Tribalismo en el conflicto de Siria: el contrato tribal

0
697
Reunión tribal en el Sureste de Siria / Cortesia del Consejo Tribal de Palmyra y Badia.

Introducción

En 1916, un joven oficial del ejército británico viajaba a Jeddah en el marco de la Primera Guerra Mundial para reunirse con Faysal, el tercer hijo del jerife de la Meca Husayn Ibn Ali. En aquella juntanza, se encendió la mecha de una revuelta árabe que iba a transformar completamente el tablero de juegos e intereses en toda la región. Ese joven oficial, más tarde sería conocido mundialmente como Lawrence de Arabia.

Fotografía de Faisal junto a Lawrence de Arabia / Fuente El Diario

Los árabes de la región se lanzaron a una insurrección armada contra el Imperio Otomano, encandilados por las promesas británicas de un estado panárabe independiente en lo que se ha venido a conocer como el Compromiso McMahon. Dichas promesas eran banas ya que al mismo tiempo, Gran Bretaña y Francia negociaban en secreto el Acuerdo Sykes Picot que definiría las ambiciones territoriales de ambas potencias en Oriente Medio una vez fueran derrotados los otomanos, convirtiendo en papel mojado el acuerdo suscrito con los árabes. Este episodio de la historia nos dejó dos notas que iban a moldear y caracterizar el futuro de toda la región hasta nuestros días: la constante interferencia de las potencias extranjeras y la importancia estratégica de las comunidades tribales. En el presente artículo me centrare en ésta última cuestión, concretamente en Siria. Se trata quizás de uno de los aspectos menos estudiados del reciente conflicto que tiene lugar en ese país, teniendo en cuenta que la población tribal asciende a un 12-17% del total.

Perspectiva Histórica

Las comunidades beduinas, históricamente hacen referencia a los grupos organizados de manera tribal y comunidades ganaderas árabes que descienden de las antiguas tribus de la península arábiga. El nombre beduino proviene del árabe y significa “morador del desierto”, también se utilizan las palabras bedaui, badawi, bedu, badiya que significa desierto. Estos desiertos se extienden en Siria hasta en un 80% del territorio. Concretamente, las tribus en Siria habitan fundamentalmente en tres grandes áreas geográficas: al-Badia (desierto/estepa), al-Jazira (la isla, este del Éufrates) y Hauran (suroeste).

Antiguo mapa tribal de Siria

A finales del siglo XVII comienzos del XVIII, se produjo una importante migración  de grupos de tribus desde Arabia Saudí hacia el norte, especulándose como razones más probables que se desatara algún tipo de plaga o el auge del movimiento wahabita. Esta corriente migratoria pertenecía a dos grandes confederaciones tribales: Shammar y Aneza. La mayor parte de los miembros de la tribu Shammar cruzaron el Éufrates hacia el noroeste de Siria e Iraq. La comunidad Aneza se estableció en la “Badiya” (desierto) de Siria. Esta confederación incluye a tribus como las Hassana, Ruwalla, Ageidat, Fedaan y Sbaa. Muchas de estas tribus conservan importantes lazos con la Península Arábiga. De hecho, la familia real saudí es descendiente de la tribu Hassana y tiene lazos de sangre con otras tribus como la Ruwalla. En todo caso, el movimiento migratorio de estas dos grandes confederaciones tribales que se dedicaban fundamentalmente al pastoreo de camellos, provocó el primer cisma entre tribus. Poco a poco desplazaron a otras tribus hacia las ciudades y se erigieron en tribus poderosas e independientes de las autoridades otomanas. Se les denominó como tribus nobles (asil). Las tribus desplazas hacia la periferia de las ciudades, cuya actividad principal era la ganadería ovina y que pagaban impuestos a las autoridades otomanas recibieron la denominación de no asil o tribus comunes. Ejemplo de éstas últimas son las tribus Haddiyin o Mawali.

Mapa de las tribus nomadas de la Peninsula Arábiga

La organización y el funcionamiento de las comunidades tribales de Siria comenzaron a verse fuertemente influenciadas por una autoridad central desde los tiempos del Imperio Otomano, ya que éste comenzó a establecerse administrativamente en el este de Siria en el marco reformista del Tanzimat. La estrategia Otomana fue la de someter o atraer a las tribus mediante reformas politicas y economicas. Algunas tribus comenzaron a pagar impuestos a los gobernadores otomanos establecidos en las grandes ciudades como Aleppo o Damasco, a cambio de beneficios como por ejemplo, que los hijos fueran eximidos de realizar el servicio militar. Ya por aquel tiempo, los otomanos comenzaron a comprar voluntades de algunos líderes tribales fomentando una competición por obtener los “favores” de la autoridad central, algo que vendrá a repetirse de modo recurrente a lo largo de la historia.

