La política exterior de Turquía y el papel de África del Norte (I): La evolución del sistema político

Primera parte – Segunda parte

La actual situación de convulsión internacional se presenta como un escenario que Turquía ha podido y está aprovechando en su favor para erigirse como una potencia regional con proyección global con la que, como los últimos años han confirmado, es obligatorio contar a la hora redefinir el concierto regional. No obstante, la consolidación de Turquía como tal sólo puede ser comprendida a razón de una serie de transformaciones producidas a nivel interno en lo que respecta a la correlación de fuerzas entre las distintas élites que pugnan por la hegemonía y control estatal.

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Así las cosas, el cambio de orientación de la política exterior turca en los últimos años responde a la consolidación del Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) y al determinante papel desempeñado por la figura de su líder, Recep Tayyip Erdogan. Asimismo, dicha consolidación ha tenido como correlato político la transformación del sistema político turco en uno presidencialista y de corte autoritario donde la religión vuelve a estar constantemente presente en la vida pública.

Asimismo, dichas transformaciones en el plano interno han incidido directamente en la configuración de la política exterior turca en detrimento de Europa y en favor de Oriente Medio y el Norte de África. Así pues, el punto de inicio de estas transformaciones lo hallamos en la propia llegada al poder del AKP en 2002 y la situación de crisis política en la que el ya descompuesto sistema político kemalista se encontraba dada la ruptura producida entre sus representantes políticos y sectores sociales a representar.

En este sentido, la secularización de la sociedad, así como su occidentalización fueron la clave de bóveda de un proyecto encabezado por Mustafa Kemal Ataturk y orientado hacia la consolidación de un modelo político que rompiera con el vigente en el decadente Imperio Otomano. Así, la primera Constitución de Turquía sancionaba la división entre el Estado y la religión a la par que Reino Unido y Francia, en concreto, y en Europa, en general, se presentaban como los modelos a seguir para la sociedad turca.

Mustafa Kemal Ataturk | Fuente: Atatürk High Institute of Culture, Language and History

No obstante, mientras en las ciudades la élite kemalista lograba desterrar la religión al ámbito privado, convirtiéndose estas en la base social del kemalismo, el campo permaneció durante los ochenta años de kemalismo como inaccesible en términos de influencia. Incapaz de penetrar en el ámbito rural, donde los valores propios del islam enraizaban en lo más hondo de las tradiciones campesinas, este se constituyó como la base de apoyo de corrientes de corte islamistas y que veían en las políticas aperturistas hacia occidente una amenaza a su posición en la estructura social turca.

Sin embargo, la situación de aislamiento con respecto a la toma de decisiones dada la ubicación de su apoyo social, así como debido a la mejora de las condiciones de vida de la gran mayoría de la población turca y al papel ejercido por el Ejército como garante del orden constitucional permitieron al régimen kemalista prevalecer hasta inicios del siglo XXI, sobreviviendo hasta a cuatro golpes de Estados.

De tal forma, dentro del sistema político instaurado con la llegada al poder de Ataturk, el Ejército se mostraba como base del mismo, deviniendo en el resorte sobre el que impulsar la modernización del país e influyendo en el desarrollo de la vida política, así como actuando en situaciones de crisis política. Es decir, las fuerzas armadas turca fueron la última barrera de contención dentro del régimen kemalista, asegurando y proporcionando estabilidad.

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Ahora bien, a partir de la década de los ochenta, las transformaciones ocurridas en lo que respecta a la estructura económica internacional obligaron al Estado a desarrollar una política económica basada en una mayor integración dentro del sistema económico internacional. Así, la vuelta a la democracia se produjo como resultado de la elaboración y aprobación de una nueva constitución en 1982, que aún estaba parcialmente vigente en 2014 y que fue un dictado de los militares para poner fin a la situación que atravesaba el país, siendo aprobada tras un referéndum marcado por graves irregularidades, en el que el voto era obligatorio y donde se impedía la propaganda contraria, vulnerando gravemente el secreto del voto. De este modo, la estrategia de apertura, aparejada de un aumento de la represión política, paradójicamente, derivó en la configuración de un sistema multipartidista en el cual incluso llegó a integrarse una formación política de corte islamista como era el Partido del Bienestar y que en 1995 ganaría las elecciones.

