
Hasta hace unas semanas, la ciudad ucraniana de Kupiansk, al norte del Donbás, parecía estar próxima a caer bajo el control de las unidades rusas. Sin embargo, la reciente reconquista de esta localidad por las fuerzas de Kiev supone un notable éxito de cara al final de 2025 y les concede, al mismo tiempo, un respiro para futuras operaciones.
La batalla por Kupiansk
Kupiansk, que antes de la guerra tenía una población cercana a las 27.000 personas, fue una de las ciudades que Rusia ocupó en febrero de 2022. Debido a su posición estratégica, la urbe se convirtió en una importante base logística para el ejército ruso y en sede de la administración civil-militar de Járkov que estableció Moscú para la gestión de los territorios ocupados en este óblast.
La situación se mantuvo sin cambios hasta que poco después, a comienzos de septiembre de aquel año, las fuerzas ucranianas retomaron el control de la ciudad al igual que ocurrió con el resto del sector del río Oskil.
Las unidades rusas no se retiraron muy lejos, manteniendo sus posiciones varios kilómetros al norte del casco urbano. Durante los siguientes meses, hasta finales de 2024, el frente se mantuvo estable sin apenas cambios.
Fue entonces cuando Rusia cruzó el río Oskil al norte de Kupiansk y estableció una cabeza de puente que se fue expandiendo con el paso de las semanas, situándose sus fuerzas justo a las afueras de la ciudad. Los acontecimientos se precipitaron en el verano de 2025, en un contexto en que el ejército ruso comenzó a avanzar en diversos puntos del frente.
Para el 25 de julio ya se había reportado la presencia rusa al norte del casco urbano en el lado occidental de la ciudad, quienes realizaron un movimiento envolvente.
A lo largo de los siguientes meses, la penetración se fue extendiendo lenta pero inexorablemente, en parte debido al exiguo sistema defensivo que habían organizado los ucranianos. La conquista rusa del centro de la localidad provocó el aislamiento de la parte oriental, lo que dejó en una posición muy comprometida a las fuerzas de Kiev en esta zona.
A pesar de la afirmación de algunos mandos rusos de que la totalidad de Kupiansk había sido conquistada, la realidad distaba mucho de ser esa. De hecho, los ucranianos trajeron copiosos refuerzos a la zona y montaron una contraofensiva con el fin de recuperar el terreno perdido. La presión inicial tuvo éxito y las unidades rusas comenzaron a ceder algunas posiciones.
El empuje de Ucrania fue tal que los efectivos rusos terminaron retirándose del centro urbano, replegándose hacia posiciones más al norte, a las afueras de la localidad. Para el día de Navidad, los ucranianos habían logrado retomar el control de Kupiansk.
Implicaciones de la reconquista
La reconquista de Kupiansk supone una inyección de moral para Ucrania, que por primera vez desde 2022 logra retomar el control de una localidad de cierta importancia.
Al mismo tiempo, Kiev consigue que este nudo de comunicaciones no caiga en manos rusas, con lo que eso podría suponer para su dispositivo defensivo en el sector del río Oskil.
Pero no solo constituye una inyección de moral. En un contexto como el actual, en el que Estados Unidos aboga por poner fin a la contienda para enfocarse en su repliegue hemisférico, para las autoridades de Kiev esta victoria les permite proyectar en el extranjero la imagen de que sus fuerzas mantienen la iniciativa y son capaces de hacer retroceder al ejército ruso.
Sin embargo, por ahora la reconquista de Kupiansk no tiene visos de tener un impacto estratégico en el desarrollo general de la contienda. A pesar del traspiés que supone para el Kremlin este fracaso, sus operaciones en otros puntos del frente no parece que se vayan a ver afectadas. De hecho, en sectores como Zaporiyia los rusos mantienen sus avances.
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