Siria: Un futuro incierto ante la retirada estadounidense

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El día 14 de diciembre una llamada entre Erdogan y Trump daría lugar a la inesperada decisión de retirar todas las tropas desplegadas en territorio sirio por parte del presidente de los Estados Unidos.

El desarrollo de esta llamada fue crucial para el devenir de los acontecimientos. Erdogan, que esperaba la retirada estadounidense de algún territorio fronterizo para intervenir contra los grupos armados kurdos del norte del país, argumentó insistentemente que Estados Unidos ya había derrotado a Estado Islámico y pidió explicaciones para saber porque su ejército todavía permanecía en Siria, si Trump había argumentado que su razón para estar en el país árabe era combatir contra el Estado Islámico. Ante esta afirmación Donald Trump preguntó a sus asesores al respecto, ya que si era así ¿Por qué razón entonces los soldados estadounidenses estaban aún en Siria? En un intento de disuadirle Bolton, Pompeo y Mattis argumentaron que Estado Islámico no estaba totalmente derrotado y que además la presencia de Estados Unidos era también para contener la influencia iraní, argumentos que no lograron convencer a Trump.

A raíz de esto y en un inesperado giro de los acontecimientos, Trump decreta, el pasado 21 de diciembre de 2018, que las tropas y todo el personal estadounidense en Siria deberán evacuar el país en un plazo de 100 días, haciendo realidad para Turquía el clásico dicho “ten cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo”, lo que tendrá claras consecuencias para el país, ya que deberá lidiar con el vacío de poder dejado por Washington, además de asumir el rol que sobre el papel ejercía Estados Unidos haciéndose cargo sobre el terreno de contener a los remanentes del Estado Islámico que aún persisten al este del río Éufrates.

¿Cuál puede haber sido el razonamiento tras esto?

¿Los mayores beneficiados ante la retirada estadounidense?

Una de las razones tras la retirada de las tropas por parte de Donald Trump viene dada ante todo por una cuestión más estratégica a gran escala, que a nivel regional y es que podemos enmarcar este movimiento en la nueva realidad enunciada en “Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América”, documento oficial estadounidense publicado en diciembre de 2017, en el cual se declara una nueva prioridad principal para la estrategia de defensa de Estados Unidos, la Great Power Competition o Competición entre Grandes Poderes con la República Popular China y la Federación Rusa, que argumenta que resulta necesario un repliegue de los escenarios secundarios, lejanos y costosos para el país, como es Oriente Medio.

Por otro lado, también es necesario mencionar el problema que han tenido quienes aparentemente pretendían quedarse sobre el terreno sin fecha de salida ya que estos no crearon ni los argumentos para ello ni tejieron las alianzas necesarias. La derrota del Estado Islámico a nivel militar es visible para todos, y “la cuestión iraní” resulta cuando menos hilarante, tanto por lo cuestionable de la manera en que este despliegue de tropas constituye una contra medida frente a Irán, que carece de presencia al este del Éufrates, como en el valor estratégico de esta posición al no ser así.

El mayor error sin duda fue no coordinar una estrategia de intereses junto a Turquía que habría servido para que ambas partes consiguieran sus objetivos. Sin embargo, optaron por el enfrentamiento siendo la única concesión a Turquía la cuestionada retirada de los kurdos de las YPG de la ciudad de Manbij y el establecimiento de un patrullaje conjunto en la región, a pesar de saber que las preocupaciones de Turquía eran referidas a toda la frontera norte como zona segura del PKK.

A lo largo de este artículo, trataremos los distintos acontecimientos que se han ido produciendo desde el anuncio de la retirada estadounidense hasta la fecha de publicación, repasaremos cuales son los objetivos de los actores implicados en el conflicto sirio y como afecta la retirada estadounidense a estos; y finalmente que posibles escenarios pueden aguardar en el futuro próximo al país tras la retirada estadounidense.

