Argentina: La unidad empieza a ser puesta a prueba

En Argentina, la llegada al poder de Alberto Fernández durante el 2019 no solo supuso un cambio profundo en la orientación del proceso político y económico del país, sino que también supuso la reorganización de los diferentes actores partidistas presentes en la dinámica política interna, siendo esto uno de los pilares para entender la actualidad de la nación sudamericana.

En este sentido, una de las razones que explican la victoria de Fernández en las presidenciales de 2019 sobre Macri, es la capacidad que tuvo el hoy presidente de unir a las diferentes fuerzas ligadas al peronismo en el llamado “Frente de Todos”, hito de gran trascendencia entendiendo la fuerte división que había sufrido el movimiento y la dificultad de compaginar los intereses de una fuerza política que parte de una raíz común (Perón como eje), pero que posee una gran cantidad de ramificaciones y corrientes a partir de una misma idea de Justicia Social. La figura del Fernández conciliador y comedido dio lugar a la anexión de nombres de relevancia de todos los sectores del peronismo y consolidó una victoria marcada por la difícil situación económica del país.

Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández en su festejo tras la victoria en las elecciones del domingo en Argentina (Télam)
Celebración de la elección 2019. Fuente: Infobae

En medio del panorama actual de la Argentina, aquejada por la pandemia del COVID-19, que ha estremecido todos los sectores de la vida en el mundo y que ha generado grandes pérdidas humanas y económicas, el papel de la unidad dentro del gobierno empieza a ser cuestionado no solo por los reclamos emanados desde la sociedad y la oposición sino también por los enfrentamientos públicos en los cuales se han visto involucrados diversos funcionarios y personajes ligados a la figura del peronismo y de Alberto Fernández.

El último mes ha sido el más duro que ha enfrentado Fernández desde que llegó a la presidencia, pues se conjugó la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales con las estancadas negociaciones para la reestructuración de la deuda que se sitúa alrededor de los 65.000$ millones de dólares y un tercer elemento como lo fue la expropiación al grupo Vicentin, la cual provocó fuertes movilizaciones en contra de la medida y en respaldo a la propiedad privada en el marco del día de la bandera (20 de junio).

El caso Vicentin también le ha dado la oportunidad a los diversos sectores de oposición a Fernández para recobrar el protagonismo y la relevancia perdida tras los primeros meses de la pandemia en donde las confrontaciones políticas se “apagaron” a razón de la grave emergencia que empezaba a vivir la sociedad y en específico el sector de la salud. El hecho de la expropiación sirvió para ampliar una estrategia discursiva bastante crítica con las atribuciones y el grado de intervención que ha tomado el gobierno en distintos sectores como la economía y el libre tránsito.

Estos factores se constituyen como fuentes de gran presión hacia lo interno de la administración de Alberto Fernández y a la unidad de su coalición, pues se empieza a evocar uno de los fantasmas más temidos durante la elección y es el que pone en duda la capacidad para mantener unida a una coalición tan diferente, llena de figuras de gran relevancia mediática, poder e influencia, resaltando el caso de Cristina Fernández de Kirchner.

Es bien sabida la importancia que tuvo la expresidenta en la consecución del poder y sobretodo en la repartición de los diferentes espacios en el gabinete y en otras áreas relativas a la administración. A pesar del poder que ostenta Fernández, es común la separación entre su accionar y el de Cristina, quien muestra una tendencia dual entre la unidad y el aumento de su poder a través de sus “fichas”. Esta dinámica va tomando mayor importancia y va abriendo un enigma que empieza a tomar fuerza: ¿basta con otorgarle espacios al ala de Cristina?

