Contra todo pronóstico: la extrema izquierda en Francia

La extrema izquierda en Francia está viviendo tiempos difíciles. El debilitamiento de la izquierda sumado al daño social vivido en el país estas dos últimas décadas sofocaron el discurso que actualmente es inaudible. Aún así, hay dos candidatos de esta rama política presentes en esta campaña: Philippe Poutou (Nuevo Partido Anticapitalista) y Nathalie Arthaud (Lucha Obrera). Al ser considerados como pequeños candidatos (los dos juntos obtienen aproximadamente 2% en las encuestas), no son invitados a las emisiones en prime time como Francia frente a la guerra” que fue emitida el 14 de marzo en TF1 (canal de gran reputación y audiencia). Lo que a ellos les gusta son los pequeños mítines en barrios populares. ¿Qué es lo que proponen? ¿Por qué se presentan? ¿Por qué no se unen a un partido con un mejor puesto en las encuestas?

Olivier Besancenot en meeting de Cergy. La estrella del NPA, candidato a la presidencia en 2002 y 2007, siempre llena las salas de conferencias. Fuente: elaboración propia

Fuimos directamente a buscar las respuestas a estas preguntas. Las encontramos en una pequeña reunión pública en la ciudad de Cergy, situada en la última estación de tren en las afueras de París. La estrella de la noche fue Olivier Besancenot. Dado que fue dos veces candidato representando el partido NPA, su cara es todavía recordada por la gente y su voz hace de guía al público. Antes de llegar al comité, en la salida de la estación, un señor con gafas, mascarilla y una barba espesa, nos entrega un panfleto. Era uno de Jean-Luc Mélenchon, el candidato de la izquierda radical mejor situado en las encuestas. Nos dice que él también asistirá a la reunión de Olivier Besancenot. Los del partido NPA son nuestros amigos. Pero solo Mélenchon puede cambiar las cosas. La pregunta que nos hacemos es si el NPA quiere unirse a la candidatura de los Insumisos [el partido de Jean-Luc Mélenchon]”.

Candidatos populares

Un fantasma acecha la izquierda. La pregunta que vuelve sistemáticamente, como un boomerang, desde hace cinco años: la unión de la izquierda. Se desea por principios y eso se demuestra en la elección de la primaria popular que reunió 400.000 electores alrededor de la candidatura abortada al poco tiempo de Christiane Taubira, antigua ministra socialista. Las formaciones políticas no quieren una unión, cada uno quiere imponer su propia línea política. Pero esa no es totalmente la posición del NPA. Delante de un centenar de personas concentradas en su discurso, Olivier Besancenot explica por qué el partido se presenta a la elección. Esto ya es una victoria política, y no tan solo por el simbolismo, sino también porque transmite un mensaje fuerte: Philippe es mecánico en el sector del automóvil. Él sabe cómo es el día a día de millones de personas.” Siguiendo la tradición marxista, el partido anticapitalista se posiciona del lado de los trabajadores, en contra de la burguesía, jugando la carta de la lucha de clases.

Junto a Nathalie Arthaud, profesora, son dos candidatos que no son personalidades políticas profesionales. Poutou fue despedido para luego inscribirse al paro. Para el candidato, esta posición le permite utilizar un tono más libre, cosa que resaltó en los debates para la elección de 2017. En su momento, no dudó en recordar a los candidatos de la derecha y de la extrema derecha, François Fillon y Marine Le Pen, las condenas por malversación de fondos públicos. El partido reivindica la necesidad de su candidatura para una representación justa a la presidencia de todas las clases sociales. Aparte de la representación social, la base de la ideología de la izquierda radical es muy diferente a la de la izquierda clásica.

¡Revolución!

¿Qué piden los partidos de la extrema izquierda en Francia? Una revolución comunista en toda regla. No confían en la elección a la presidencia y se aprovechan de la campaña para transmitir un mensaje: la caída del capitalismo y la revolución no se conseguirán por las urnas, sino por una huelga general. La acción principal de estos partidos se acerca más al sindicalismo que a una acción política, es decir, presentarse a las elecciones. Están ahí, en los piquetes de cada huelga para exigir aumentos salariales, mejores condiciones de trabajo y que se protejan los puestos de trabajo locales. Para ellos, la explotación se encuentra en el interior de las empresas y es ahí dónde hay que actuar para acabar con ella. Se ven a sí mismos como la vanguardia ilustrada del proletariado que dará a las huelgas en las empresas una salida política.

Banderas del NPA. Fuente: Nouveau Parti Anticapitaliste

En Francia uno de los principales debates políticos es la inmigración. ¿Hay muchos inmigrantes en Francia? ¿Se debería deportar a los extranjeros? La respuesta de la extrema izquierda es no. Asumen su línea internacionalista. Los pueblos son hermanos y están todos bajo el dominio del capitalismo que explota el proletariado. También son feministas. En 1974, Lucha Obrera es el primer partido que se presenta a las elecciones presidenciales teniendo como candidata a una mujer, Arlette Laguiller. En aquella época, fue un gran impacto. Participó seis veces en las elecciones, convirtiéndose en la persona que se presentó más veces como candidata a la presidencia bajo la V república. Hoy en día, esto parece un hecho normal, pero ciertas divisiones dentro de la izquierda revolucionaria vienen, en parte, de estos temas sociales.