Sin embargo, pronto el modelo económico y político vigente en Turquía comenzó a mostrar síntomas de agotamiento, dando lugar a una disolución del sistema partidario existente y viéndose obligado a aceptar en el juego político a formaciones, que hasta no hacía poco años era impensable que llegasen a participar en el mismo, como medio para incorporar a mayores sectores sociales a la vida pública. La agudización de dicha crisis política alcanzó su punto de máxima tensión cuando en 1998 la Fuerzas Armadas desalojaron del poder al Partido del Bienestar, lo cual no hizo sino aumentar el apoyo de la sociedad hacia partidos islamistas como el mencionado.  Por otro lado, en términos económicos, la posición subisidiaria ocupada en el sistema internacional por el país le sumergió en una profunda crisis económica a inicios de los 2000 que implicó una caída de 26% del PIB del país.

Llegada al poder del AKP y derrumbe del sistema kemalista

En este contexto de crisis política, social y económica surge el AKP como escisión del Partido del Bienestar en 2001. Resultado de la ruptura del vínculo entre los sectores rurales y sus representantes políticos, así como del rechazo y descontento que las políticas secularizadoras generaban en unos sectores rurales altamente creyente, el AKP de Ahmet Sezer se presenta como una alternativa capaz de recoger ese descontento generalizado, implantándose tanto en zonas rurales como, aunque secundariamente, en zona urbanas a través de clases medias que a causa de la crisis económica habían visto como su situación se precarizaba.  Así pues, la narrativa del AKP se fue configurando sobre la denuncia de las política seculares y el intervencionismo militar que caracterizaba al kemalismo, siendo este identificado como uno de los principales males de la historia moderna del país asentado en la Península de Anatolia.

Con sólo un año de existencia, el AKP obtuvo una olgada mayoría con 363 escaños de los 550 posibles. A diferencia del Partido del Bienestar, la políticas impulsadas por el primero durante la legislatura de 2002-2007 estuvieron marcadas cierta prudencia y moderación, centrándolas en la lucha contra la pobreza, así como el crecimiento económico y una equitativa distribución de la riqueza, abanderando una constante lucha contra la corrupción y una defensa de la transparencia política.

Como resultado de las políticas que acabamos de mencionar, las cuales en sí eran respuesta a la situación de profunda crisis económica en la que Turquía se hallaba a inicios del milenio    , así como del carácter progresista que las mismas revistieron, siendo buscado un acercamiento a la Unión Europea y alcanzándose un cremiento del PIB de alrededor de un 283%, el AKP logró una creciente popularidad y apoyo social amplio y estable tal y como muestra la revalidación de una segunda mayoría absoluta en 2007 con 341 escaños.

Crecimiento del PIB 2001-2019 | Banco Mundial

Igualmente, en lo que respecta al ámbito político, la victoria del AKP vino también acompañada de la consolidación del Partido Republicano del Pueblo (CHP), un partido de corte socialdemócrta y pro-Europeo, asociado tradicionalmente a los sectores más aperturistas del kemalismo y cuya base social se localiza en las zonas urbanas costeras. Así pues, el nuevo sistema de partidos, bipartidista en un inicio, se configuró a través de un nuevo partido escindido del Partido del Bienestar y, por otro lado, un partido tradicionalista del kemalismo como era el CHP, quien volvía a la Asamblea tras haber previamente quedado fuera del parlamento al no superar el umbral del 10% de votos necesarios para obtener representación.

Asimismo, con las elecciones de 2007 volvía también al parlamento el Partido Acción Nacionalista (MHP) con 71 escaños, arrebatándole al AKP los dos tercios del parlmento que en las elecciones del 2002 había obtenido. En lo que respecta al MHP, de carácter ultraconservador, se convertía en un socio fundamental para el AKP a la hora de acometer cambios de profundo calado como fue la Reforma Constitucional de 2017.

Volviendo a la segunda legislatura en el poder del AKP, es a partir de este momento cuando el AKP, dada su estable posición en el Estado y su fuerte apoyo social, comienza a desarrollar políticas de corte islamista, llevando a cabo reformas constitucionales menores que coinciden con la elección de Abdullah Gul, candidato abiertamente islamista, como Primer Ministro. En este sentido, la facción política representada por Abdullah Gul, la cual a ojos se Occidente se mostraba como un movimiento islámico, aunque moderado y a favor del diálogo interreligioso, fue progresivamente copando cada vez posiciones más importantes del AKP y, por tanto, generando fricciones en el seno del partido con la facción dirigida por Erdogan dada la orientación occidentalista del primero.