La actuación de la exmandataria durante la pandemia ha generado grandes interrogantes pues se ha mantenido al margen del escenario nacional siendo la gran ausente dentro de las diferentes interacciones que ha tenido el ejecutivo en unos meses de suma dificultad. Sin embargo, las figuras que responden a su liderazgo están siendo de gran relevancia en estos días y están teniendo participaciones que han dejado en evidencia a los funcionarios ligados al liderazgo de Fernández. La tensión entre los factores de poder empieza a elevarse y el silencio parece decir mucho más que las palabras.

Por su parte, Alberto Fernández parece estarse enfrentado a uno de los momentos definitorios para determinar lo que serán los próximos años de su periodo presidencial. Por un lado, la pandemia y la deuda lo han hecho tener que maximizar el rol de negociador y moderado, teniendo en cuenta sobretodo la incidencia que han tenidos los mensajes en conjunto a Horacio Rodriguez Larreta, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y uno de los principales líderes de la oposición.

A su vez con el caso Vicentin, el gobierno pretendía la expropiación del grupo empresarial pero terminó anotándose un gran revés, generando un amplio rechazo y el cuestionamiento de diversas figuras a la forma en que se estaba avanzando sobre las libertades de la ciudadanía Argentina. A raíz de este hecho, resulta significativa la vuelta a la escena política del exmandantario Mauricio Macri, quien arremetió contra esta decisión, logrando empezar a perfilar sus pasos como líder de la oposición a Fernández. Así pues la medida no fue bien recibida, llegando al punto en el cual la justicia desestimó el plan y tomó parte para su redireccionamiento.

La estrategia de Fernández a partir de estos hechos parece situarse de forma más combativa, intentando imponer autoridad y “marcarle la cancha” a los diferentes actores del entramado político. Resalta también la participación en un foro a distancia de la UBA en donde el presidente se manifestó alejado de la actual tendencia política de Sudamérica y cercano al presidente Andrés Manuel Lopez Obrador. Es clave la forma en que se desliga del escenario sudamericano no solo por las incidencias a nivel regional y multilateral sino que denota un esfuerzo por establecer una postura más fuerte y permeada ideológicamente hacia la izquierda.

Resulta evidente que un Fernández moderado está destinado a chocar con una filiación del kirchnerismo más radical mientras que un Fernández ejerciendo un rol más polarizado puede mantener mayor influencia sobre este grupo pero poniendo en riesgo popularidad y a sectores del peronismo que hoy parecen estarse haciendo muchas preguntas sobre el futuro de esta unión ante los duros retos por venir tras la pandemia y lo que deparen las negociaciones de la deuda.

¿De la fractura al cisma?

La evidencia de estas tensiones quedó plasmada a partir del enfrentamiento público entre Sabrina Frederic, ministra de Seguridad de la Nación Argentina y Sergio Berni,  ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Este enfrentamiento se suscitó a partir de la implementación de la nueva fase de cuarentena estricta desde el miércoles 1 de julio en Argentina y de una visita realizada por Berni a uno de los controles en el cual se quejó del retraso y desorganización en el tráfico generado por los mismos.

La inseguridad vuelve a golpear y la disputa entre Sergio Berni y ...
Sergio Berni durante los controles. Fuente: Infobae

Lo que resulta trascendental en estas declaraciones es como la presencia de Berni impulsó fuertes críticas a la planificación que desde el ministerio nacional de seguridad se había desarrollado, siendo esto una muestra de las grandes diferencias y del poco lazo que se ha desarrollado entre las dos carteras desde la asunción de Fernández a la presidencia de la Republica.

Berni no solo representa una pieza clave dentro del ala ideológicamente cercana a Cristina Kirchner, sino que también se ha visto desde su participación en el gobierno de la exmandataria como una figura que puede llegar a aspirar puestos de mayor relevancia gubernamental, siendo catalogado como el “Bolsonaro argentino” y en tal sentido, esta controversia lo ayudaría a ganarse la voluntad de sectores que reclaman un mayor compromiso de parte del accionar de Frederic.