Divisiones administrativas de la Siria Otomana. / http://www.geocurrents.info

Bajo el Mandato Francés (1920-1946), la autoridad central expandió su autoridad y control. Inicialmente, tomaron medidas para prevenir incursiones de las tribus nómadas en las áreas colonizadas del oeste de Siria. No hay que olvidar que algunas tribus tomaron parte en las revueltas nacionalistas de 1925-27. A partir de 1930, los franceses tratan de reorganizar completamente la estructura de las sociedades tribales. Intentando ganarse el apoyo de las tribus para desactivar el auge nacionalista. Así, comienzan a pagar subsidios a los líderes tribales, asignan derechos de pastoreo y propiedad de terrenos a algunas tribus, prohíben a los miembros de las tribus portar armas en las áreas colonizadas y comienza a exigirles el pago de impuestos.

División de Siria bajo el mandato frances

Al mismo tiempo, asignaron 9 escaños en el parlamento a los miembros de ciertas tribus poderosas. Estas medidas terminan por socavar la autoridad de los líderes tribales en el sentido de que, al aumentar la seguridad por la expansión del estado disminuye la necesidad de acudir a estos líderes para coordinar la autodefensa y, por otro lado, los subsidios estatales a las tribus vuelve a los líderes menos dependientes de la obediencia de los miembros de sus comunidades para mantener su poder, aumentando la confianza de éstos en su propia capacidad de dispensar el patrocinio. Ejemplo de este fenómeno es el caso de las migraciones en los años 30 de la tribu Hassana, situada cerca de Homs. Dicha tribu ha disfrutado de una destacada posición por pertenecer a la importante confederación Aneza, vinculada con lazos de sangre a la Casa Real de Al Saud en Arabia Saudita. Las transformaciones que se produjeron en las sociedades tribales, provocaron que las unidades familiares extendidas de esta tribu (beits) comenzaran a emigrar de manera independiente y autónoma de las autoridades tribales tradicionales gracias a la mayor seguridad que proporcionaba una mayor presencia del aparato del estado.

En tiempos del Mandato Francés, algunos líderes tribales se hicieron inmensamente ricos gracias a la intervención del estado. Las autoridades comenzaron a registrar a los propietarios de terrenos de todo el país y acudieron multitud de miembros de tribus y campesinos para evitar los impuestos que llevaban aparejados el registro. Así, por ejemplo, el jeque de Al Hassan Trad al-Milhem registró más de 20 aldeas a su nombre.

Finalmente, con la marcha de los franceses de Siria en 1946, estas ventajas fueron abolidas relegando a los líderes tribales al papel de meros intermediarios entre el nuevo estado independiente y los miembros de sus comunidades. El nuevo gobierno nacionalista, intenta reducir la influencia tribal, de unos beduinos cuya idiosincrasia no encajaba en el perfil de estado-nación, y si en el de las lealtades familiares. En 1956, el gobierno derogó la Ley de Tribus que había otorgado un estatus jurídico a las tribus nómadas, incluyendo el derecho a portar armas. La unión entre Siria y Egipto en 1958 bajo el mandato de Nasser y el posterior gobierno del partido Baath entre los años 1963 y 1970, supuso un fuerte impulso estatal para erradicar las sociedades tribales y reducir aún más el papel de sus líderes. Así, llevó a cabo esta política mediante el favorecimiento de aquellos elementos oprimidos de las comunidades tribales a través de la redistribución de tierras y la promoción de miembros ordinarios de las tribus a puestos políticos a través de su ingreso en el partido Baath, todo ello en detrimento de las autoridades tradicionales tribales. Además, fue abolido el sistema de pastoreo tradicional (hima) y la ley consuetudinaria de las tribus (urf). Igualmente, los 9 escaños tribales del parlamento fueron reducidos a 6, de los que 4 estaban reservados para tribus concretas: 2 correspondiente a la provincia de Aleppo a los jeques de las tribus Mawali y Haddiyin, 1 para el líder de la confederación Shammar en la región de Jazira y otro para la tribu Hassana en la región de Damasco.

Las tribus en la era Assad

Con la llegada de Assad al poder, el rigor con el que eran tratadas por las autoridades baazistas fue atenuado por Hafez al-Assad una vez que se convirtió en presidente en el año 1970. De hecho, éste intentó captar a sus miembros e integrarlos en el nuevo sistema político. Bajo sus directrices, el Partido Baath restituye la autoridad a los líderes tribales otorgándoles cierta autoridad informal sobre sus comunidades y permitiéndoles acceder a escaños en el parlamento. Del mismo modo, Hafez maniobró hábilmente ofreciendo cargos y puestos dentro de la administración y las fuerzas de seguridad a importantes líderes tribales. El fin de todo ello era desactivar la ventaja numérica en favor de la comunidad suní respecto de las afinidades religiosas existentes dentro de las tribus. No obstante, al abandonar los líderes tribales sus comunidades y cambiarlas por una vida discreta y tranquila en Damasco o Aleppo, estaban por otro lado erosionando en cierta manera su autoridad y capacidad para movilizar las redes tribales.

