Gambia, el país que vota con canicas

Alrededor del mundo existe una gran variedad de formas para escoger a los representantes políticos. La más extendida de todas es, sin lugar a dudas, la que consiste en depositar una papeleta en una urna. Sin embargo, también nos podemos topar con algunas muy diferentes. Una de ellas la encontramos en Gambia, excolonia inglesa con más de medio siglo de independencia, en la que se usan canicas para votar. Te contamos todos los detalles en este artículo.

El presidente de la mesa electoral nos enseña una de las canicas con las que votan los gambianos. Fuente: Dídac Medrano

¿Por qué se vota con canicas?

Este modo tan singular fue introducido a raíz de la independencia del país, en 1965, por las autoridades coloniales inglesas. Dada la baja tasa de alfabetización existente en aquella época se optó por introducir una forma de votar fácil de llevar a cabo, sin procedimientos complicados. Desde entonces, hace ya 57 años, esta es la forma mediante la que los gambianos ejercen su derecho a voto. Algunas voces sugieren realizar un cambio a las papeletas, pero de momento se sigue votando de este modo tan inusual.

Cuando llega al colegio electoral, el votante enseña su credencial, se le tinta el dedo y se le hace entrega en mano de una canica de cristal transparente, que tendrá que depositar en uno de los diferentes barriles que ejercen de ‘’urna’’. Cada barril es de un color distinto, está sellado con bridas numeradas, tiene el logotipo del partido político y la fotografía del candidato al que pertenece. De ese barril emerge una especie de tubo en la que se introduce la canica. Esta golpea una superficie metálica en el interior que emite un sonido característico, previniendo votos por partida doble o triple. La canica cae en un interior lleno de arena, que será vaciado en el recuento.

El abuelo de Lamin, un joven gambiano que conocemos en Brufut, nos enseña su dedo índice después de haber ido a votar. Fuente: Dídac Medrano
Miembros de la mesa electoral sacan los barriles de los colegios para hacer el recuento en el exterior. Fuente: Dídac Medrano

A la hora del cierre de los colegios las bridas se abren, se extrae la tapa y se depositan las canicas en una especie de colador. Allí se quita la arena y se cogen las canicas, que se colocan en un clasificador que permite contarlas con mayor facilidad. Una vez recontadas y anotadas por todos los miembros de la mesa (pertenecientes a distintos partidos) se vuelven a introducir en los barriles y a sellarse con las mismas bridas para ser enviadas a la Comisión electoral de Gambia (IEC). Todo bajo la supervisión de la policía y de los miembros de la comisión electoral. El proceso, aunque pueda parecer rudimentario desde el exterior, se realiza con muchas comprobaciones y protocolos.

Miembros de la mesa electoral clasifican las canicas en los clasificadores. Fuente: Dídac Medrano

Una jornada electoral en ramadán

Gambia votó el pasado sábado 9 de abril en una soleada jornada que coincidía con la época de ramadán. En la gran mayoría de los colegios electorales nos comentaban que la afluencia de votantes era menor que en otras ocasiones, siendo la participación del 51 % al final de la jornada. Durante la época de ramadán, siendo además un día muy caluroso, la gente no tiende a salir al exterior con tanta asiduidad, por lo que indudablemente esto influyó en la participación. Además, los colegios electorales abrían hasta las cinco, cuando el final del ayuno pasadas las siete de la tarde.

