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El Papa Francisco aprueba bendecir a las parejas homosexuales

El Papa Francisco ambiciona transformar la Iglesia Católica con medidas como aprobar bendecir a las parejas homosexuales.
El Papa Francisco durante la visita que realizó a México en 2016. Fuente: Presidencia de la República Mexicana – bajo CC by 2.0

El Papa Francisco ha emitido una declaración en la que aprueba bendecir a las parejas homosexuales que así lo soliciten, aunque evita homologarlas al matrimonio. Apenas dos meses después del cierre de la penúltima fase del sínodo que prometió remover los cimientos doctrinales de la Iglesia, pero cuyas conclusiones dejaron a muchos insatisfechos, el Papa comienza a dar pasos decisivos en esa dirección.

La resolución se ha hecho efectiva a través de una declaración titulada “Fiducia supplicans: sobre el sentido pastoral de las bendiciones”, promulgada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el antiguo Tribunal del Santo Oficio –popularmente conocido como Inquisición–. El documento, que lleva la firma del propio Papa, enmienda la doctrina defendida hasta la fecha por el dicasterio, que en 2021 aprobó un decreto que negaba a los sacerdotes católicos la capacidad de impartir su bendición a las uniones de personas del mismo sexo. La redacción de aquella nota corrió a cargo del cardenal español Luis Ladaria, a la sazón prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y generó sorpresa por su contundencia, alejada del tono típicamente conciliador de Francisco. 

Tras su relevo en el mes de julio, su sucesor, el argentino Víctor Manuel Fernández –amigo personal del pontífice–, ha emprendido un notable cambio de rumbo. Desde su designación, el dicasterio ha reafirmado el derecho de las personas transgénero a recibir el bautismo y acaba de publicar una declaración en la que algunos ven el cambio más significativo de los últimos 2.000 años en la actitud de la Iglesia hacia la homosexualidad. El Papa ya había abierto la puerta a estos cambios pastorales en su respuesta a una carta que le hicieron llegar cinco cardenales conservadores, encabezados por el estadounidense Raymond Burke, alarmados por la supuesta falta de claridad doctrinal en torno a los asuntos que se iban a tratar en el sínodo.

La declaración –instrumento del que se sirve la Santa Sede para clarificar dudas de especial relevancia doctrinal– es la primera que se publica desde hace 23 años y no se refiere en exclusiva a los homosexuales, sino también a las parejas heterosexuales en situación irregular. Es decir, aquellas que no se han casado en el seno de la Iglesia. En cualquier caso, el lenguaje empleado es extremadamente cauto y no modifica de modo ostensible la postura del catolicismo en torno a la homosexualidad: reitera la doctrina tradicional sobre el matrimonio, rechaza que las bendiciones puedan otorgarse en el transcurso de una ceremonia destinada a tal fin e incide en el derecho de cualquier persona, con independencia de su situación, a recibir una bendición pastoral si ese es su deseo.

Para ampliar: La política internacional de la Iglesia Católica

La Iglesia Católica da así sus primeros pasos en un camino que muchas denominaciones protestantes transitaron hace ya algunos años. La Iglesia de los Países Bajos celebra matrimonios homosexuales desde el año 2004; la de Suecia, desde 2009; la del Pueblo Danés los autorizó en 2012; y la de Noruega, en 2017. Tras ocho años de debate, el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra admitió en febrero de 2023 las bendiciones a parejas homosexuales, que han comenzado a impartirse en el mes de diciembre, pero no contempla tampoco la posibilidad del matrimonio. Por otro lado, todas las iglesias mencionadas aceptan el sacerdocio de las mujeres, que también pueden convertirse en obispas.

El Papa, que acaba de cumplir 87 años, ha sufrido ciertas complicaciones de salud en los últimos meses, que lo han forzado a reducir la intensidad de su agenda. Aquejado de serios problemas de movilidad, se desplaza desde hace un año en silla de ruedas y se ha visto obligado a cancelar su esperada participación en la última Cumbre del Clima a causa de una gripe. El ecologismo constituye uno de los ejes fundamentales de su acción exterior y su ausencia ha sido especialmente sentida. 

En todo caso, la senectud no parece haber hecho mella en su espíritu reformador. Antes al contrario, Francisco se muestra decidido a acelerar la velocidad de las transformaciones que lleva una década preparando y que culminarán seguramente en la última fase del sínodo, programada para octubre de 2024. Su meta es asegurar la continuidad de su legado frente a las intenciones de los círculos más conservadores de la curia, que se oponen abiertamente a todos sus planes. 

Desde su elección, el Papa ha hecho de la defensa de los derechos de la comunidad homosexual una de las señas de su pontificado. En 2013, cuando apenas llevaba unos meses en el cargo, pronunció las famosas palabras “¿Quién soy yo para juzgar?” en referencia a la aceptación de los homosexuales por parte de la Iglesia. Algunos años después, defendió el derecho de las parejas del mismo sexo a contar con protección legal y a formar una familia, y condenó la persecución de la homosexualidad en muchos países del mundo: “Ser homosexual no es un delito”.

Sin embargo, la Iglesia Católica tiene casi dos milenios de historia y ha basado gran parte de su supervivencia en su férrea oposición a cualquier tipo de cambio. Por ello, ante la mayor reforma que se recuerda desde el Concilio Vaticano II, Francisco y sus colaboradores son muy conscientes de que, para avanzar con paso firme hacia la consecución de sus objetivos, es preferible actuar con sutileza y no provocar seísmos. 

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