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Los aranceles de Trump: Estados Unidos inicia una guerra comercial global

Los aranceles de Trump, que afectan como mínimo a un centenar de países, marcan el inicio de una guerra comercial global desde Estados Unidos.
Los aranceles de Trump, que afectan como mínimo a un centenar de países, marcan el inicio de una guerra comercial global desde Estados Unidos. Fotograma de su discurso. Fuente: The White House

Donald Trump ha anunciado la imposición de aranceles globales a las importaciones por un valor mínimo del 10% en lo que, en sus propias palabras, es “uno de los días más importantes en la historia de Estados Unidos” y supone su particular "declaración de independencia económica”. El líder republicano ha justificado estas acciones argumentando que, durante años, Estados Unidos ha sido objeto de prácticas comerciales injustas por parte de otros países y ha enfatizado que estas medidas buscan proteger la economía nacional y fomentar la producción interna.

Se espera que estas acciones, que entrarán en vigor el 5 de abril, sean respondidas por muchos países y bloques económicos, como la Unión Europea, con aranceles contra las exportaciones estadounidenses u otras sanciones económicas, dando comienzo a una guerra comercial global. 

Aranceles recíprocos globales y guerra comercial

Además de los aranceles globales del 10%, el mandatario republicano ha anunciado que todas las importaciones estadounidenses serán sometidas a tarifas “recíprocas” dependiendo de las “barreras impuestas por otros países”, incluyendo aranceles, manipulaciones monetarias y barreras comerciales existentes. El valor de estas supuestas barreras ha sido determinado, sin mayores explicaciones públicas sobre cómo se ha hecho el cálculo, por el criterio exclusivo de Washington. 

Para informar al público sobre este movimiento, el gobierno estadounidense ha publicado una serie de tablas en las que se incluye a un centenar de países y el nivel de aranceles que estos tendrán que afrontar. Vietnam y Taiwán, considerados por el entorno de Trump como responsables de prácticas desleales en la cadena de suministro, recibirían alguno de los porcentajes más altos, de hasta el 46%. 

Para ampliar: Estados Unidos abandona el orden liberal

Sin embargo, el país más afectado será China. Con las nuevas medidas, Pekín tendría un arancel del 54% sobre todos sus productos. La Unión Europea también se verá afectada significativamente, con tarifas del 20%, al igual que ocurrirá con algunos de los principales aliados de Estados Unidos como Israel (17%) o Corea del Sur (25%). Además, se establece un arancel del 25% para todos los automóviles fabricados fuera del país, sin importar su origen.

Los aranceles de Trump y la economía global

Los aranceles de Trump no son un simple ajuste técnico ni una reacción puntual frente a desequilibrios comerciales. Representa, en realidad, una apuesta por redefinir el comercio global desde una lógica profundamente revisionista.

Trump no solo cuestiona las reglas del sistema económico internacional vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, sino que plantea una ruptura con sus principios fundacionales: la apertura de mercados, la interdependencia económica y la primacía de instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En su visión, el comercio global no ha sido una herramienta de prosperidad compartida, sino un mecanismo mediante el cual Estados Unidos habría sido explotado. Esta narrativa, ampliamente utilizada durante su primera presidencia, vuelve con fuerza: el déficit comercial se presenta no como una consecuencia estructural de la economía estadounidense, sino como el resultado de acuerdos mal negociados, competencia desleal y una élite política que, según él, “vendió el país al mejor postor”.

Trump busca sustituir el modelo actual por uno que priorice la autosuficiencia, el proteccionismo estratégico y las relaciones bilaterales asimétricas, donde Estados Unidos imponga sus condiciones desde una posición de fuerza. El objetivo de los aranceles de Trump no es reinsertar a Estados Unidos en el sistema, sino reformular ese sistema bajo sus propios términos, debilitando los marcos multilaterales y reduciendo la dependencia del país respecto a potencias rivales o incluso a aliados tradicionales.

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