Los vínculos Maduro-Haftar: cómo el oro venezolano podría estar financiando al LNA

Por Néstor Prieto

El 24 de abril de 2020 aterrizaba en Venezuela el jet personal del mariscal Haftar, líder del Ejercito Nacional libio (LNA), uno de los contendientes en la guerra civil libia y bajo cuyo control se encuentran dos terceras partes del país. La aeronave, identificada con el código P4-RMA, realizaría un segundo viaje al país caribeño  el 8 de junio.

Estos vuelos encendieron todas las alarmas de EEUU y el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) –segundo bando en cuestión en la guerra civil libia-, quienes acusaron a Haftar y Maduro de alcanzar acuerdos secretos según los cuales el gobierno venezolano conseguiría divisas o petróleo a cambio de oro, mineral que el LNA estaría utilizando para financiar su campaña.

Estas teorías se han visto reforzadas con las recientes publicaciones de los periódicos Wall Street Journal y Le Monde. Por el momento ni Haftar ni el gobierno de Venezuela han confirmado ni desmentido las informaciones.

De ser cierto, estos negocios permitirían a Maduro bordear el cerco económico impuesto por EEUU y al LNA adquirir fondos suficientes para mantener su estructura en uno de los momentos más decisivos de la guerra civil.

De la alianza Chávez-Gadafi al posible acuerdo Maduro-Haftar.

“Lo que es Bolívar para nosotros, es Muamar al Gadafi para el pueblo libio”. Con esta rotundidad Hugo Chávez clausuraba el acto dónde Muamar el Gadafi recibía en el 2009 la Orden de Bolívar, máxima condecoración que entrega Venezuela. Esta ceremonia ejemplificaba la alianza entre ambos países, cuyas relaciones bilaterales se reforzaron progresivamente durante toda la década de los 2000. Bajo el mandato de Maduro y Gadafi ambos países alcanzaron importantes acuerdos económicos, científicos y comerciales que llevaron la alianza libio-venezolana a su apogeo, coordinando su acción ante la ONU y otros organismos internacionales.

La “inquebrantable” amistad entre los mandatarios se mantuvo durante la primera guerra civil libia, conflicto en el que el gobierno venezolano apoyó al bando gadafista y  sobre el que aseguró que había sido auspiciado por “EEUU y la OTAN para saquear los recursos naturales” del país. Tras la muerte de Gadafi y el fin de la contienda Venezuela no ha vuelto a posicionarse públicamente sobre la situación del país, sin reconocer ni mostrar apoyo público a ninguna de las partes en el conflicto.

Hugo Chávez entrega a Gadafi una réplica de la espada de Simón Bolivar (2009)

La contrastada y más que evidente distancia de la diplomacia venezolana respecto a la guerra civil libia dificultaría la existencia de cualquier tipo de nexo entre el gobierno de Maduro y cualquiera de las partes. No obstante, tal y como señala el WSJ, el vínculo que habría posibilitado el acuerdo podría deberse al apoyo que Haftar tiene entre antiguos altos mandos del gobierno de Gadafi.

Tal sería el caso del exministro de Sanidad Mustafa Zaidi, quien tras el fin de la primera guerra civil fundaría y dirigiría el Movimiento Nacional Popular libio, facción que terminaría apoyando a Haftar en la guerra civil. Zaidi habría establecido contacto con dirigentes venezolanos durante sus años en el gobierno, debido a la citada cercanía entre ambos ejecutivos. El propio Zaidi ha mostrado públicamente su respaldo a Maduro en varias ocasiones.

En cualquier caso, parece altamente complicado que Venezuela se posicionase públicamente apoyando a Haftar en la guerra civil, pues Turquía -el principal aliado de Maduro en la región- es uno de los mayores defensores del GNA. Una declaración apoyando al LNA podría salirle cara al gobierno venezolano, pues Turquía se juega en Libia un aumento de su influencia en la región, y no ha dudado en movilizar a su ejército para acabar con las tropas de Haftar.

Para ampliar: Cobertura de la Segunda Guerra Civil libia

Un avión cargado de oro

El jet P4-RMA, un Falcon-900, es el avión personal de Haftar, aeronave con la que suele desplazarse en sus viajes internacionales y con la que ha sido fotografiado en multitud de ocasiones. El rastreo del avión por parte de la plataforma C4ADS confirmaría al menos dos llegadas a suelo venezolano.

El mariscal Haftar en viaje oficial a Túnez, al fondo su jet personal P4-RMA

Dichos viajes habrían sido también rastreados por el GNA y EEUU, que habrían presentado ante la ONU una denuncia por los supuestos negocios entre Haftar y Maduro. Según el fiscal general libio -del GNA-, Fathi Bashagha, los viajes habrían servido para intercambiar oro venezolano por divisas, motivo por el cual Bashaga ha iniciado una investigación en el país.

Por su parte EEUU señaló que el eventual acuerdo estaría violando las sanciones que unilateralmente ha impuesto sobre Venezuela. David Schenker, secretario asistente de la Oficina para el Medio Oriente del Departamento de Estado, en una llamada con periodistas del 11 de junio calificó como “preocupantes” los hechos y aseguró que continúan investigando los posibles negocios. La inteligencia europea también se encontraría tras la pista de estos viajes.

