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Elecciones de octubre: la fecha decisiva para Javier Milei

Por las elecciones de octubre, Javier Milei afronta su mes más importante desde que es presidente.
Por las elecciones de octubre, Javier Milei afronta su mes más importante desde que es presidente. Fuente: Mídia NINJA, bajo CC BY-NC 4.0

Javier Milei, presidente de Argentina, se juega mucho en el mes de octubre. Las elecciones legislativas intermedias nacionales del 26 de octubre, sumadas a la estrepitosa derrota en las elecciones legislativas provinciales en Buenos Aires a inicios de septiembre y a los múltiples escándalos que rodean a Karina, la hermana del mandatario, definen un período bisagra en el gobierno del “primer presidente anarcocapitalista de la historia”. 

Buenos Aires, el primer gran tropiezo

El 7 de septiembre de 2025 se celebró en la provincia de Buenos Aires una elección que, sin exageración, fue leída por todo el arco político y mediático argentino como el primer gran test electoral del presidente Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada.

A poco más de un mes de las legislativas nacionales de medio término, el principal distrito del país –que concentra cerca del 40% del padrón electoral argentino– se convirtió en un espejo incómodo para el oficialismo anarcocapitalista.

Lejos de tratarse de una contienda meramente provincial, los comicios bonaerenses proyectaron con nitidez una imagen ampliada del clima político nacional. En ese contexto, la votación trascendió sus límites institucionales y operó como un plebiscito de facto sobre el rumbo de la administración Milei. Los mercados, los analistas y el sistema político en su conjunto dirigieron su mirada hacia la provincia, conscientes de que el resultado allí podía marcar el tono de lo que resta del mandato presidencial.

La Libertad Avanza llegó a la elección con múltiples frentes abiertos. En el plano institucional, la debilidad legislativa del oficialismo quedó expuesta en repetidas ocasiones: decretos desactivados por la Corte Suprema, vetos legislativos revertidos y un Congreso cada vez más refractario a las iniciativas del Ejecutivo. A ello se sumaron escándalos de corrupción que alcanzaron a organismos clave como el PAMI y el ANDIS, y que incluso salpicaron al círculo íntimo del presidente.

Para ampliar: La errática política exterior de Javier Milei en Argentina

En este marco, Karina Milei –hermana del mandatario y secretaria general de la Presidencia– se convirtió en el rostro visible de una campaña marcada por la defensiva. La difusión de audios que la involucraban en supuestas prácticas irregulares terminó por dañar su ya deteriorada imagen pública. El episodio, sumado al recuerdo del escándalo cripto internacional por la moneda virtual $LIBRA, terminó por sembrar un clima complicado para La Libertad Avanza.

Pese a todo, las encuestas no eran tan pesimistas. Se hablaba de una derrota por pocos puntos en la provincia, un territorio históricamente favorable al peronismo. La configuración electoral de La Libertad Avanza en PBA estuvo atravesada por la absorción del PRO, tras la experiencia de las elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires meses atrás.

La lista oficialista en el principal distrito del país estuvo protagonizada por perfiles más bien bajos, al tiempo que la oposición puso encima de la mesa nombres propios con recorrido, como Gabriel Katopodis, Malena Galmarini, Verónica Magario o Mayra Mendoza. Aún así, la campaña del peronismo, hoy bajo la coalición Fuerza Patria, se basó en la idea de dejar que el oficialismo se consumiera en su propia crisis, sin interferencias innecesarias.

El resultado de aquellas elecciones no lo esperaba prácticamente nadie. El peronismo, liderado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof –antaño ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner– cosechó un 47%, mientras que los libertarios, junto al PRO, ni siquiera alcanzaron el 34%. Si bien es cierto que la participación se había reducido más de 10 puntos respecto a las elecciones provinciales del año 2023, el descenso de sufragios absolutos fue totalmente dispar entre el peronismo y el oficialismo “libertario”. 

Fuerza Patria perdió medio millón de votos, aproximadamente el 11% de su caudal dos años atrás. Esa cifra se corresponde con bastante similitud con el descenso general en la participación. A su vez, la coalición entre La Libertad Avanza y el PRO perdió 2,2 millones de votos, equivalente a una caída del 45% respecto a los resultados obtenidos en 2023 por ambas fuerzas por separado. En las elecciones de octubre, Javier Milei teme un desempeño similar.

Resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires (2025).
Resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires (2025). Fuente: Gobierno de la Provincia de Buenos Aires

La hipótesis de una derecha unificada en torno a la figura presidencial parece sostenerse únicamente como consecuencia de la inesperada ventaja que, aparentemente, tiene la oposición cuando acude a las urnas frente al oficialismo de Javier Milei. Pero la caída abrupta en las expectativas del gobierno por obtener la reelección en 2027, e incluso por lograr un buen resultado en octubre del 2025, podría agrietar la unidad interna.

Sectores “republicanos” del antiguo electorado del PRO evidencian un progresivo distanciamiento del proyecto anarcocapitalista. La retórica disruptiva del presidente, sumada a los recientes escándalos de corrupción, ha erosionado el apoyo de una base electoral que está dispuesta a respaldar una fórmula unificada en una eventual segunda vuelta, pero que parece evitar acompañarla en instancias intermedias. La narrativa del miedo al “kirchnerismo” parece disiparse en un ambiente político marcado cada día en mayor medida por la dualidad mileismo-antimileismo. 