Uno de los colegios que visitamos lo encontramos en el centro del área de Brufut, al oeste del país. Identificamos el colegio por una inusual hilera de coches de la IEC y por un cartel colgado de un árbol en el que se lee ‘’polling station’’, que podría pasar desapercibido de lo poco llamativo que es. En el interior del colegio electoral vemos mucha gente que trabaja para organizar los comicios. En la entrada, media docena de oficiales de la IEC, mientras que más adelante vemos dos grandes mesas repletas de ciudadanos que se encargan de encontrar a los votantes en las listas. Muchos de ellos forman parte de distintos partidos políticos y verifican cada votante en listas idénticas. Una vez identificado, habiendo mostrado el carné electoral, se le tinta el dedo índice de pintura violeta al votante y se le hace entrega de la canica para depositarla. La canica se deposita en uno de los cinco o seis espacios de voto individual, protegidos por cortinas negras opacas. El voto no es visible en ningún momento

Exterior de un colegio electoral en la ciudad de Brufut. Fuente: Dídac Medrano

En el colegio electoral vemos una mezcla entre formalidad e informalidad. Encontramos policías uniformados que supervisan todo el proceso, junto con los miembros de la IEC, identificados por sus acreditaciones y camisetas blancas. Por otra parte, vemos a otros voluntarios apostados a la sombra en posición de reposo, mientras que alguna que otra cabra merodea por el colegio. La sensación general es de tranquilidad y calma, tirando a parsimonia.

Dos cabras comiendo hierba en el colegio electoral mientras se produce el recuento. Fuente: Dídac Medrano

La situación política actual en Gambia

Gambia es desde 2016 una democracia parlamentaria. Anteriormente, desde 1994 (a partir de un golpe de estado), el país estuvo sumido en un gobierno autoritario encabezado por Yahya Jammeh, caracterizado por una fuerte política anti-LGTBI y por un modus operandi casado con el totalitarismo: pena de muerte, encarcelaciones y muchas medidas del mismo carácter. Durante su mandato se realizaron elecciones, aunque cuestionadas por su dudosa fiabilidad democrática. Dichos comicios fueron ganados por su propio partido, la Alianza para la Reconstrucción y Reorientación Patriótica (APRC), hasta las parlamentarias de 2016, en las que Adama Barrow, liderando la Coalición 2016, acabó derrotando al que fue mandatario durante décadas. Jammeh se negó a aceptar los resultados, acusando a la comisión electoral de amaño, y no fue hasta la intervención militar de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS), que reculó y acabó huyendo del país para exiliarse en Guinea Ecuatorial.

Antes del periplo de Jammeh también encontramos una Gambia democrática, uno de los pocos casos africanos en el momento. De 1970 a 1994, Dawda Jawara fue el presidente del país, reelegido en multitud de ocasiones. El sistema democrático de Gambia es herencia de los colonos ingleses, que se fueron del país en 1965, algo que, como hemos comentado, influenciaría al sistema electoral que rige hoy en día en el país.

Actualmente la situación política es ciertamente estable, no se han producido cambios de gobierno abruptos y el clima social está relativamente calmado. Las elecciones, por su parte, se celebran sin aparentes incidentes, especialmente estas últimas, celebradas en época de Ramadán. Por otra parte, la situación económica es sumamente precaria: muchos son los jóvenes en busca de trabajo y las personas que buscan tratamiento sanitario en la vecina Senegal. Jarra, de 34 años, nos explica el paupérrimo trato que sufre por parte del sistema sanitario gambiano, teniendo que recurrir a un médico privado para tratar un problema que arrastra desde hace tiempo en el estómago. En la ficha que le hace el doctor ni siquiera ponen su edad correcta, mientras que en el pie del mismo informe leemos: ‘’We provide treatment, but God heals’’ (‘’Nosotros damos tratamiento, pero Dios es el que cura’’). Jarra acabará acudiendo a la vecina Dakar para seguir con su tratamiento.

Un cartel apenas en pie concienciando a la gente sobre el coronavirus y alertando de los síntomas más comunes. Fuente: Dídac Medrano

Propaganda electoral y concienciación política

Todos los comicios van precedidos de un período de campaña electoral en el que los diferentes partidos políticos intentan convencer al electorado mediante sus programas. Hay muchas formas de hacer propaganda: con la reiteración de carteles, con el uso de coches y altavoces, haciendo regalos al electorado… En Gambia apreciamos diferentes formas de hacer campaña, parecidas a las nuestras pero a su manera. Además, encontramos una gran implicación por parte de la Comisión Electoral Independiente, que insta a la población a evitar el fraude electoral.

