Breve análisis de la política exterior de Jair Bolsonaro (2019-2022)

Jair Bolsonaro saluda a sus simpatizantes en Brasilia. Fuente: Fotoarena / Imago Images

El 30 de octubre de 2022 se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la República de Brasil. Si bien Lula resultó ganador con una diferencia de casi dos millones de votos, el futuro del gigante sudamericano está en el aire. Después de la investidura de Jair Bolsonaro el 1 de enero de 2019, el país brasileño ha vivido grandes cambios en todas sus facetas. En el presente artículo trataremos de valorar brevemente la política exterior del candidato del Partido Liberal de Brasil.

En términos generales, Jair Bolsonaro giró bruscamente las relaciones internacionales de Brasil. La tendencia multilateral, pacífica y progresista que el país había llevado a cabo entre 2003 y 2018 llegó a su fin. Con una defensa férrea de la soberanía nacional, Bolsonaro encontró apoyo en las democracias conservadoras, enemigas de las organizaciones liberales y antiglobalistas. Cuestionó las instituciones internacionales y proponiendo la redefinición del sistema internacional bajo un anti-cosmopolitismo y un ataque contra el orden internacional liberal. Se ha cobijado en la derecha internacional contraria al globalismo, progresismo, socialismo, ecologismo, cooperando con gobiernos como el de Donald Trump de Estados Unidos, Vikto Orban en Hungría o Matteo Salvinia en Italia, entre otros.

Se han de diferenciar dos etapas de las relaciones internacionales brasileñas, el mandato de Ernesto Araújo (ministro entre 2019 y 2021) como ministro de relaciones exteriores estuvo sustentado por el apoyo incondicional a Trump y un discurso conservador mientras que el ministro Carlos Alberto França (ministro desde 2021) ha sido más pragmático y menos ideologizado. Durante la pandemia del COVID-19 Brasil fue objeto de muchas críticas, ignoró las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y amenazó con retirarse del organismo. Las críticas provinieron de gobiernos de carácter liberal y organismos internacionales quienes acusaron al mandatario brasileño de no implantar medidas restrictivas y no enfatizar en la vacunación de la población, provocando así la evitable muerte de miles de personas por su negligencia. 

Relaciones con Estados Unidos y Europa

A niveles que no se veían desde la dictadura militar (1964-1985) Brasil regresó a ser un firme aliado estadounidense en materia política, seguridad y militar. Bolsonaro encontró en el expresidente republicano un apoyo incondicional por su cercanía ideológica, ambos se abanderaron en la vanguardia contra la izquierda y progresismo mundial e iberoamericano, incluida la ONU y sus organizaciones especializadas. Durante su presidencia realizó cuatro visitas de Estado a Washington, siendo 2019 un año muy fructífero en las relaciones brasileño-estadounidenses.

En marzo de aquel año fue firmado el Acuerdo de Salvaguardias Tecnológicas, que daba acceso al país nortaemricano al la base espacial Alcántara de suma importancia geoestratégica y tecnológica. En junio de 2019 Brasil fue aceptado como aliado extra-comunitario de la OTAN. Brasil abandonó su estatus de Estado en desarrollo en la Organización Mundial del Comercio (OMC) a cambio del apoyo de Estados Unidos a su solicitud de ingreso en la OCDE, que nunca se produjo. Las Fuerzas Armadas brasileñas y estadounidenses estrecharon lazos desarrollándose la práctica de los ejercicios militares y transmisión de inteligencia e información como demuestra la designación del general Alcides Valeriano de Faria Júnior como vicecomandante de interoperabilidad del Comando Sur. Incluso después de la victoria de Joe Biden sobre Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020, Bolsonaro siguió apoyando las reclamaciones de Trump para el recuento de votos. Brasil retrasó el reconocimiento de la victoria de Biden y en 2021, Washington anunció que no era posible un acuerdo comercial con Brasil.

Del mismo modo, la diplomacia brasileña puso el foco en Israel. Jair Bolsonaro y Benjamin Netanyahu fueron socios desde el primer momento. Ambos Estados firmaron el Acuerdo de Cooperación en materia de Defensa que ahonda la cooperación bilateral, especialmente en materia militar. En este contexto, apoyó al país judío en el conflicto israelí-palestino, prometió trasladar la embajada de Tel Aviv a Jerusalem aunque no lo hizo y finalmente abrió una oficina comercial. Además de que parte de su gobierno no respaldó su política proisraleí, las exportaciones a países árabes que superaban los 24.000 millones de dólares anuales no podían ser puestas en riesgo.