Qué dicen las encuestas en Argentina

En este difícil contexto se aproximan las elecciones de octubre para Javier Milei, en este caso intermedias y nacionales. En estos comicios, técnicamente se renuevan parcialmente las dos cámaras legislativas del Congreso. Diputados termina el mandato del 50% de sus miembros –los elegidos en 2021– y renueva esas bancadas; el Senado hace lo propio con un tercio. Las elecciones son importantes formalmente porque darán una nueva arquitectura parlamentaria a un Javier Milei cuya frágil coalición legislativa se rompió hace ya unos meses.

Pero, además, son relevantes por su significado. Las elecciones legislativas de medio término en Argentina son siempre leídas como un primer plebiscito nacional sobre el desempeño del gobierno central.

En esta ocasión, además, vienen precedidas por el batacazo de la provincia de Buenos Aires. Actores económicos, mediáticos y políticos las interpretan así; tal fue el caso del año 2021, en el que las elecciones intermedias terminaron por hacer implosionar la coalición oficialista peronista del Frente de Todos y el presidente Alberto Fernández.

En esta ocasión, ciertamente las encuestas registran un cambio de clima respecto al significante “Milei” si se le compara con la campaña del año 2023 que le aupó a la presidencia. Un informe de Zuban Córdoba señala que apenas un 30% de los votantes de Milei en 2023 considera que su gobierno es “honesto”. El resto duda o directamente afirma lo contrario. Muy lejos queda la imagen generalizada de Javier Milei como un regeneracionista de la política nacional.

Para ampliar: Javier Milei y el partido de vanguardia anarcocapitalista

A este deterioro se suma un fenómeno aún más problemático para el gobierno: la erosión de su base electoral. Según la misma consultora, un 10,5% de los votantes que se inclinaban por La Libertad Avanza para las legislativas de octubre ya no piensan hacerlo como consecuencia directa de los escándalos recientes A su vez, otro porcentaje reseñable había soltado la mano del ejecutivo libertario hacía tiempo, algo que no parece ocurrir por quienes votaron al peronismo en el año 2023.

La caída en la imagen de Javier Milei es transversal a todas las mediciones. CEOP registra su peor momento desde la asunción: un 50% de imagen “muy mala” frente a apenas un 21% de “muy buena”. La consultora Trespuntozero muestra cifras algo menos dramáticas –un 29% de imagen positiva–, pero igualmente lo ubica por debajo de Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. Un dato impensado pocos meses atrás.

La figura de Karina Milei, central en el armado político del presidente, también se ha convertido en un lastre. El 37% de los votantes de Milei en 2023 cree que ella y los Menem deberían abandonar el gobierno. Pero el presidente ha sido categórico: su hermana no solo no se irá, sino que es “el pilar” de su gestión. La decisión de sostenerla, a contramano del sentir de sus propios votantes, tensiona aún más la narrativa del oficialismo.

Encuesta de Zuban Córdoba
Encuesta de Zuban Córdoba. Fuente: Zuban Córdoba

Una de las transformaciones más relevantes del último año no ha sido institucional, sino identitaria. Tal como se apuntaba, el “antimileísmo” ha superado al “antikirchnerismo” como principal identidad política del país y se mantiene muy por encima del “antiperonismo”. El resultado es un mapa político fragmentado, pero donde el rechazo al gobierno se convierte en motivación electoral central. Para más de la mitad del país, el principal incentivo para votar en octubre es castigar a Javier Milei, e incluso forzar un fin anticipado de su gobierno. 

A pesar del discurso presidencial que insiste en estar dando una “batalla cultural”, el dato económico termina imponiéndose. Según Zuban Córdoba, el 47% de los argentinos afirma que su situación económica personal empeoró en los últimos seis meses. Otro 15% dice estar “igual de mal”. Entre quienes votaron a Milei en el ballotage, más de un tercio admite llegar peor a fin de mes que hace un año.

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El gobierno aún conservaba cierto caudal de apoyo antes de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, basado fundamentalmente en una combinación de factores: el descenso coyuntural de la inflación, el desgaste de los liderazgos opositores, y una expectativa moderada de que el ajuste “valdrá la pena”. Pero no hay evidencia de un cambio profundo en el sentido común argentino. Y tampoco está claro si esa base electoral seguirá siendo competitiva tras el batacazo a inicios de septiembre. Por eso las elecciones de octubre para Javier Milei son cuasi definitorias.

A semanas de las elecciones de octubre, Javier Milei y el oficialismo enfrentan un dilema estructural: ni logran ampliar su base, ni pueden garantizar la fidelidad de sus votantes históricos. La promesa de refundación económica y simbólica del país, que alguna vez alimentó esperanzas en vastos sectores, se desvanece ante la evidencia empírica y el deterioro cotidiano que reconocen buena parte de los trabajadores argentinos que responden a las encuestadoras.

Y, entre tanto, la oposición ha logrado cierta estabilidad tras un 2024 plagado de discusiones internas. Las victorias ordenan, y la capitalización de Axel Kicillof del triunfo en su propia provincia puede augurar una candidatura del gobernador bonaerense a la presidencia de Argentina en 2027. O, quién sabe, quizá antes.

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