Parece que, en todo caso, el eventual negocio contaría con la ayuda indispensable, directa o indirectamente, de Emiratos Árabes Unidos (EAU), país aliado de Haftar y que podría estar ayudando a transportar y convertir el oro venezolano; y encargándose de transportar las reservas petroleras adquiridas por Venezuela a cambio del metal.

Vuelos monitorizados del jet P4-RMA de Haftar desde el oeste de África a Venezuela. Vía C4ADS.

El jet de Haftar habría aterrizado en Caracas en dos ocasiones, 24 de abril y 8 de junio, cargando allí oro que pagaría en dólares o en petróleo; estas hipótesis han sido publicadas en distintos medios y respaldadas por funcionarios de EEUU o la UE. Ambos viajes han sido monitorizados partiendo desde el oeste de África. Además, en los dos casos el jet P4-RMA de Haftar habría coincidió con una aeronave de EAU, concretamente un Bombardier Global Express de la compañía de los EAU Gulf Wings con siglas A6-CAG.

El oro habría sido depositado en EAU y Suiza según el diario norteamericano. En el caso suizo cabría destacar que, en uno de los viajes realizados por el jet de Haftar, hizo escala en el país.

Mapa del viaje realizado por el jet de Haftar entre los días 7 y 11 de mayo. El vuelo tiene lugar tras el primer viaje a Venezuela y hace escala en Suiza. Vía C4ADS.

De ser cierto, el acuerdo convendría a ambas partes; por una parte, Haftar encontraría en el oro venezolano una vía para financiar su campaña, con un medio más difícil de rastrear y con un valor estable fácilmente convertible. Por la otra, Venezuela conseguiría vender oro bordeando las sanciones estadounidenses y adquirir divisas y/o petróleo.

Oro por oro negro

También parecería factible que el acuerdo Haftar-Maduro intercambiase oro por petróleo, tal y como apunta el diario francés Le Monde según la información facilitada por la inteligencia libia y europea. Aunque Venezuela ostenta las mayores reservas de crudo del planeta, su producción se ha visto mermada los últimos años por las sanciones, la caída de los precios y los fallos de gestión. Todo esto ha generado auténticas dificultades en los últimos meses para satisfacer la demanda interna de crudo.

De cara a revertir la situación el gobierno de Maduro ha reestructurado la directiva de la petrolera estatal PDVSA y ha situado al frente del Ministerio del Petróleo al vicepresidente económico Tareck El Aissami, un peso pesado del chavismo.

Estos problemas de suministro impulsaron al gobierno venezolano a alcanzar acuerdos con Irán para que el país persa suministrara cinco buques petroleros que saciasen las necesidades más imperiosas de la nación caribeña. Este acuerdo tensó aún más el escenario regional por las amenazas de EEUU, que acusó a Venezuela de pagar la operación a través de sus reservas de oro.

Con la llegada del jet de Haftar, volvió a sobrevolar la posibilidad de que Maduro haya utilizado sus reservas del mineral para adquirir petróleo, esta vez libio. La opción podría ser viable, pues Haftar controla el este del país, donde se encuentra la “Media Luna del Petróleo”, zona que limita con el Golfo de Sirte y que acumula las mayores reservas de crudo de Libia. Pese a ello, Haftar no puede exportar un solo barril, pues el Consejo de Seguridad de la ONU prohíbe explícitamente toda exportación de petróleo libio que no sea realizada por la Corporación Nacional de Petróleo (NOC), organismo ajeno al poder del LNA.

Soldados del LNA tras la toma de los campos petrolíferos de Sirte. Getty Images/AFP.

Esta situación no habría impedido que Haftar siguiese utilizando las reservas bajo su dominio para financiar la guerra. Según el medio Noria Research, en un informe publicado en 2019, el mariscal habría conseguido eludir las restricciones de la ONU creando un circuito económico y financiero paralelo de venta de petróleo. Esta infraestructura ha posibilitado que la Autoridad de Inversión Militar de Haftar haya alcanzado un acuerdo de distribución con Emo Investment Trading and Marketing of Oil y Derivatives LLC, una naviera con sede en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Este acuerdo permitiría exportar petróleo a Venezuela de manera indirecta gracias a la mediación de sus aliados.

Para ampliar: La retórica del narcoestado y la COVID-19 tensan Venezuela

Si bien las publicaciones y datos aportados no son del todo concluyentes, el silencio de Haftar y el gobierno venezolano parecen indicar que existe cierta veracidad respecto a su “peculiar negocio”. Tampoco parecería descabellado que Maduro, asediado por las sanciones, haya buscado en el LNA un socio comercial con el que seguir sobreviviendo al estrangulamiento económico estadounidense. Sea como fuere, tanto Haftar como Maduro, cada uno en su propia coyuntura, se enfrentarán en las próximas semanas o meses a desafíos que amenazan su futuro.

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Nestor Prieto

Estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Salamanca. Intentando ofrecer una visión crítica de la geopolítica. Militante. He cubierto y vivido sobre el terreno los procesos migratorios en Grecia, Italia y Melilla. Ahora escribo sobre América Latina.
Estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Salamanca. Intentando ofrecer una visión crítica de la geopolítica. Militante. He cubierto y vivido sobre el terreno los procesos migratorios en Grecia, Italia y Melilla. Ahora escribo sobre América Latina.

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