  • Carteles de propaganda política: generalmente panfletos de papel pegados con cola, los encontramos en muchas partes del ámbito cotidiano, ya sea en mercados, paredes de calles, algunas casas de simpatizantes… La abundancia de carteles es mayor en Banjul y para nada tiene que ver con el gasto que se hace en España, pues no encontramos tanta reiteración sino una mayor austeridad.
  • Regalo de camisetas: Lamin, de 20 años, nos cuenta como Adama Barrow, el presidente del país, regaló camisetas en la campaña presidencial de 2021 en el barrio de Brufut, por lo que es común ver a bastantes personas vistiéndolas, muchos de ellos niños. Una medida ‘’pícara’’, pues se es consciente de las necesidades de una población que no se puede permitir un fondo de armario muy extenso, por lo que una gran parte no es siquiera simpatizante, sino simplemente alguien con ropa nueva.
  • Carteles contra el fraude electoral: otra de las tónicas generales en los prolegómenos de las elecciones eran distintos tipos de carteles que instaban a no vender el voto y a mantener un ambiente pacífico durante los comicios. Otro cartel que nos llamó la atención era uno que instaba a la policía a huir de actitudes corruptas, pues es algo aún muy extendido a lo largo del país.
Cartel propagandístico de Adama Barrow y su NPP para las presidenciales de 2021 en el centro de Banjul, la capital. Fuente: Dídac Medrano
Cartel promocionado por Naciones Unidas concienciando sobre el valor individual de cada voto en las elecciones del 9 de abril. Fuente: Dídac Medrano

Gambia y el mundo: la importancia de estas elecciones

(Por Irati Zozaya Araujo)

A pesar de que las elecciones legislativas puedan parecer menos determinantes que las presidenciales, lo cierto es que son claves dada la historia reciente y la situación del país. Tras el golpe de Estado de 1994 y la instauración de Jammeh en el poder, Estados Unidos y otros actores internacionales comenzaron a ejercer una presión significativa sobre Banjul para que las elecciones se celebraran de manera democrática. Estas elecciones han sido, por lo tanto, una forma de evaluar la salud del sistema democrático, aún muy debilitado debido al período de Jammeh.

Dada la falta de recursos naturales como el petróleo o el gas, Gambia generalmente no se encuentra en los cálculos geoestratégicos de las grandes potencias. Aun así, cuando se trata de temas relacionados con una parte más política, son varios los actores que focalizan su atención. A sus países vecinos y la propia Unión Africana (UA) les interesa que se mantenga la paz para evitar una mayor inestabilidad en la región. Asimismo, su antiguo poder colonial, Reino Unido, sigue manteniendo estrechas relaciones y ejerce aún una gran influencia cultural en el país (Gambia es parte de la Commonwealth británica).

La UA, por su parte, está tratando de construir las bases para un continente más autosubsistente mediante el establecimiento de varios instrumentos regionales y subregionales, por lo que Gambia precisa unas instituciones democráticas sólidas para poder contribuir a la unión y beneficiarse ellos mismos de dichos progresos. Banjul desempeña también un papel activo en los asuntos regionales, especialmente en la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental y la Organización de Cooperación Islámica, los cuales estuvieron al tanto de las elecciones y los resultados electorales.

En referencia a las relaciones internacionales del país, son varios los retos que tiene que afrontar el presidente Barrow. Por un lado, está la cuestión de los vínculos con Senegal, pues tiene una gran presión interna para alejarse de la influencia económica y política que ejerce el país francoparlante. Por otro lado, Gambia sigue estando en el punto de mira de la comunidad internacional en ámbitos como el trabajo infantil, la trata de personas o la criminalización de la homosexualidad por parte de los líderes nacionales. Por este motivo, tanto los socios internacionales de Banjul como su propia población consideran esencial votar por una nueva constitución en un intento de fortalecer el sistema democrático.


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