En el caso europeo, destacamos la cooperación activa de Bolsonaro con gobiernos de ultraderecha. Celebró reuniones y ha mostrado afecto a las relaciones con Hungría, Italia o Polonia, países cuyos gobiernos tienen tendencias derechistas. También mencionar los contactos con la oposición, como el encuentro entre el presidente brasileño y el líder del partido Vox Santiago Abascal. Por otro lado, la relación con gobiernos progresistas y liberales de la Unión Europea ha sido en general buena y cordial, pero debemos mencionar ciertos episodios de conflictividad. La principal causa de disputa ha sido la cuestión ambiental. Bolsonaro manifestó que la deforestación del Amazonas era una excusa de las élites globales para socavar la soberanía de Brasil. Dichas prácticas fueron objeto de crítica por parte algunos líderes europeos, acusando a Bolsonaro de no haber cumplido acuerdos internacionales. Las empresas europeas llegaron a advertir de un posible boicot a las exportaciones brasileñas y pidieron a las autoridades que presionaran a Bolsonaro por su política medioambiental, ya que era un obstáculo para la ratificación del acuerdo comercial UE-MERCOSUR. 

Jair Bolsonaro regala a Donald Trump una camiseta de la selección brasileña
Jair Bolsonaro regala a Donald Trump una camiseta de la selección brasileña. Fuente: Chris Kleponis

En agosto de 2019 el presidente francés Emmanuel Macron acusó al ejecutivo brasileño de mentir sobre sus compromisos sobre el clima y tolerar la destrucción del planeta. Sin embargo, Merkel intentó mantener una relación más cercana, manifestó la preocupación de Europa por los incendios forestales en el país. La antigua canciller alemana prefirió mantener cerca a los socios problemáticos, ya que a través del acuerdo UE-MERCOSUR incluía potencialmente muchas formas de influir en las políticas amazónicas de Brasil y promover redes más allá de la creciente concentración de nuevos vínculos en torno al polo de poder chino.

Iberoamérica

Respecto a la región iberoamericana Brasil se dedicó a hacer frente a gobiernos de ideología izquierdista como Bolivia o Venezuela y adhirió al país brasileño a la cooperación con países de gobiernos de derecha política. Fundó en marzo de 2019 bajo la propuesta del expresidente chileno Sebástián Piñera y junto a los países de Chile, Argentina, Ecuador, Guyana, Colombia, Paraguay y Perú el Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR), organismo internacional para la integración de América del Sur de tendencia neoliberal y conservadora. Solo un mes después, Brasil abandonó la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), considerándola herencia del PT y organización internacional representante del Foro de Sao Paulo. Le restó importancia al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), se entendió como un área libre de comercio y una oportunidad para los acuerdos económicos bilaterales sudamericanos pero no como un organismo para la integración sudamericana, ya que limitaba la soberanía nacional brasileña. En julio de 2022 Bolsonaro rehusó acudir a la 60 cumbre de MERCOSUR celebrada en Asunción, enviando al ministro França.

En segundo lugar, respecto a las relaciones bilaterales de Brasil en la región iberoamericana, se dedicó a incrementar la amistad y cooperación con países de gobiernos de derecha política como el de Álvaro Uribe en Colombia o Sebastián Piñera en Chile. Por otro lado, hizo frente a gobiernos de ideología izquierdista como Cuba o Venezuela. Con Argentina, el país sudamericano con mayor importancia para Brasil, tuvieron momentos tensos. Bolsonaro y Macri fueron firmes aliados políticos, Bolsonaro apoyó sin paliativos al candidato de Juntos por el Cambio frente a Alberto Fernández en las elecciones de 2019 y lo desprestigió en sus declaraciones. El candidato del Partido Justicialista visitó a Lula durante su estancia en la cárcel y manifestó que creía en su inocencia, algo que enfureció al ejecutivo brasileño. El ministro de economía Guedes anunció que Brasil saldría de MESCOSUR si Fernández ganaba las elecciones, cosa que no ocurrió. Aun así, las relaciones entre ambos países han sido en general cordiales, como demuestra su encuentro de la cumbre del G20 de octubre de 2021. El distanciamiento ideológico no ha separado los intereses mutuos de países tan cercanos.

Una de las características más relevantes de Bolsonaro ha sido sus ataques políticos a gobiernos de izquierda o socialistas. En relación con la crisis venezolana, ha denunciado continuamente al gobierno de Nicolás Maduro apoyando y reconociendo en enero de 2019 a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. En marzo, en una visita a Trump en Estados Unidos y en la reunión del Grupo de Lima en abril, declaró que el régimen bolivariano era ilegítimo y que Brasil estaba dispuesto a llevar la democracia al país caribeño. Aunque nunca se llegó a cabo, rompió con la tradición no intervencionista incitando a la injerencia.  

Mediante la Operación Bienvenida, permitió la entrada de 350.000 venezolanos a Brasil, brindándoles inserción al mercado laboral y el acceso a los servicios públicos del país. En la crisis boliviana de 2019, Bolsonaro acusó de fraude al presidente Evo Morales y reconoció al gobierno de Jeanine Añez. Este apoyo llega hasta hoy, junio de 2022, como demuestra el ofrecimiento de asilo a la expresidenta Añez por parte de Brasil. Igualmente, Bolsonaro denunció al gobierno de Cuba de ser un régimen dictatorial, en una resolución de la ONU relativa al embargo de Cuba de noviembre de 2019 votó a favor del mismo y apoyó las protestas opositoras de julio de 2021.