Cincuenta sombras de rojo

En 2022, tres candidatos se presentan a las elecciones presidenciales diciendo que provienen del comunismo: Nathalie Arthaud, Philippe Poutou y Fabien Roussel. Los tres juntos suman un 5% en las encuestas. La división entre las diferentes corrientes de la extrema izquierda viene de muchos años atrás. Después de la Segunda Guerra Mundial, en las elecciones legislativas en 1946, el Partido Comunista Francés (PCF) está en cabeza con un 28% de electores. La Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO), antepasado del Partido Socialista, acaba tercera con 17% de votos. Hay que destacar que durante la Segunda Guerra Mundial los comunistas fueron severamente reprimidos en el régimen colaboracionista de Vichy. Muchos se alistaron a la resistencia contra la ocupación alemana. Los estadounidenses fueron quienes liberaron Francia, pero el pueblo francés es consciente que fueron los soviéticos quienes tomaron Berlín y combatieron en el frente Este desde 1941. ¿Qué ocurrió para que la primera fuerza política del país sea ahora tan minoritaria? La fuerte división es una de estas causas.

La primera división: ¿seguir la línea de Moscú? Para muchos del Partido Comunista, el gobierno estalinista no era un ejemplo a seguir, y cada vez más personas reniegan de la URSS. El trostkismo es quien se beneficia de este rechazo a las políticas soviéticas. Ideología que los partidos NPA y LO siguen. La guerra en Argelia causó otra fractura que provocó la exclusión de los miembros del partido que apoyaban a los independentistas. La revolución cultural de 1968 hizo que muchos jóvenes se fueran del PCF. El partido era dirigido por hombres de una cierta edad, impermeables a las evoluciones de la sociedad como la igualdad entre el hombre y la mujer o los derechos de los homosexuales. La corriente liberal de los años 80 en occidente y la caída de la URSS enterró definitivamente la idea de una revolución comunista en Francia. Según el proverbio : un trotskista es un partido, dos son una corriente y tres una división.”

Con el puño alzado

El activismo forma una gran parte de las vidas de los simpatizantes del Nuevo Partido Anticapitalista y de Lucha Obrera. En ocasiones ambos partidos se encuentran de frente en algunas luchas. Es decir, se encuentran en la calle, en las manifestaciones, acompañando al pueblo. El foco de atención de LO son los obreros y sus condiciones de trabajo. El NPA lo hace también, pero no se quedan ahí. Les interesa todos los movimientos sociales que provienen de la clase popular. Están presentes en todos los momentos de lucha anti-racista, feminista, anti-capitalista, etc. Sin ir demasiado lejos, los dos partidos unieron fuerzas en 2018, durante las manifestaciones de los chalecos amarillos. Este evento de protesta empezó a causa de la subida del precio de la gasolina, pero acabó convirtiéndose en una lucha para obtener mejores condiciones de vida y de trabajo. Estas causas, los dos partidos las defienden y ambos, les tendieron la mano. En cambio, los chalecos amarillos optaron por no afiliarse a ningun partido político, sindicato ni representante.

Carteles del NPA en París. Fuente: Nouveau Parti Anticapitaliste

Las acciones que llevan a cabo los activistas de los dos partidos en su día a día no tienen como objetivo ganar las elecciones presidenciales. Quieren derrocar el sistema. Hablando con un simpatizante del NPA, nos explica que algunas de las actividades de los partidarios son repartir panfletos, ir a manifestaciones o pegar carteles por las calles. También pueden reunirse en comités para hablar sobre diferentes temas de la actualidad. LO se focaliza en los trabajadores, el plan de acción del partido es ponerse en contacto con sindicatos, organizar manifestaciones y huelgas. Recientemente, la organización de ambos partidos se volcó sobre otro tema que les está acechando: las elecciones presidenciales. El tema de los avales tiene una relación muy estrecha con el activismo, ya que son los mismos militantes que van a buscarlas. Según el partidario de NPA, se organizaron en varios equipos para ir a hablar con los representantes políticos, sobre todo los sin etiqueta” (sin afiliación política), para poner la suerte de su lado y obtener la firma. Los dos partidos obtuvieron los 500 avales (firmas mínimas necesarias para ser oficialmente candidatos a las elecciones presidenciales). Pero les importa poco las urnas. Los dos quieren derrumbar el sistema y no confían en las instituciones. Se presentan nada más que para transmitir un mensaje a un mayor público.