La construcción de la presa de Tabqa obligó a desplazar a las tribus de la zona a territorio de mayoría kurda

Extraoficialmente, las potestades otorgadas a estos líderes tribales eran incluso mayores ya que, mientras la policía se encargaba de la vigilancia de los delitos menores, en caso de delitos graves como asesinato o violación, se permitía la autoridad de los líderes de tribus y clanes como asunto privado de sus comunidades. Ejemplifica a la perfección esta situación el dicho popular en Raqqa de “Ofrece lealtad y haz lo que quieras” (Iti walaa wa-ifal ma tashaa). El gobierno no dudó en utilizar a algunas tribus de manera instrumental para sus intereses como por ejemplo, frenar el levantamiento de los Hermanos Musulmanes en Hama, en el año 1982. Ejemplo de esto último es el caso la tribu Haddiyin. También, en 1973 las autoridades desplazaron a miles de miembros de la tribu Busha’ban, que habían perdido sus viviendas en al-Raqqa gobernación debido a la construcción de una presa en el río Éufrates, en el marco del proyecto del establecimiento de un “Cinturón Árabe” en el Kurdistán que modificara el estatus demográfico de la región, decantado hacia la etnia kurda por aquel entonces.

Después de la llegada a la presidencia del hijo de Hafez, Bashar al-Assad, la situación continuó en términos similares. Ese mismo año el presidente dictó una orden ejecutiva para privatizar todas las granjas estatales, permitiendo a los líderes tribales que habían perdido grandes propiedades durante las leyes de redistribución de los años 60 recuperarlas e incluso acrecentar sus posesiones. Se establecieron toda una serie de redes clientelares enormemente lucrativa para los líderes tribales pero de la que no se beneficiaban los miembros ordinarios de las mismas. Los privilegios y beneficios económicos otorgados por el estado a los líderes tribales exigía en contraprestación la obediencia de las comunidades bajo su control, en lo que podría llegar a denominarse el “contrato tribal”, en contraposición con el “contrato social” formulado por Rousseau en el siglo XVIII.

Composición Tribal de Siria

Aun así, la población beduina de Al Badia por su carácter agrícola y ganadero, resultó azotada duramente por el desempleo e iba a sufrir de manera notable las consecuencias de una gran sequía que iba a tener lugar a partir de ese mismo año, lo que produjo el colapso total de la economía del este y sur de Siria.

Organización Tribal

Las tribus árabes de Siria se dividen en qabilas (confederaciones tribales nacionales y transnacionales) y `ashiras (tribus individuales). Las `ashiras se subdividen a su vez en fukhud (clanes), khums o ibn `amm (linajes), y en su escalón más bajo, en al-bayt o aa’ila (familias extendidas). Las `ashiras están presentes normalmente en una región concreta del país. Ejemplos de ello son las `ashiras al-Haddadine en el noroeste de Aleppo e Idlib, al-Muwali en Idlib y al-Damaakhla en Idlib, Hama, Aleppo y Raqqa, Bani Khalid en centro-oeste de Homs y Hama y al-Zoubi en Daraa y al o largo de la frontera con Jordania.

La organización tribal se construye en base al concepto de familia tradicional, de base patriarcal, conformando históricamente grupos semiautónomos de personas unidas por vínculos de sangre que pastoreaban sus rebaños dentro de sus respectivos territorios. La nota distintiva de cada clan es compartir un ancestro masculino común, que al mismo tiempo reúne a diferentes grupos o ramas respecto de un pariente masculino común aún más distante. Cada grupo tribal, desde el más pequeño hasta la confederación más grande, normalmente comparte el nombre del antepasado común que supuestamente fundó el grupo concreto.

Distribución de las tribus mas numerosas en Siria

La propia comunidad tribal se define en términos de parentesco, con patrones de comportamiento, tanto dentro como entre grupos, gobernados por relaciones de parentesco. El sistema de parentesco también sirvió para modular las relaciones entre diferentes clanes y grupos de clanes. El individuo se sitúa en el centro de círculos cada vez más amplios de relaciones de parentesco que, al menos en teoría, eventualmente lo relacionan con todos los demás miembros de una tribu en una región particular del país. El estatus del individuo dentro de un clan viene determinado de nacimiento en función de las relaciones de parentesco con el resto de miembros del grupo.

Por otro lado, debido a la cohesión de grupos religiosos y étnicos, otra nota característica de estos grupos tribales es la endogamia, o el matrimonio de los miembros dentro del grupo. Los linajes, o grupos de familias que trazan la descendencia a un antepasado común, también vienen condicionados por la endogamia, aunque esto es de hecho menos común, a pesar de su deseabilidad teórica. Visto como un vínculo práctico entre las familias, el matrimonio suele tener connotaciones políticas y económicas incluso entre los miembros más pobres de las comunidades tribales.

Como ya he dicho anteriormente, el grupo familiar y el hogar individual se basan en los lazos de sangre entre varones. El hogar tipo es el formado por tres generaciones conviviendo bajo el mismo techo: pareja mayor, hijos casados, nueras y yernos y, por último, nietos y nietas solteros así como otros parientes patrilineales. Este patrón responde a lo que podríamos llamar familia extendida. A la muerte del jefe de la familia, los hijos adultos establecen sus propios hogares aparte.  Lo normal es que los matrimonios se produzcan dentro del linaje y no es infrecuente que el hijo/a del hermano del padre, el primo hermano, sea la persona designada para el matrimonio. Esta práctica es muy frecuente entre los sunitas, los kurdos y los turcomanos y se produce en todo tipo de clases sociales, siendo más raro en las grandes ciudades.

