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La administración Trump purga el gobierno federal

Desde su retorno a la Casa Blanca, Donald Trump ha iniciado una purga contra la fuerza laboral estatal en agencias como el FBI.
Desde su retorno a la Casa Blanca, Donald Trump ha iniciado una purga contra la fuerza laboral estatal en agencias como el FBI. Fuente: Cuenta de X de The White House.

Entre las muchas polémicas que rodean las primeras etapas del segundo mandato de Donald Trump, la reestructuración a gran escala de las agencias y oficinas del gobierno federal de Estados Unidos está entre las más sonadas. El presidente republicano ha tomado, desde el primer día de su regreso a la Casa Blanca, una serie de acciones dirigidas a reformar y reducir la fuerza laboral federal en el país, una iniciativa que sus críticos, desde legisladores hasta sindicatos, han descrito como una purga impulsada por el propio Trump que tendrá consecuencias a largo plazo. 

La purga del gobierno Trump

Uno de los focos principales de esta reestructuración federal ha sido el despido de decenas de funcionarios del Departamento de Justicia (DOJ) y del Buró Federal de Investigaciones (FBI). Muchos de los afectados estuvieron involucrados en investigaciones sobre la interferencia rusa en las elecciones y en procesos judiciales relacionados con el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Esto ha llevado a numerosas críticas que afirman que la reestructuración se basa más en lealtades políticas que en criterios de desempeño profesional y que, por lo tanto, estas medidas debilitan la independencia de las agencias federales. 

La Asociación de Agentes del FBI, que representa a más de 14.000 agentes de esta institución, ha denunciado que estas acciones ponen en riesgo la integridad de las investigaciones y la seguridad nacional. “Nos encontramos en una batalla interna, ya que buenos agentes están siendo apartados simplemente por hacer su trabajo conforme a la ley y las normas del FBI”, declaró James Dennehy, asistente del director a cargo de la oficina del FBI en Nueva York. Por su parte, el exdirector adjunto del FBI, Andrew McCabe, señalo que esta situación está “politizando el aparato de seguridad estadounidense de una manera sin precedentes”.

Junto con los despidos, y de manera acorde con la iniciativa para acabar con el trabajo en remoto, el gobierno estadounidense también ha propuesto una serie de incentivos financieros para que los empleados federales renuncien voluntariamente. La Oficina de Gestión de Personal (OPM), agencia encargada de gestionar el empleo público en Estados Unidos, ha ofrecido la posibilidad de recibir hasta ocho meses de salario si los trabajadores optaban por dejar sus puestos antes del 6 de febrero.

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Esta iniciativa busca reducir la fuerza laboral federal en un 5-10%, aproximadamente entre 150.000 y 300.000 personas, con el objetivo de ahorrar alrededor de 100.000 millones de dólares al año. La medida, que ha sido paralizada temporalmente por un tribunal federal, habría sido aceptada por 60.000 trabajadores

La administración también ha tomado medidas para cerrar o reducir significativamente agencias federales, como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), lo que ha generado alarma entre algunos republicanos en el Congreso que valoran su papel en la seguridad nacional y en contrarrestar la influencia de países como China y Rusia. 

También se han propuesto recortes significativos en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), afectando a agencias como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), lo que podría impactar en funciones críticas como la aprobación de medicamentos y la investigación médica. 

El Pentágono también se ha visto afectado por estas medidas. En el marco de esta purga, Trump ha anunciado que se producirá una auditoría de los presupuestos del  Departamento de Defensa y que posiblemente habrá una reducción del mismo. También es relevante la propuesta de retirar las acreditaciones de seguridad a ciertos oficiales, puesto que esta medida ha sido interpretada como un intento de castigar a aquellos que han expresado posturas críticas hacia Donald Trump.

Elon Musk en el centro de la purga

En el centro de esta campaña de recortes encontramos a Elon Musk, quien fue nombrado por Trump como líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Musk ha impulsado reformas agresivas del gobierno federal que incluyen la eliminación de agencias, la automatización de ciertos procesos burocráticos y la introducción de inteligencia artificial en la gestión de personal.

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Musk ha sido criticado por la falta de transparencia en su gestión y por expertos que argumentan que una reducción drástica de la plantilla federal podría afectar a la prestación de servicios esenciales. Según reportes de prensa, ha propuesto que algunas funciones del gobierno sean delegadas a empresas privadas, lo que ha generado acusaciones de posibles conflictos de interés, dado que compañías bajo su control, como SpaceX y Tesla, han recibido contratos federales en el pasado. 

Mientras la administración Trump purga el gobierno federal, argumenta que estas medidas son necesarias para eliminar la burocracia innecesaria y mejorar la eficiencia gubernamental, los críticos advierten sobre las posibles consecuencias negativas en la moral de los empleados, la continuidad de programas esenciales y la preservación de la integridad institucional que pongan en peligro la operatividad del gobierno en el corto y largo plazo.

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