La reacción

La noticia de la retirada de Estados Unidos de Siria comenzó con un salto a los medios de comunicación, primero como un rumor después como certeza fruto de los tweets enviados por la cuenta oficial del presidente Trump, para poco después verse definitivamente confirmada la situación a partir de un comunicado oficial de la Casa Blanca. Este último comunicado es el que da pie a una sucesión de reacciones y declaraciones internacionales que procederemos a narrar aquí:

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reconoció haber sido avisado con anterioridad por Pompeo y Trump y advirtió de que la lucha contra Irán no solo continuaría, sino que incluso se incrementaría, con la salida de Estados Unidos. Por su parte, Irán no ha realizado hasta el momento ninguna declaración oficial, posiblemente con temor a entorpecer la retirada antes de que esta tenga lugar.

El presidente de la República Turca, Recep Tayip Erdogan

Turquía por otro lado, ha anunciado que retrasará el comienzo de la ofensiva que tenía planificada para el noreste de Siria hasta principios de 2019 para poder hacerse cargo de todos los grupos armados de la zona considerados terroristas por Turquía es decir tanto yihadistas como kurdos. Esto es así para facilitar que tras la salida de Estados Unidos no se produzca un vacío de poder que conlleve una carrera por el control del territorio entre el gobierno sirio y el turco.

Los grupos kurdos, sintiéndose traicionados y preocupados a partes iguales por su futuro, han enviado delegaciones a París, Moscú y aparentemente a Damasco tratando así de tratar de mantener certezas respecto a un futuro que ahora mismo parece cuando menos incierto.

Esto ha precipitado las reacciones tanto de los aliados europeos, Francia y Reino Unido, quienes han condenado la retirada de Estados Unidos alegando que esto es abandonar a tus aliados sin haber destruido al Estado Islámico, como de Rusia, quien pese a ver con buenos ojos esta retirada, desconfían sobre si va o no a producirse finalmente.

Emmanuel Macron y Donald Trump, cada vez más distantes

Finalmente, en Estados Unidos la decisión ha sido mal recibida tanto por republicanos como por demócratas con críticas hacia la misma por parte de figuras de diversas facciones políticas como Hillary Clinton, Lindsey Graham o Ted Cruz entre otros. Tan solo algunas pocas figuras, como Rand Paul han felicitado al presidente Trump por su decisión.

Pero no todo se ha quedado en declaraciones y es que la decisión presidencial ha sido la gota que colmó el vaso para el Secretario de Defensa, James Mattis, quien presentó al día siguiente del anuncio su carta de dimisión, siendo el último de los generales de la administración Trump en abandonar su gabinete. La diferencia fundamental como dice el propio Mattis en su carta de renuncia es que él aun considera necesario los despliegues como el de Siria pues este está intrínsecamente ligado al sistema de alianzas y socios de Estados Unidos, considerado fundamental por parte del exgeneral. Trump no comparte esta visión, considerando los aliados si bien son importantes, dejan de serlo cuando “se aprovechan” de Estados Unidos como diría el 24 de diciembre en uno de sus tweets:

….We are substantially subsidizing the Militaries of many VERY rich countries all over the world, while at the same time these countries take total advantage of the U.S., and our TAXPAYERS, on Trade. General Mattis did not see this as a problem. I DO, and it is being fixed!— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 24 de diciembre de 2018

Aunque inicialmente estaba previsto que Mattis abandonase el cargo definitivamente el 29 de marzo Trump, tras la mala cobertura mediática al respecto, decidió acelerar su salida al 1 de enero momento en el cual se verá sustituido por el empresario Patrick M. Shanahan, hasta ahora vicesecretario de Defensa y vinculado con el complejo militar-industrial al haber estado trabajando en Boeing.

A la de Mattis se ha sumado la dimisión de Brett McGurk, enviado de Estados Unidos para la coalición internacional contra el Estado Islámico, aunque esta ha sido considerablemente menos polémica puesto que su retirada estaba prevista para febrero de 2019.