El sistema de elección de los miembros de las tribus permanece invariable y se rige por normas tradicionales a pesar de las diferentes transformaciones y cambios sociales operados a lo largo de la historia. Dentro de una tribu, sólo un linaje familiar concreto genera a su líder o “sheik” (jeque). Este linaje familiar “beit al-mashaykha” o “beit alashira” tiene un importante estatus en la comunidad. Cualquier miembro de este linaje, incluidos hermanos del jeque, hijos, primos y sobrinos puede teóricamente acceder al liderazgo de la tribu tras la muerte del jeque (como se determine por consenso entre los líderes de la comunidad tribal / consejo tribal o majlis) aunque en la práctica el hijo primogénito sucede al padre. Ningún elemento ajeno a la tribu, ni siquiera del estado, puede imponer al líder desde fuera.

Reunión tribal en el Sureste de Siria / Cortesia del Consejo Tribal de Palmyra y Badia.

No obstante, las circunstancias de penuria económica descritas anteriormente, que han afectado de manera significativa a los miembros más jóvenes de las comunidades tribales, unido a la presión ejercida por las autoridades gubernamentales, han modificado todos los esquemas relativos a la autoridad tribal, transformando la vieja autoridad vertical del jeque, debilitada a lo largo de las décadas, por un sistema de toma de decisiones colectivo por parte de unas redes tribales más amplias y complejas, que sobrepasa a la autoridad de una sola persona o familia.

Tribalismo y conflicto en Siria

Los miembros de las tribus, unidos por líneas de sangre tienen el deber de defender a los miembros de la tribu atacados por miembros de otras, o por  individuos ajenos al sistema tribal. Este comportamiento responde al concepto de intiqaam, que significa venganza por ofensas reales o percibidas cometidas contra un pariente. En los albores del levantamiento en Siria, se conformaron toda una serie de redes formadas por jóvenes miembros de tribus, desafectos con las autoridades, que vivían en las ciudades aunque compartían una identidad tribal común.

Existen sucesos bien documentados de malestar que ya existía en los momentos previos a la revuelta como la manifestación del “Día de la Ira” que tuvo lugar en la ciudad con importante presencia tribal de Hasaqah el 5 de febrero de 2011, en el que participaron redes tribales de las confederaciones Jabbour, Ta´i y Ouinaza.

Bashar al-Zoubi desertó del Ejército en 2011 y se convirtió en el comandante del Frente Sur del ELS

Uno de los primeros actos de este levantamiento fue la reacción popular a supuestas torturas sufridas por varios miembros de la tribu al-Zoubi en Daraa por parte de agentes del gobierno. El incidente prendió la mecha de nuevos levantamientos en otras ciudades tales como Deir al Zor, Homs o Aleppo, gracias a un impulso de solidaridad y autodefensa determinado por las leyes consuetudinarias tribales (´urf) protagonizados miembros jóvenes de esta tribu y otras como la shammar, que se consideraban igualmente agraviadas.

La muerte del niño Hamza Ali al-Khateeb perteneciente a la tribu al-Zoubi en abril del año 2011 en Daraa, se convirtió en un primer momento en uno de los principales símbolos de la ‘Revolución’ en Siria. Hay que destacar que uno de los principales miembros de la oposición en la región es Bashar al-Zoubi (Abu Fadi) comandante en jefe del frente sur y líder de la Brigada Yarmouk, quien era un notable y adinerado miembro de la comunidad al-Zoubi. Las principales tribus de la región son, aparte de la ya mencionada al-Zoubi, las al-Hariri, al-Na´ime y al-Rifa´i. Muchos miembros de dichas tribus engrosan las filas de diversos grupos y batallones de la oposición que operan en el área. Todos ellos respondian supuestamente a la ley consuetudinaria.

Los jeques tribales ejercieron una presión significativa para frenar estas protestas en un intento por conservar su estatus. Dicha acción, provocó toda una serie de trifulcas entre tribus, clanes y linajes, dividiéndose así entre leales a Assad y opositores. Posteriormente, la propia dinámica del conflicto ha sometido a las tribus a unas presiones enormes para tomar partido por uno u otro bando.

Cuadro sobre el alineamiento de las tribus en la guerra

No hay que olvidar que la Revuelta en Siria, a diferencia de sus predecesoras en Túnez o Egipto impulsadas por las clases urbanas, comenzó en las áreas rurales y alrededores de las grandes ciudades, convirtiéndose en una protesta de la periferia contra el centro. En este sentido, el tribalismo ha jugado un papel clave en la extensión de la protesta a lo largo de todo el país, por su propia naturaleza y dispersión. Una vez desatada la violencia generalizada, algunos grupos tribales se armaron como medida de autodefensa. Ambos bandos en la contienda, gobierno y oposición, han movilizado sus recursos para atraer a su terreno a estos grupos y utilizarlos política y militarmente en la contienda.