La división ya no solo responde a incrementar el poder de un grupo o hacer notar la autoridad en diversas áreas, también está acompañada de las motivaciones personales por ascender y tomar mayor preponderancia en una administración que evidentemente sufrirá cambios una vez que se logre superar la situación que ha generado la pandemia del COVID-19.

Por su parte, se han dado también diversas tensiones alrededor de la figura de Martin Guzmán, quien parece depender del éxito de las negociaciones alrededor de la deuda para afianzarse en el ministerio de Economía. Estas negociaciones no solo implican un hito fundamental para el futuro argentino, de Fernández y de Guzmán, sino que su éxito o fracaso serán una gran prueba para la unidad del movimiento peronista alrededor del presidente Alberto Fernández.

Así otro ejemplo de los desencuentros crecientes en el gobierno está dado por la actitud tomada por el presidente de la Cámara de Diputados por la coalición peronista, Sergio Massa alrededor del tema Vicentin, siendo particularmente moderado al referirse a la decisión y mostrando una postura más cercana a la negociación del tema. Es evidente que Massa parece querer jugar con cautela ante la reacción generada por la decisión.

Así con muchos otros ejemplos podemos notar que el contexto ha mermado la confianza en la capacidad de decisión de Fernández y se ha empezado a activar el temor por los posibles desencuentros que dejarían muy tocada a una coalición muy frágil y con profundas grietas heredadas del pasado. Los meses por venir serán fundamentales para el futuro de Fernández y el movimiento que lidera, haciéndose presente el dilema del equilibrio y el riesgo de pasar de la “marcha peronista” a la “marcha de los peronistas”.

¿Tiene futuro la coalición? ¿Seguirá siendo el frente de todos?

La pregunta sobre si sigue siendo el frente de todos no supone la creencia un tanto ingenua de que una coalición electoral mantendrá su unidad monolítica una vez llegada al poder, pues es bien sabido que su concepción mantiene diversas diferencias con lo que termina por ser una coalición gobernante, la cual debe asumir tareas y compromisos que no siempre irán de la mano con lo que se tenía previsto antes de asumir el poder político.

En el caso argentino, es clara la tendencia de este movimiento a fraccionarse, no solo por la gran cantidad de subgrupos y motivaciones disimiles unidas momentáneamente bajo la figura de Fernández, sino también por la inequívoca definición de ruta que tendrá que hacer el presidente y que trastocará una balanza que hasta el momento ha mostrado las grietas obvias de la heterogeneidad de criterios e ideologías.

En este sentido, es necesario resaltar una afirmación realizada por Mainwaring y Shugart (1994) en su revisión crítica a uno de los mayores intelectuales sobre presidencialismo como es Juan Linz, quien se encargó de profundizar sobre las complicaciones del presidencialismo y las coaliciones. En tal sentido, expresan que:

“Las dificultades de construir coaliciones interpartidistas estables hacen que la combinación de multipartidismo fragmentado y presidencialismo sea igualmente problemática, lo que ayuda a explicar la carencia de democracias presidenciales multipartidistas de larga duración”

Extrapolándolo al plano argentino, si bien al multipartidismo habría que tomarlo como la multiplicidad de corrientes peronistas, es evidente que la fragmentación termina por ser la vía más natural que terminan por recorrer este tipo de coaliciones, y entendiendo las implicaciones de esto, los eventos recientes nos dan cuenta de que cruzar la línea roja entre la unión y la división puede ser muy fácil.

A modo de cierre, es menester la evaluación de las políticas en materia económica de las próximas semanas para entender los posibles comportamientos de los actores que hoy guardan silencio pero que mantienen clara la estrategia de sumar más respaldo, más lugares y más poder. Del resultado de las negociaciones veremos el inicio verdadero de la presidencia de Alberto Fernández

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Estudiante de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela. Leo y escribo sobre lo que me gusta: Geopolítica, Seguridad y Defensa, Yemen, Argentina y Estados Unidos. חופש

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