Brett McGurk y James Mattis

Una vez repasados los acontecimientos de los últimos días, realizaremos un breve análisis sobre los actores locales y extranjeros que actualmente tienen un papel fundamental en la guerra siria, cuáles son sus intereses y como se ven estos afectados por la retirada estadounidense.

Consecuencias sobre el terreno

La decisión de Trump a pesar de ser sorprendente para el gran público, no parece haber cogido a contra pié a ninguna de las facciones sobre el terreno salvo a los kurdos. Desde hace seis meses se llevan gestando negociaciones entre todos los actores.

¿Que futuro les aguarda a las milicias kurdas tras la salida de Estados Unidos?

El Consejo Democrático Sirio (QSD por sus siglas en inglés) y brazo político de las SDF, ha visitado Damasco en al menos un par de ocasiones para tratar una posible autonomía en el este a cambio de jurar lealtad a Bashar al-Assad. No fueron las únicas visitas, en Tartus llegaron a acuerdos para abrir sedes fuera del territorio que controlan al este del Éufrates, mientras que en Tabqa negociaron la transferencia al gobierno de dos centrales eléctricas en represas. Si hasta ahora no han llegado a un acuerdo de integración ha sido porque la presencia de Estados Unidos equilibraba las negociaciones y los kurdos podían permitirse el lujo de apretar en sus demandas. Sin embargo la salida de las tropas americanas deja a la QSD sin ninguna baza para negociar por lo que los diálogos ahora mismo serán cuando y como se transfieren todas las competencias al gobierno sirio.

Las conversaciones han sido aun mas fluidas entre Rusia y Turquía como mediadores de los grupos rebeldes del norte y el gobierno sirio. No cabe duda que la coordinación se da a todos los niveles, por ello los pasos dados hasta ahora se han realizado con el consentimiento de ambos. No es casualidad que la manera de desescalar el conflicto en Siria haya sido homogeneizando los frentes militares. Ejemplo de ello ha sido la toma de Afrin por Turquía con el consentimiento ruso, esta operación sirvió para unir a los enclaves rebeldes de Idlib y el norte de Alepo, a cambio Turquía mantuvo silencio en la toma gubernamental de Ghouta Oriental, Homs Norte, Qalamoun Oriental y el Sur de Siria. Es de esperar entonces un acuerdo para el reparto de la zona este del Éufrates una vez Estados Unidos la abandone.

Como se ha visto, también se han dado negociaciones entre Turquía y Estados Unidos. A pesar de que en la bancada kurda culpan a Rusia y a Bashar al-Assad de la toma de Afrin por parte de los turcos, es cierto que Estados Unidos, por aquel entonces no hizo un solo comentario de peso contraviniendo las intenciones turcas. El gobierno de Trump en clara desventaja a la hora de negociar por los errores cometidos por la administración Obama en el pasado, ha estado intentando mantenerse en Siria junto a los enemigos turcos, dando una de cal y otra de arena, ante la inflexibilidad de la demanda turca de dejar caer a las YPG, el gobierno de Estados Unidos se ha visto en la obligación de salir de Siria evitando perder completamente su influencia sobre Turquía.

¿Qué consecuencias tiene esta decisión sobre el terreno? Las SDF están compuestas principalmente por combatientes kurdos, no obstante en los últimos meses su carácter árabe ha crecido considerablemente. Su formación ha estado supeditada al apoyo de Estados Unidos, sin su presencia las tribus árabes que se han ido adhiriendo al proyecto abandonarán la coalición. Además de las tiranteces surgidas con los kurdos, la cuestión de quién se hará cargo de los salarios de los combatientes árabes se antoja fundamental. Varías de las milicias árabes que pertenecen a las SDF ya han estado coqueteando con Erdogan y su proyecto del Ejército Nacional Sirio (SNA por sus siglas en inglés). El gobierno sirio ha tomado también la iniciativa y ha logrado la jura de lealtad de algunas tribus prominentes del este del Éufrates, lo que a buen seguro será fundamental para incorporar a esos combatientes tribales que por ahora se mantienen junto a los kurdos.