Así por ejemplo, las tribus Bani Khalid y al-Muwali tienen combatientes activos en la oposición armada y ejemplifican a la perfección el rol de una `ashira local dentro del conflicto que tiene lugar en el oeste de Siria. Así, algunos batallones de la tribu Bani Khalid, combaten bajo el paraguas del Ejército Libre Sirio (ELS) participando en la batalla de Homs y sus suburbios. Otro ejemplo de ello es la “Brigada Escudo” de la misma tribu en Hama. Igualmente, miembros de la tribu Al-Muwali han combatido contra el ejército sirio en los alrededores de Ma´rat Numan, al sur de la ciudad de Idlib, donde la presencia de dicha tribu es notable. Existen tres batallones en las fuerzas opositoras del oeste de Siria que proclaman su origen tribal, sin referirse a una tribu específica. Uno de estos grupos es el “Batallón de las Tribus Libres”, activo también en el área de Ma´rat Numan. Este batallón opera bajo el paraguas del grupo armado opositor suní Ahfaad al-Rasul (descendientes del Profeta). Otro batallón tribal fue creado en Daraa, formado en febrero del año 2013 por desertores del ejército con orígenes tribales de varias provincias, se denomina las “Tribus Libre del al-Sham”. Este batallón estaría integrado en las brigadas “al-Omari“, afiliado al grupo “Alwiya Ahfaad al-Rasul” en Daraa. También hay que citar el “Frente de las Tribus Sirias” formado en Aleppo en abril de 2013.

Tampoco hay que olvidar el papel que juegan las grandes confederaciones tribales transnacionales como Ougaidat, Baggara y Shammar. Por ejemplo, la qabila al-Na´im que es una de las más grandes en Siria y algunos de cuyos miembros formaron una brigada en la campiña de Damasco. La qabila Ougaidat se erigió como una de las más activas en la lucha contra Assad, formando las Brigadas Tribales Ougaidat, muy activas en la ciudad de Homs, Rastan y Deir al-Zor, extendiéndose hasta la frontera con Iraq en las localidades de Mayadin y Abu Kamal. También tomaron un papel importante en la batalla por Idlib. Esta confederación ha tomado un papel importante en el grupo del exilio Consejo de las Tribus Árabes de Siria. Algunos miembros de la confederación Ougaidat y destacados opositores son Shayk Nawaf al-Faris, antiguo embajador en Iraq, el coronel Abdul Jabbar al-Okaidi, importante líder militar en Aleppo hasta su renuncia o el antiguo responsable de la División de Seguridad Política de Latakia, el general Nabil al-Fahad al-Dundal.

Muchas de las grandes tribus del Noreste y Este de Siria como la Shammar, Baggara, Jabbour, Dulaim y Ougaidat tienen estrechos y fuertes vínculos con sus pares de Arabia Saudi e Iraq. Este ha sido un factor determinante que ha permitido la internacionalización del conflicto a través de la entrada de armas y equipamientos a través de las redes tribales transnacionales.

Lealtades encontradas

Existen casos de voluntades encontradas dentro de una misma confederación tribal, cuyos miembros se debaten entre el apoyo a Assad o a la oposición. Esto no es extraño si se tiene en cuenta el carácter y alcance local de estos grupos tribales y su falta de cohesión y dispersión a lo largo del territorio sirio. Además, hay que tener en cuenta una vez más los años de política clientelar aplicada desde el gobierno central, que ha terminado minando el modelo tribal tradicional y, en cierto modo, la autoridad de sus líderes. Incluso podemos hablar de voluntades cambiantes según el transcurso de la guerra. Este es el caso de la confederación Baggara, muchos de cuyos miembros se han convertido al chiísmo. En el área de Aleppo, numerosos miembros de esta tribu han combatido en las filas del ejército sirio. Uno de sus líderes más destacados en Deir ez-Zor, el Shayk Nawaf Raghib al-Bashir huyó a Turquía para incorporarse al Consejo de las Tribus Árabes y liderar el Frente Jazirah y Éufrates para Liberar Siria. Tras la derrota militar de la oposición en Aleppo en diciembre de 2016, al-Bashir regresó a Damasco y prometió lealtad a Assad y al ejército sirio, probablemente en un intento de jugar un papel destacado en su localidad natal de Deir ez-Zor en el postconflicto.

