilizar al abstencionismo, a quienes votaron nulo y a votantes de la derecha que consideran ilegítimo el proceso judicial que ha rodeado al partido en los últimos días.

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