Los cristianos principalmente en Qamishli, Hassaka y el rio Khabour han jugado sus cartas de manera mas oportunista, desde un inicio y teniendo claro el carácter sectario de los rebeldes han dividido sus fuerzas entre el apoyo al proyecto autonómico de las YPG y el seguir siendo leales a Bashar al-Assad. La salida de Estados Unidos y el que las instituciones cristianas en Siria permanezcan leales al gobierno sirio propiciará un acercamiento fácil de los remanentes cristianos de las SDF incrustados principalmente en la milicia Sutoro.

Sobre esta cuestión el portavoz del gobierno turco ya ha declarado que está coordinando la salida de Estados Unidos con el gobierno de Trump para evitar un vació de poder al Este del Éufrates, y que negociará con Rusia el reparto de todo este territorio, pero que bajo ningún concepto permitirá la continuidad de las YPG.

Este escenario deja prácticamente solos a los kurdos que deberán elegir entre dos opciones, unirse al gobierno sirio y jurar lealtad, o buscar un suicidio colectivo intentando combatir tanto a los rebeldes apoyados por el ejercito turco, como al ejército sirio. Pero esto se desarrollará en la sección final del artículo.

Tropas del SAA en los alrededores de Manbij

Las agendas de los actores internacionales

Con la retirada de Estados Unidos se abre un abanico de posibilidades para las potencias internacionales en Siria, pero también en Oriente Medio.

Como ya sabemos, Rusia es uno de los principales apoyos del Gobierno sirio, les une una alianza que se remonta a tiempos de la Guerra Fría. Cabe recordar que los intereses de Rusia en Siria no trascienden sólo a lo económico (contratos de petrolíferas rusas), en Latakia Rusia posee su única base naval en el Mediterráneo. La intervención militar en la guerra le ha dado a Rusia una gran influencia en la región otorgándole el papel protagonista en detrimento de Estados Unidos.

¿Qué significa para las aspiraciones rusas por tanto la retirada de tropas estadounidenses? Prácticamente carta blanca en el devenir del conflicto sirio convirtiéndose en el mediador clave entre los distintos actores implicados.

Para Irán, principal aliado del gobierno sirio en la región, su apoyo se basa principalmente en intereses geoestratégicos -y no en religiosos como se ha sostenido muchas veces-. Siria sirve a Irán como plataforma logística desde la que apoyar a la milicia libanesa Hezbolá contra su enemigo Israel.

La retirada de Estados Unidos de Siria puede dar cierto respiro a la República Islámica debido al gran gasto económico que ha supuesto para ellos el conflicto sirio, puede incluso significar la retirada de parte de su ejército y asesores. Lo que en definitiva relajará el asfixio económico al que se ve sometido Irán debido a las sanciones estadounidenses.

De izquierda a derecha: Hasan Rouhani, Vladimir Putin y Recep Tayip Erdogan

Por su parte Turquía se ha convertido en el principal interlocutor y protector de lo que queda de la oposición siria. Aunque su principal objetivo al principio de la guerra fue la expulsión de Al Assad del poder, el devenir de la guerra ha hecho que tome una posición más práctica, no dudando en dialogar con Rusia e Irán, lo que le ha valido convertirse en uno de los principales actores actualmente.

Otro de sus objetivos, seguramente el más importante para sus intereses, ha sido impedir la expansión de las YPG en la frontera sirio-turca. Parece que tras perder el paraguas de protección estadounidense que tenían las milicias kurdas de las SDF, Turquía tiene las manos libres para atacar los cantones kurdos y erradicar toda presencia de las YPG en la zona.

Mientras Israel y el Gobierno sirio son dos enemigos acérrimos desde hace décadas, lo que ha llevado al país sionista a apoyar a la oposición siria, proporcionando recursos a sus milicias (incluso al Frente Al Nusra) y bombardeando territorio sirio en numerosas ocasiones.