Shayk Nawaf Raghib al-Bashir junto a líder rebelde

El propio Shayk al-Bashir fue el encargado de organizar grupos armados que han combatido activamente a los kurdos en el entorno de la ciudad étnicamente diversa de Ras al-`Ayn (al-Hasaqah). Este tipo de acciones han puesto de relieve otro de los grandes problemas del tablero en Siria como es el del antagonismo árabe-kurdo y la frágil convivencia en la región, fruto de históricas fricciones entre ambas etnias que se producen fundamentalmente en las áreas de al-Hasaqah y Qamishli. Otro ejemplo de esta circunstancia es cómo miembros de la tribu Ta ´ie organizados en los pro-Assad Comités Populares (posteriormente Fuerzas de Defensa Nacional Sirias) bajo las órdenes del miembro del parlamento, jeque Muhammad Fares, al parecer se habrían visto involucrados en combates en la zona de Qamishli, enfrentados a combatientes kurdos del Partido de la Unión Democrática (PYD). A pesar de haber sido oficialmente negada toda vinculación en los incidentes por parte de este último, la tensión entre ambas comunidades es evidente.

Haciendo un paréntesis sobre la tribu Ta ´ie o Tayy, que se puede encontrar tanto en Siria como en Iraq, al parecer este grupo proviene originariamente de Yemen, aunque también podríamos estar ante arameos arabizados después de su conversión forzosa al islam. Durante el genocidio de 1915, el caudillo Yazidi de Sinjar Hammo Sarro junto con su amigo Mohammad Sheik, líder de la tribu Tayy dieron cobijo a numerosos arameos y cristianos armenios que huyeron de la matanza.

Muhammad Fares de la tribu Tay uno de los mas leales a Assad

Otro ejemplo lo podemos encontrar en la tribu Haddiyin, formándose milicias tribales a favor o en contra del gobierno en función de si el creador es un líder tradicional (generalmente, apoyan al gobierno) o un miembro más joven. Dentro de esta tribu, algunos miembros combatieron con la oposición en los alrededores de Aleppo. Otros, en cambio, han permanecido leales al gobierno sirio como parte de una milicia impulsada por el ministro de Defensa Fahad Jasem al-Frej, que pertenece a la tribu Hadidiyin, en las inmediaciones de Idlib. Esta milicia colaboró en el abastecimiento de víveres a las fuerzas gubernamentales sitiadas en Aleppo. Después de ocupar las áreas donde combatía esta milicia en Idlib, Jabhat al-Nusra logró capturar al jeque Nayef al-Saleh de la tribu Hadidiyin y lo decapitó en público por su ayuda a los militares afines a Damasco. En concreto, estaba acusado de introducir alimentos para los cercados en el aeropuerto militar de Abu Duhur. Hay miembros de la tribu Baggara luchando del lado del gobierno sirio contra la oposición en Aleppo, mientras que otros miembros de la misma tribu hacen lo propio pero con la oposición en Deir Ezzor.

Por último, la poderosa confederación shammar, presente en la región de Al-Hasakah, a través de su líder el Shaik Hamidi Daham al-Hadi, se ha visto involucrada en el conflicto participando con unos miles de combatientes en las “Fuerzas Sahadid” lideradas por su propio hijo Bandar al-Humayi, que a su vez se integran en las SDF (Fuerzas Democráticas de Siria) que luchan contra el Estado Islámico en el noroeste de Siria. Este conglomerado de grupos de oposición tiene una fuerte presencia kurda en sus filas y recibe importante apoyo de grandes potencias extranjeras como Estados Unidos. No obstante, aglutinan en sus filas también a combatientes de origen árabe para tratar de superar ese antagonismo kurdo-árabe y apaciguar a los pobladores a la vez que van ocupando territorios cada vez más al sur. Además, esta milicia de la tribu shammar, tiene importantes conexiones con las monarquías del Golfo.

La qabila shammar agrupa a muchas sub tribus como las abdah, aslam y zoba, se estima que su población asciende a 3 millones y medio en la región. Goza además de importantes conexiones con grupos en las provincias de Al Anbar y el área de Mosul, en el vecino Iraq,  entrenados y armados por potencias occidentales.

Izquierda jeque de la tribu shammar Hamidi Daham al-Hadi (Agenfor), a la derecha, al-Sanadid Forces. Abajo, foto del comandante Bandar, hijo del jeque.

Por su parte, el gobierno reaccionó desde un primer momento tratando de traerse para su causa al mayor número de jeques y miembros de tribus. Patrocinó así una serie de conferencias bajo el nombre de “Fórum sobre Siria y Tribus y Clanes Árabes”, haciendo énfasis en el papel de éstas como primera línea de resistencia ante la intervención extranjera en la guerra. En el entorno de Hasakah, miembros de las tribus Ta´i  y Jabbour combaten en las filas del gobierno debido a la precaria situación de estas comunidades ante la presión de los grupos kurdos. En general, los jeques más antiguos y los líderes tradicionales han sido más cautos a la hora de apoyar la revuelta, produciéndose por tanto, una importante fractura generacional en las redes tribales.

En definitiva, como se puede ver las tribus beduinas constituyen poderosas entidades en el tablero del actual conflicto de Siria, especialmente en determinadas áreas geográficas donde la presencia del estado ha sido débil o casi nula y como tales, todos los actores locales y foráneos del conflicto han tratado de influirlas para atraerlas a su causa, con las miras puestas en el marco que se genere después de la guerra.

