Nikos Androulakis. El retorno de la socialdemocracia griega

Hace una semana George Papandreu, primer ministro del PASOK de 2009 a 2012 durante la primera ola de medidas de austeridad en Grecia tras la crisis financiera, perdía las primarias para liderar la coalición socialdemócrata KINAL (Movimiento por el Cambio) frente al joven Nikos Androulakis. La desaparición del Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) del panorama político tras la irrupción de Syriza se convirtió en el símbolo de la decadencia de la socialdemocracia europea y el término pasokización comenzó a popularizarse en los medios de comunicación en relación a su desvanecimiento. Tras el sometimiento del gobierno de Tsipras a las directrices europeas, el retorno de las políticas de austeridad y la vuelta al gobierno de la derecha en 2019, el ciclo político en Grecia ha cambiado enormemente. La elección de Androulakis da una pátina de regeneración a unas siglas desgastadas por la corrupción y la desatención de las necesidades del pueblo griego. Tras su nombramiento, la coalición ha obtenido sus mejores resultados en las encuestas en mucho tiempo, acercándose peligrosamente a Syriza y complejizando el sistema de partidos heleno.

Nikos Androulakis, de 42 años e ingeniero civil de profesión, partía con el atractivo de no haber sido una figura especialmente destacada en el antiguo PASOK. No llegó a participar en los gobiernos socialdemócratas y pese a ser un antiguo militante de la formación, su figura solo empezó a tomar relevancia en el partido mientras este languidecía. En 2013, cuando el PASOK ya había pasado a convertirse en tercera fuerza, Androulakis fue nombrado secretario político del partido y en 2014 fue uno de los dos eurodiputados que consiguió la formación, cargo que reeditó en 2019 y que aún ostenta. La posibilidad de que el crecimiento de la coalición socialdemócrata esté relacionado con un anhelo nostálgico del antiguo PASOK se desmonta ante la aplastante victoria de Androulakis frente a un símbolo viviente del partido. Papandreu no solo fue primer ministro durante uno de los momentos más difíciles para el país, sino que proviene de una verdadera dinastía política en la que tanto su padre como su abuelo llegaron a dirigir el gobierno heleno. Papandreu dimitió del partido en 2015 alegando que el partido había asumido demasiados postulados conservadores acercándose a Néa Dimokratia.

El proceso de elección de un nuevo líder se activó después del fallecimiento de Fofi Gennimata en octubre de 2021. Gennimata había sido la presidenta del PASOK desde 2015 y la responsable de diluir las siglas en la nueva coalición socialdemócrata KINEL en 2017. En la primera ronda de las primarias, celebradas el 5 de diciembre, el voto se fragmentó a 3 bandas: Androulakis ganaba el primer asalto con un 37% de los votos, Papandreu conseguía un 27% de los apoyos y Andreas Loverdos, ministro en los gobiernos de Samarás y del propio Papandreu, se quedaba a las puertas de la segunda vuelta con un 25%. Después de que Loverdos le negara el apoyo a su antiguo primer ministro y se decantara por Androulakis las primarias se ponían muy complicadas para el antiguo dirigente del PASOK. La segunda vuelta celebrada el 12 de diciembre certificó la victoria de Androulakis con unos números de participación históricos. El procedimiento de elección del nuevo líder partía con la particularidad de que podían votar no solo los afiliados de los partidos integrantes de la coalición, sino todo aquel que se registrara para la votación. En un país de tan solo 10,7 millones de habitantes 270.000 ciudadanos participaron del proceso de elección en la primera ronda. En la segunda ronda votaron en torno a 200.000 personas, de las cuales el 68% dio su apoyo a Androulakis. La participación masiva en la elección puede haber estado producida por el componente afectivo que pudo despertar la trágica muerte de su anterior líder o la relevancia adquirida por el retorno político de Papandreu. Lo cierto es que la involucración de una parte tan grande del país en el proceso puede dotar de un nuevo dinamismo a la formación que le permita ensanchar su espacio político en un contexto en el que la Néa Dimokratia de Mitsokatis y Syriza parecían dominar por completo el sistema de partidos griego.

La proyección del liderazgo de Androulakis aún es una incógnita en muchos aspectos. La campaña del eurodiputado ha estado centrada en asignarse el papel del cambio y la regeneración asumiendo un rol centrista entre el resto de los candidatos y enfocada en el objetivo de hacer de KINAL una nueva fuerza mayoritaria. La propuesta ideológica a largo plazo de los otros candidatos estaba más definida. Papandreu encaminaría al partido a un entendimiento entre la izquierda acercándose más a Syriza e intentando ganar relevancia en un posible frente de izquierdas que incluyera al nuevo PASOK, mientras que Loverdos era más partidario de soluciones basadas en la estabilidad que pudiera aportar pactar con los conservadores. El nuevo líder del centroizquierda se encuentra en una posición más abierta y con la difícil responsabilidad de vascular los apoyos de una nueva generación que exige cambios profundos en la propuesta socialdemócrata y salvaguardar la unidad del partido entre la vieja guardia del PASOK. En una de sus primeras declaraciones públicas como líder, Androulakis ha afeado la relación de diversos gobiernos europeos con Turquía, país con el que Grecia mantiene una gran tensión territorial. “Muchos estados miembros, con gobiernos socialistas incluso, como España, siguen exportando armas a Turquía que se van a utilizar contra nuestros estados miembro. Es inaceptable”. En el ámbito estructural aún está por verse como va a conjugar su actual papel como eurodiputado con la dirección del partido.

Aún es pronto para determinar el recorrido que podría tener el Movimiento por el Cambio. Lo cierto es que KINAL tendrá grandes dificultades para desplazar a Syriza y ocupar el rol dirigente dentro del bloque del centro izquierda. Quien de verdad debe temer el retorno del PASOK es Varoufakis y su Frente Europeo de Desobediencia Realista (MeRA25). Las últimas encuestas indican que el proyecto transnacional del ex ministro de finanzas descendería a un 2.5% de proyección de voto en unas futuras elecciones griegas, pudiendo quedarse fuera del parlamento de no alcanzar la barrera electoral del 3%. La vuelta al gobierno de la socialdemocracia en Alemania o Noruega ha provocado que en los medios se empiece a hablar de una nueva primavera socialdemócrata en Europa, sin que realmente podamos hablar aún de un cambio de paradigma. Lo que sí es cierto es que el nuevo liderazgo de Androulakis resulta muy atractivo para una parte de la sociedad y ha conseguido volver a situar en el mapa a la socialdemocracia griega. Se espera que las próximas elecciones generales se celebren en 2023, por lo que aún hay tiempo para que varíe la situación de los diferentes partidos, pero de cristalizarse la relación de fuerzas actual no podríamos hablar de una salida de gobierno clara. El PASOK se niega a morir y tras el agotamiento del ciclo populista en Grecia plantea una hipótesis. ¿Es posible que pasemos a hablar de Syrización?


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