BRICS y otras relaciones

Brasil pertenece a la asociación internacional BRICS (Brasil, Rusia, India China y Sudáfrica) por lo que, como una nación emergente pero alineada con Estados Unidos., Bolsonaro ha querido encontrar un equilibrio que le beneficie. Desde 2009 la República Popular de China es el mayor socio comercial de Brasil, algo que no podía ser ignorado por el gabinete de Bolsonaro. Aun así, el distanciamiento político se hizo notar por parte del anticomunismo severo del país sudamericano, sobre todo cuando Araújo ejercía de ministro. El político conservador visitó Taiwán antes de ser candidato. Más tarde, denunció que Pekín no quería comprar en Brasil sino comprar el país directamente. Al inicio de la pandemia manifestó que China era la causante de la misma, calificándolo como «virus chino», lo que causó un importante conflicto diplomático. También criticó el acuerdo entre el estado de Sao Paulo y China para la compra de la vacuna Sinovac. A pesar de ello, el pragmatismo y el trabajo del vicepresidente Mourao han podido encauzar las relaciones entre ambas potencias.

Sectores pragmáticos de la administración de Bolsonaro defendieron que China es un inversor muy importante y los negocios están en el centro de la relación bilateral. El gigante asiático es el mayor destino de las exportaciones brasileñas, muy por encima de los Estados Unidos, y, en el mandato de Bolsonaro esta diferencia no ha hecho más que crecer. También destacar las inversiones chinas en el gigante sudamericano, superando los 100.00 millones de dólares en 2019. La XI cumbre de los BRICS celebrada en Brasilia en noviembre de 2019 fue clave. Aunque en enero de 2019 Araújo transmitió la intención de abandonar la plataforma, en la reunión Brasil y China firmaron nueve acuerdos de cooperación que abordaron temas como la justicia, inversiones, transporte y salud y Bolsonaro resaltó la trascendencia incuestionable de los BRICS. Aún así, Brasil no apoyó la propuesta de la India, apoyada por Sudáfrica, hecha en 2020 en la OMS, para romper temporalmente los derechos de propiedad intelectual en los productos relacionados con la pandemia. Apoyando la posición de Estados Unidos y Japón, lo alejó de los BRICS.

Principales destinos de las exportaciones brasileñas en 2019
Principales destinos de las exportaciones brasileñas en 2019. Fuente: Britannica

Bolsonaro también ha mantenido buena sintonía con Rusia. En la XI cumbre de los BRICS ambos jefes de Estado mostraron la intención de aumentar el flujo comercial eliminando barreras a los productos agrícolas y mejorar la cooperación en geolocalización, tecnología espacial y biotecnología. A punto de estallar la guerra en Ucrania, el 16 febrero de 2022, Putin y Bolsonaro se reunieron en Moscú. Ambos mandatarios estrecharon lazos políticos y comerciales, para Brasil las importaciones rusas eran muy importantes para su economía. En la resolución A/ES-11/1 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, relativa a la invasión rusa a Ucrania, la delegación brasileña condenó la acción de Rusia. Si bien el Ministerio de Estado de Brasil no se ha pronunciado rigurosamente respecto al conflicto, en el discurso en la Asamblea de la ONU del 22 de septiembre de 2022, el mandatario brasileño habló sobre la guerra ruso-ucraniana, pidió proteger a civiles y la infraestructura ucraniana y apoyó la apertura de canales de diálogo entre las dos partes. Al mismo tiempo, manifestó que las sanciones unilaterales internacionales contra Rusia no solucionan el conflicto, por lo que tomó una posición de neutralidad.

Conclusión

La presidencia de Bolsonaro ha sido un punto de inflexión en la política exterior brasileña, el vuelco más importante se vio en en las relaciones internacionales interiberoamericanas. En resumidas cuentas, Brasil abandonó la línea del PT y su compromiso con el occidente conservador y antiglobalista fue total. Su alineamiento con Donald Trump y, por ende, con Estados Unidos fue tal que podía haberse desligado de los BRICS. Su apoyo a Israel y gobiernos de derechas europeos, y su política ambiental y sanitaria lo marcaron, al punto de ganarse enemistades que dañaron su imagen pero que finalmente no fueron más allá. Enemigo acérrimo de la izquierda iberoamericana, repudió el multilateralismo progresista e izquierdista y sus relaciones bilaterales con países como Venezuela o Cuba fueron de las más tensas. Más allá del discurso, la diplomacia brasileña, en su faceta pragmática mantuvo buenas relaciones con las potencias emergentes como China o Rusia, siendo la primera el primer socio comercial, agrandando la diferencia entre su primer y segundo socio, los Estados Unidos, respecto a enero de 2019.


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