Tribus y auge del estado islámico

El auge del Estado Islámico y su luchas con Jabhat al-Nusra en el este de Siria a finales del año 2014 iban a tener dramáticas consecuencias y producir una importante fractura inter tribal en numerosos clanes. Así, los clanes de la tribu Egidate dividieron sus lealtades entre Jabhat al Nusra e ISIS. El trasfondo de los enfrentamientos no era otro que dirimir quién se apoderaba de los importantes campos petrolíferos de la región de Deir Ez Zor tras la retirada del ejército sirio. Los miembros del clan Al-Bakir han luchado alineados con el ISIS mientras que miembros de los clanes al-Bukamel y Sheitat tomaron parte por Jabhat al Nusra en sus combates contra el ISIS. Los movimientos sobre el tablero dieron como resultado la derrota completa de Nusra y sus aliados, que fueron desplazados de sus poblaciones y masacrados en algunos casos, como sucedió con la crucifixión de más de 700 miembros de la tribu Sheitat al sur de la provincia de Deir E Ezzor, en las ciudades de Abu Hamam, Al-Kashkiyah y Ghranij.

Miembros de este clan se organizaron en una milicia tribal denominada Ussud al-Sharqiya (Leones del Este) formada por unos centenares de combatientes bajo la comandancia de Tlass al-Salam (Abu Faisal). Otros miembros, tras la desbandada producida por la derrota, huyeron a territorio kurdo, pasaron a engrosar el bando pro gubernamental en Homs o juraron lealtad al Estado Islámico.

Turquía, como no podía ser de otro modo, temerosa del auge de la autonomía kurda propiciada por el PYD en el norte de Siria, ha jugado también la carta tribal impulsando la creación del “Ejército de las Tribus Orientales”, agrupando a los jefes de 45 clanes de Deir al-Zor, Hasakah y Raqqa. De esta manera pretende sacar partido de la vieja rivalidad árabe-kurda para tratar de contrarrestar la creciente influencia del PYD en territorios tradicionales de las tribus árabes y de paso, enfrentar la amenaza del PKK y sus organizaciones afines.

Shaitat capturados y mas tarde ejecutados por el Estado Islámico

El Estado Islámico ha hecho lo propio, lanzando vídeos en los que varios líderes tribales Baggara, Egidate, Jabbour y Bu Sha´an prestaban juramento al Califato. Los yihadistas tratan de aprovecharse de los cambios sociológicos operados en las estructuras tribales, y atraer así a una nueva generación de ambiciosos líderes que rechazan las estructuras tradicionales, ofreciéndoles cargos y beneficios del contrabando de petróleo. Este podría ser el caso de uno de los antiguos máximos responsables de la seguridad del Califato en Raqqa, Abu Abd Al-Rahman Al-Amni, más conocido como Ali al-Sahou de 28 años, quien habría reclutado a jóvenes de su tribu “Bu Sha´ban” y otras para el ISIS.

Finalmente, conviene mencionar el papel desempeñado por Jordania en el Frente Sur de la guerra, impulsando milicias tribales, tratando de contrarrestar la influencia ejercida por el Estado Islámico y Jabhat al Nusra. Así, Jordania apoyó la creación del “Ejército de las Tribus Libres” formado por combatientes de diferentes clanes. El grueso de este cuerpo está formado por miembros de la tribu Nu´im, que tienen importantes nexos con países como Qatar y Bahrein, aunque también militan miembros de las tribus al-Hariri, al-Masalmah, al-Zoubi y Fadl.

En la misma región, operaba también la milicia apoyada por Estados Unidos Jaysh Maghawir al-Thawra o Nuevo Ejército Sirio (más tarde Comandos Revolucionarios), de importante composición tribal que sufrieron importantes reveses militares en la ciudad de Abu Kamal. Otro grupo destacado es Liwa Thuwar al-Raqqa, formado por miembros de las tribus al-Mashhura, Albu Assaf, Albu Khamees, Jais, Albu Shamis, Albu Jarad, Albu Issa, de la provincia de Raqqa.

Conclusiones

El tribalismo constituye un importante factor a tener en cuenta en la dinámica del actual conflicto que tiene lugar actualmente en Siria, tanto en su desarrollo como en el escenario que se plantee una vez finalice el mismo. De hecho, todos los actores implicados, tanto internos como otros externos; Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudí o Turquía han tratado de instrumentalizar a las tribus para así poder utilizar sus redes e influencias. La que ha venido a ser denominada Revolución Siria dentro de la serie de revueltas en el mundo árabe, a diferencia de los anteriores levantamiento “urbanos” de Túnez y Egipto, es una revolución de la periferia, del mundo rural, donde las comunidades tribales han jugado un papel central.

El propio desarrollo del conflicto, ha seguido un patrón de actuación ya conocido y desarrollado en otras partes del mundo. Grupos yihadistas como Al Qaeda, tratan de buscar santuarios en regiones fronterizas, habitualmente habitadas por miembros de tribus, como Waziristan en Pakistan, Shabwa en Yemen, Al-Anbar en Iraq o, en el caso que nos ocupa, la estepa de Siria. Se trata de regiones en las que la autoridad estatal tiene escasa o nula presencia y pueden operar con relativa facilidad, desplegando tácticas de insurgencia y guerrilla.