Así las cosas, dichas tensiones derivaron en una ruptura entre ambas facciones que se resolvió en favor de emprendiendo desde ese momento una agenda política más islamista que la desarrollada por su predecesor y alejándose de Europa. Sin embargo, el nuevo rumbo tomado por ejecutivo, donde destacan medidas altamente polémicas como la aprobada en 2014 con respecto a una mayor censura en Internet, provocó numerosas protestas por toda Turquía, señalando una notable pérdida del apoyo social hacia Erdogan y el sector representado por el mismo y siendo el acusado AKP de autoritario. De la misma forma, dicha fractura de la base social del AKP se reflejó en las elecciones generales de junio de 2015, donde por primera vez en 13 años el AKP perdía su mayoría absoluta, viéndose obligado a depender del MHP para formar Gobierno.

Asimismo, fueron en estas elecciones cuando por primera vez el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) accede al parlamento tras su fundación en 2012 gracias a su capacidad para concentrar el voto kurdo. Con respecto a este partido, es importante señalar que compite con el Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) por la misma base social, así como que su posición ambigua con respecto al conflicto kurdo le ha restado apoyo fuera de las zonas de mayorías kurdas a la vez que también dentro en favor del PKK.

Erdogan y el partido AKP | Al-mayadeen

Sin embargo, ante una situación donde, por un lado, la oposición era incapaz de formar un frente unido contra Erdogan y, por otro, el AKP se negaba a formar un gobierno bajo las exigencias del MHP o el CHP, en noviembre del 2015 volvieron a tener lugar otras elecciones en las cuales el AKP recuperó la mayoría absoluta con 317 diputados. A pesar de esta nueva mayoría, los resultado evidenciaron una base social debilitada y un cuestionamiento de las las instituciones turcas tras la purga realizada contra la facción gulenista, la cual fue acusada de apoyar al PKK como narrativa orientada hacia la legitimazión de las acciones represivas empredidas por la facción liderada por Erdogan.

En este sentido, cabe resaltar cómo la cuestión kurda ha vertebrado la política tanto interna como externa. La amenza del PKK ha servido al AKP como móvil para dividir a la oposición y justificar sus medidas más autoritarias en nombre del orden y la seguridad, así como para cargar contra sus enemigos políticos. De tal modo, el AKP ha llegado a acuerdos con el Partido Comunista Kurdo para luego romperlos en función de sus necesidades políticas y como medio de propaganda electoral. La presencia del PKK, como también la sombra del DAESH han sido utilizadas por Erdogan para indentificarse ante la ciudadanía turca como el único cambio posible y camino hacia el progreso a través de un nacionalismo vertebrado sobre un profundo orgullo patrio y una constante demostración de fuerza y decisión en las actividades emprendidas.

Si antes mencionábamos que tras las luchas internas los lazos entre el AKP y su base social quedaron debilitados, lo mismo ocurría dentro del aparato estatal (cuestión que refleja el papel que el AKP juega como Partido de Estado y la honda vinculación desarrollada entre  ambos), donde las posiciones más importantes habían sido ocupadas por gulenistas, sobre todo dentro del las fuerzas aéreas y cuya tensión acabó desembocando en el fallido golpe de Estado ocurrido en julio de 2016, el cual fue utilizado por Erdogan como herramienta para desembazarse de aquellos individuos dentro de la administración y el ejército críticos con el gobierno y las medidas tomadas.

Ahora bien, estas purgas han incidido negativamente en la imagen exterior turca, afectando en las inversiones extranjeras en empresas turcas, así como mermando considerablemente las capacidades militares de Turquía. En especial dentro de las Fuerzas Áereas, de ahí que en los últimos años la industria militar turca haya invertido todos sus esfuerzos en la producción de drones y el desarrollo de tácticas militares articuladas sobre el uso de los anteriores.

En cualquier caso, las purgas realizadas permitieron al AKP colocar dentro de la administración y el Ejército a partidarios de Erdogan, así como acelerar todo el proceso de reforma del sistema político. Así pues, en abril de 2017, el AKP junto MHP logró los dos tercios necesarios de apoyos para acometer una reforma constitucional y convertir Turquía en un sistema presidencialista tras un campaña marcada por el Estado de alarma, vigente desde el fallido Golpe de Estado, y la censura sobre aquellos medios y partidos contrarios al referéndum, quienes, como anteriormente había ya ocurrido, fueron acusados de apoyar al PKK.  

