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La extrema derecha se ha convertido en la primera fuerza de Francia tras llevar a cabo una exitosa estrategia de normalización política.
Darfur vuelve a convertirse en el epicentro de intensos combates y de una de las peores catástrofes humanitarias que se recuerdan.
Los errores estratégicos de Macron le han convertido en una carga electoral, alejándole de sus aliados y revelando el precio de su ascenso.
El éxito cosechado en Alemania por el partido que encabeza Sahra Wagenknecht ha sido una de las sorpresas de las elecciones europeas.
La muerte de Ibrahim Raisi agudiza aún más la inestabilidad política que atraviesa Irán y la crisis de legitimidad que sufre el Estado.
La cercanía de la extrema derecha francesa al poder impulsa a la izquierda a formar, como ocurrió en 1938, un nuevo Frente Popular.

