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Mapa de los feudos electorales de Estados Unidos

Mapa de los feudos electorales de Estados Unidos. Los territorios colorados de morado son los denominados estados bisagra o swing states.
Mapa de los feudos electorales de Estados Unidos. Los territorios colorados de morado son los denominados estados bisagra o swing states.

Todos los países del mundo tienen un sistema electoral que transforma el voto popular en la representación política del país, pero ninguno de los sistemas es inerte, sino que afecta al resultado final y a las dinámicas electorales. Estados Unidos es un claro ejemplo de ello. En sus comicios presidenciales, los candidatos compiten por alcanzar el cargo de presidente, que acapara la jefatura del Estado y la del Gobierno. Además, el modelo bipartidista estadounidense, dominado exclusivamente por dos fuerzas –republicano y demócrata–, condiciona la competencia de manera significativa.

El sistema de Estados Unidos en las elecciones presidenciales se caracteriza por el sufragio indirecto; es decir, la población no elige directamente a su representante. En este caso, los votantes lo hacen a través de un Colegio Electoral compuesto por un conjunto de compromisarios que, una vez elegidos, ostentan cada uno un voto electoral, con el que después eligen al presidente. Para alcanzar la Casa Blanca, un candidato debe alcanzar un mínimo de 270 votos electorales.

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Cada estado elige una cantidad de compromisarios definida en función de la suma de senadores –dos por estado– y representantes –establecidos de manera proporcional en base a la población– que tiene dicho estado. Así, por ejemplo, California –el más habitado del país, con más de 39 millones de habitantes– le corresponden 54 representantes, mientras a Vermont –el menos habitado, con 600.000 personas– le corresponden únicamente 3. Esto genera un desequilibrio entre el voto popular y el voto electoral: en California, un voto electoral representa a 732,900 votantes, mientras que en Vermont equivale a apenas 214,500.

Los miembros del Colegio Electoral son elegidos mediante un sistema mayoritario plurinominal en 48 estados y el Distrito de Columbia. Es decir, en cada estado se elige a varios delegados electorales y todos ellos representan al partido con mayor número de sufragios. En otras palabras, la fuerza más votada consigue el 100% de los votos electorales del estado –sistema denominado the-winner-takes-it-all–. Los otros dos territorios, Maine y Nebraska, tienen un modelo escalonado, donde se elige un representante por cada distrito electoral –2 en Maine y 3 en Nebraska– y 2 representantes por la formación más votada en el conjunto del estado.

Este sistema da lugar a ciertas desviaciones entre el voto popular y los votos electorales, lo que en algunos casos ha llevado a que un presidente fuera elegido pese a tener menos apoyos populares que su adversario. Este problema se ha dado al menos en cinco ocasiones. La última en 2016, cuando Donald Trump obtuvo 306 votos electorales frente a los 232 que recibió Hillary Clinton, pese a que el republicano únicamente había obtenido 62.984.829 de votos populares frente a los 65.853.514 de su contrincante.

Como consecuencia, al menos un 63% de los estadounidenses desea un cambio del actual sistema a uno donde el voto popular decida el candidato ganador. Sin embargo, entre los republicanos, la mayoría prefiere mantener el sistema vigente, ya que en las últimas elecciones les ha resultado beneficioso.

Las particularidades de dicho sistema crean, a su vez, unas dinámicas concretas. En este país, el voto en la mayoría de los estados se ha mantenido estable, dando lugar a mayor o una menor competitividad en cada estado. Así, en estados como California y Alabama es previsible la victoria del partido demócrata y del republicano, respectivamente, mientras que en otros, más competitivos, el resultado suele estar en duda.

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A estos estados, que no dan clara ventaja a ningún partido y que han mostrado oscilaciones en su apoyo en sucesivas elecciones, se les denomina swing states o estados bisagra. Aunque han variado a lo largo de la historia, para los comicios de noviembre de 2024 se destacan Nevada, Arizona, Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte y Georgia, que juntos suman un total de 93 votos electorales.

Esto da lugar a incentivos perversos, puesto que, al ser estos estados decisivos –mientras el apoyo de otros se considera asegurado–, los candidatos tienden a prestar especial atención a sus problemas específicos. Así, se convierten en el principal campo de batalla electoral, como refleja el hecho de que cerca del 70% del gasto en anuncios de campaña se destina a estos estados, con Pensilvania a la cabeza al ser el estado bisagra con mayor número de votos electorales en juego (19).

En conclusión, las elecciones en Estados Unidos, al igual que en otros países, presentan particularidades que influyen tanto en los resultados como en el desarrollo de la campaña. Estos factores son cruciales para evaluar quién podría ser el candidato victorioso en los comicios del 5 de noviembre.

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