Los yihadistas del mismo modo, tratan de aprovecharse de los cambios sociológicos operados en las estructuras tribales, y atraer así a una nueva generación de ambiciosos líderes que rechazan las estructuras tradicionales, ofreciéndoles cargos y réditos de todo tipo de negocios ilícitos para atraerlos a su causa. Los bombardeos sobre las poblaciones civiles en áreas densamente pobladas por comunidades tribales se ha revelado como un grave error de cálculo y puede favorecer el discurso victimista del Estado Islámico y movilizar a los miembros más jóvenes de las comunidades tribales para combatir a un supuesto enemigo exterior.

En el caso concreto de la guerra en Siria, existen muchas grandes tribus del Este y Noroeste como las Shammar, Baggara, Jabbour, Dulaim y Ougaidat que tienen estrechos y fuertes vínculos con sus pares de Arabia Saudi e Iraq. Este ha sido un factor determinante que ha permitido la internacionalización del conflicto a través de la entrada de armas y equipamientos a través de las redes tribales transnacionales.

Existen claras amenazas en el horizonte y de todas ellas, no es la menos importante el viejo antagonismo árabe-kurdo, especialmente manifestado en el noreste de Siria y que puede estallar definitivamente en determinados puntos de fricción como en la ciudad de Raqqa, ocupada militarmente por el Estado Islámico, asediada por las SDF, que son una coalición de fuerzas diversas pero con predominancia de la etnia kurda. Teniendo en cuenta que tanta la ciudad de Raqqa como los alrededores, son territorio tradicionalmente poblado por las tribus árabes, la toma final de dicho bastión puede prender la mecha de un futuro conflicto entre árabes y kurdos. Se avecina una convocatoria de referéndum de independencia en el vecino Iraq y su desarrollo y resultado condicionará seguramente el devenir de esta cuestión en Siria.

Por último, habría que definir claramente el rol de las comunidades tribales en el escenario que se perfile después de la guerra. Resulta indispensable superar décadas de clientelismo, debilitamiento del papel de los jeques como autoridad, compatibilizar las ancestrales costumbres y tradiciones tribales y adaptarlas a los nuevos  tiempos. Por otro lado, las tribus pueden desempeñar un papel muy importante en la lucha contra el yihadismo así como movilizar a la sociedad de cara a una transición pacífica a un nuevo modelo de estado.

 

Fuentes / para ampliar información:

  1. Syria Studies (2014) Tribes and Tribalism in the Syrian Uprising, Haian Dukhan. disponible en: https://ojs.st-andrews.ac.uk/index.php/syria/article/view/897
  2. Middle East Institute. The Bedouin in Contemporary Syria: The Persistence of Tribal Authority and Control (2010). Dawn Chatty. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/236789176_The_Bedouin_in_Contemporary_Syria_The_Persistence_of_Tribal_Authority_and_Control
  3. Bellingcat (2017) Jaysh Usud al-Sharqiya: Exiles of the Euphrates disponible en: https://www.bellingcat.com/news/mena/2017/04/17/jaysh-usud-al-sharqiya-exiles-euphrates/
  4. CTC Sentinel (2014). A Profile of Syria’s Strategic Dar`a Province. By Nicholas A. Heras. https://ctc.usma.edu/posts/a-profile-of-syrias-strategic-dara-province
  5. Carnegie Middle East Center (2017). Eastern Expectations: The Changing Dynamics in Syria’s Tribal Regions.Kheder Khaddour, Kevin Mazur. En: http://carnegie-mec.org/2017/02/28/eastern-expectations-changing-dynamics-in-syria-s-tribal-regions-pub-68008
  6. Descifrando la Guerra (2017). Las milicias del desierto y su ofensiva. Por danigc. En: http://www.descifrandolaguerra.es/las-milicias-del-desierto-y-su-ofensiva/
  7. Al-Monitor. Tribalism and the Syrian Crisis. Tareq al-Abd (2013). http://www.al-monitor.com/pulse/culture/2013/01/tribalism-clans-syria.html
  8. Hate Speech International. Syrian Tribes: Pieces on a Chessboard? Haian Dukhan (2016). https://www.hate-speech.org/tribes-of-syria-pieces-on-a-chessboard/
  9. Jamestown Foundation. After Raqqa: The Challenges Posed by Syria’s Tribal NetworksPublication: Terrorism Monitor Volume: 15 Issue: 12. Aris Roussinos (2017). En: https://jamestown.org/program/raqqa-challenges-posed-syrias-tribal-networks/
  10. Carnegie Middle East Center (2015). Syria’s Bedouin Tribes: An Interview With Dawn Chatty. http://carnegie-mec.org/diwan/60264?lang=en
[Total:1    Promedio:5/5]
The following two tabs change content below.
Abogado especializado en derechos humanos, extranjería y asilo. Me interesan los conflictos internacionales, la geopolítica y la lucha antiterrorista.

Latest posts by alfredocamposga (see all)