Resultados del referéndum constitucional de 2017 | Fuente Anadolu

Marcado por las denuncias de fraude, el referéndum salió adelante con un 51,4% de los votos a favor, reflejando un fuerte contraste entre la población urbana y rural, así como también señalando una desconexión entre las bases sociales tradicionales del AKP en las provincias cercanas a la capital y que en ocasiones anteriores se habían mostrado a favor de este partido.

En lo que refiere a los cambios de dicha reforma constitucional, sin pretender profundizar en ellos, se derribó definitivamente el sistema kemalista, siendo la figura de Primer Ministro sustituida por la de Presidente, quien pasaba a estar encargado de nombrar a ministros y otros altos funcionarios, sin previamente tener que consultar a la Asamblea, así como era suprimida la posibilidad de que los Ministros puedan perder el cargo por una moción de censura. Asimismo, con la reforma constitucional Erdogan quedaba capacitado para vetar leyes provenientes de la Asamblea, pese a que dicho veto podía ser levantado con mayoría simple, y al cargo de la definición de la política exterior del país.

De este modo, el referéndum culminó todo un proceso de transformación iniciado por el AKP tras la segunda legislatura y que convertía a Turquía en un Estado presidencialista donde el Islam se convertía nuevamente en un elemento de propaganda orientado a reafirmar el nacionalismo turco. Sin embargo, la sustitución del sistema kemalista en absoluto significó el abandono de ciertos principios kemalistas ni su destierro como elemento discursivo legitimador.

Así las cosas, la facción fiel a Erdogan lograba consolidarse en el poder, eliminando cualquier obstáculo interno para así poder desplegar sin oposición interna alguna la nueva política exterior turca, la cual basada en las ideas desarrolladas por Ahmet Davutoglu, Ministro Asuntos Exteriores hasta 2014 y Primer Ministro hasta 2016, en su libro Profundidad Estratégica (2001), partía de la idea de “cero problemas con sus vecinos” como medio a través del cual exportar el modelo político turco a dichos países vecinos.

En él citado libro, Davutoglu, figura reconocida dentro de Turquía gracias a los diversos libros escritos sobre teoría política y relaciones internacionales en sus años como profesor de universidad tanto en Turquía como en Malasia, expresaba la necesidad de que Turquía desempeñase un papel más proactivo en la región de Oriente Medio y articulándose como un poder autónomo de Rusia y Estados Unidos con capacidad de actuación propia, aunque siempre manteniendo en todo momento relaciones amistosas con sus vecinos.

En este sentido, las ideas planteadas por el autor son resultado de su experiencia en distintos cargos oficiales desde 2003, cuando se incorpora como consejere diplomático por iniciativa de Erdogan, poniendo desde su puesto en práctica medidas para alcanzar el objetivo de mejorar relaciones con los Estados vecinos. Asimismo, el éxito de tales maniobras le sirvieron para ser nombrado como Ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, donde continuara profundizando las relaciones bilaterales con países como Irán o Siria.

Sin embargo, si bien la primera fase de la estrategia de Davutoglu, aquella orientada a mejorar las relaciones diplomáticas con los países de Oriente Medio, puede considerarse como un éxito para Turquía, la segunda etapa derivó en un fracaso, enemistando a Turquía con los mismo países con los que había intentado mejorar sus relaciones. De este manera, ante esta situación, en 2016 Davutoglu “dimite” y es reemplazado como Primer Ministro de Turquía por Binali Yildrim

Aprobación de la gestión del Presidente Recep Tayyip Erdogan | Encuesta de Metropoll

Ahora bien, aunque es verdad que todavía restan cuestiones importantes por analizar en lo que a la política interior turca respecta, véase las últimas elecciones de Estambul o la progresiva perdida de apoyo hacia el AKP, la posible ilegalización de HDP o la propuesta de Erdogan para realizar una nueva reforma constituciones, en términos generales las bases para el próximo artículo dedicado al despliegue de la política exterior turca desarrollada por Erdogan han quedado dilucidadas.

Bibliografía:

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Estudiante de Relaciones Internacional en la Universidad Complutense de Madrid. Interesado en procesos insurgentes del siglo XX y XXI, así como en el periodo de transición que caracteriza al sistema internacional actual y la forma en que esto se concretiza en Oriente Medio y Asia-Pacífico.

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