La última batalla

Lucha Obrera es un partido histórico en Francia, donde el activismo siempre fue una cualidad muy importante. Pero, David Dufresne, periodista Francés reconocido en los temas policiales y de libertades públicas, en 1998, desveló en el periódico Libération, dos cualidades aún más importantes para este partido: la implicación y la clandestinidad. Todo el mundo podía simpatizar con el partido obrero, pero no cualquiera podía ser parte de él. El periodista destapa el proceso de admisión, dónde los futuros integrantes tenían que superar varios tests y formaciones, pero antes de eso, debían cumplir varios requisitos. Esos consejos” eran por ejemplo, no tener hijos y, si se podía, evitar casarse. Los hijos de familias burguesas debían pagar una pequeña cuota que el artículo calificó de impuesto de la burguesía”. No ser religioso o consumir drogas, eran algunas de las demandas del partido. Cuando el artículo se publicó, las acusaciones nunca fueron asumidas, en cambio, el periódico y el periodista fueron llevados a juicio por difamación. Libération ganó. Ninguna revolución se hizo sin sacrificios y los miembros del LO estaban siempre listos.

Si finalmente alguien con suerte cumplía todos los requisitos, pasaba a la fase de formación. Este entrenamiento tenía una parte práctica, donde debían hacerse contactos, repartir panfletos o vender periódicos. La parte teórica, se reunían para hablar de filosofía y leían libros y textos de comunistas rusos. Una vez dentro del club, muchos utilizaban pseudónimos. No conocían su verdadera identidad, ni siquiera entre ellos. La clandestinidad era la regla, incluyendo las grandes figuras del partido. Por ejemplo, cuando falleció Robert Barcia, alias Hardy, en 2009, lo anunciaron un año después.

Aunque el partido se prepare a una revolución, LO lleva presentándose a todas las elecciones presidenciales desde 1969. Aunque en el escrutinio los resultados no sean muy altos, desde hace 50 años obtienen todos los avales necesarios. Hoy en día, según el IFOP (Instituto Francés de Opiniones Públicas, primera empresa de encuestas de opinión en Francia), Nathalie Arthaud obtiene un 0,5% de intención de voto en la primera vuelta (se sitúa por debajo de Philippe Poutou que obtiene un 1%). Es una tarea difícil que incluso los candidatos mejor situados en las encuestas se quejan. Al final, el escrutinio o los avales no les es de gran importancia al partido obrero, ya que utilizanla elección como medio de comunicación.

Al final de cada meeting, la sala entera canta “la internacional” con el puño levantado. Fuente: elaboración propia

Fascismo y extrema derecha

En Francia, la extrema derecha se ha convertido en una corriente mayoritaria. Marine Le Pen (Regrupación Nacional) y Éric Zemmour (Reconquista) suman un 30% en las encuestas. La derecha radical lleva un proyecto de violencia hacia los extranjeros, las minorías religiosas, los homosexuales, la prensa, los responsables políticos y los activistas de la extrema izquierda. Esos discursos ideológicos difundidos por los políticos, escritores y filósofos, son ejecutados por ciertos grupos llamados de la ultraderecha”. Esto consiste concretamente en entrenarse para el combate, casi para una guerra civil racial, reunirse para beber alcohol y atacar a ciertos grupos de personas. Es decir, hacer salidas nocturnas en grupo para agredir a extranjeros, homosexuales y comunistas. Desde hace varios años, estamos asistiendo al regreso de esos grupos en Francia.

En 2021, el grupo Generación Identitaria se disolvió por orden del gobierno. Originario de Lyon, este grupo se hizo famoso” por sus actos anti-inmigrantes, en el valle de la Roya. Unos días después de su disolución, una librería abiertamente comunista fue vandalizada. En la vitrina había un grafiti que ponía no se puede disolver una generación”. Ese mismo mes, el grupo Acción Francesa, públicamente conocido por seguir una línea monárquica, antisemita e islamofóbica, se introdujo en el consejo general de Occitania (dirigido por la izquierda), para desplegar una pancarta cubierta de escritos racistas. También se introdujeron en manifestaciones dónde agredieron activistas sindicales. En ese contexto se organizan grupos de autodefensa popular para ser capaces de responder en caso de un ataque de la ultraderecha. El grupo Guardia Joven milita desde 2018 para hacer frente a estas ofensivas. Los activistas de los partidos LO y NPA también se toparon con este tipo de violencia y son los que más denuncian estas situaciones en sus discursos. También ponen el acento en la represión y la violencia policial.

Hoy en día, la  izquierda radical, a pesar de todo lo que representó en el pasado, no es más que una corriente marginal dentro de la política francesa. Sus discursos parecen anticuados para la gran mayoría de franceses, aunque integraron (sobre todo el partido NPA) en sus razonamientos y luchas, las nuevas aspiraciones y sueños de la sociedad. Ambos candidatos benefician de un buen capital de simpatizantes gracias, sobre todo, al tono que adoptan. Pero les cuesta convertir ese capital de popularidad en capital político. Los obreros hoy, tienden más a abandonar la revolución popular prefiriendo votar a otros partidos como la Francia Insumisa o incluso a la extrema derecha de Reagrupación Nacional.


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