Evidentemente Israel no ve con buenos ojos la retirada de tropas estadounidenses de Siria, eso sí lo que está claro es que Washington no cejará en su apoyo a Tel Aviv, aunque si se podría inquietar con el aumento del poder e influencia de Hezbolá.

Blindados israelíes en los Altos del Golan

Queda por ver finalmente el papel de Francia y Gran Bretaña, ya que han sido dos actores clave en la Guerra Siria. De los dos Francia ha sido sin duda el que ha jugado un papel más activo. Desde el principio París ha deseado la caída de Bashar al Assad, presionando a la UE para que interviniese en Siria. Los dos países han proporcionado apoyo logístico, técnico y entrenamiento especializado a las distintas milicias rebeldes.

Tanto Francia como Gran Bretaña han sido protagonistas en las campañas de bombardeos contra el Estado Islámico, y la presencia de este último en la región es la única razón del establecimiento de tropas francesas y británicas. Es lógico por tanto que Francia y Gran Bretaña hayan expresado su desacuerdo en la retirada de tropas de Estados Unidos, pues les dejaría sin argumentos para seguir ellos mismos ahí. Aunque París ha declarado que sus tropas no se retirarán, es muy difícil creer que eso se cumplirá, no será extraño ver libre de tropas francesas el suelo sirio en un medio plazo.

Posibles escenarios

El impás que ha supuesto el anuncio a la retirada de EEUU sobre el este de Siria abre la posibilidad a varios escenarios que podrían favorecer a unos u otros contendientes, es por tanto, imperativo el plantear los más probables y plausibles:

Primer escenario: Turquía controla todo el territorio de las SDF.

Convoy turco rumbo a Siria

En los últimos días se han sucedido informaciones directas de la presidencia turca acerca del diálogo que Erdogan ha mantenido con su homónimo estadounidense. De modo que han dejado entrever la posibilidad de una retirada escalonada de los Estados Unidos de manera que el ejército turco vaya ocupando progresivamente el territorio de las SDF, ocurriendo de norte a sur escalonadamente hasta que Turquía alcanzara la frontera con Iraq.

Las consecuencias de esto son que Turquía mediante sus proxies del Ejército Libre Sirio y milicias islamistas, que ante el abandono americano y saudita ha apadrinado, se haría con el control efectivo del 30% de Siria. Ciudades como Raqqa o Tabqa, esta última, con la presa que suministra electricidad a buena parte de Siria, se convierte en especialmente estratégica. Además, controlaría los principales pozos y campos petrolíferos sirios. Como colofón aislaría más aun las bolsas de Qamishli y Hassakh que aún controla el ejército sirio y las milicias asirias pertenecientes a las NDF.

Para Turquía sería anexionarse, de facto, un territorio que si podría ser rentable de cara a una futura incorporación efectiva al estado turco, es por lo tanto, seguro que si Turquía ocupa ese territorio, no habrá otra manera de expulsarlos salvo mediante las armas o un cataclismo (ya sease económico o político) ocurra en el país.

Como consecuencias negativas para el país, la primera, es el altísimo coste económico que supondrá la ocupación, para un país que, económicamente no está muy boyante. Realmente si en el futuro la economía empeora Turquía tiene serios visos de colapsar.

La segunda es el alto coste humano que puede llevar una ocupación en un territorio donde seguro se formaría una insurgencia antiturca. Para un país socialmente dividido como Turquía esto puede ser motivo de un descontento generalizado con el actual régimen y el camino hacia el colapso. Finalmente la tercera, se trata de un empeoramiento significativo de las relaciones con Irán y Rusia. Esto es debido a que esta acción debilitaría enormemente a Siria y contribuiría a aislar el país de Irán e Iraq, el primero uno de sus primeros valedores y el segundo un país con el que actualmente mantiene buenas relaciones Siria. Rusia además vería como su enclave en Siria quedaría más acorralado por países OTAN y esto generaría mucha inseguridad especialmente por lo tensa que está la situación en Ucrania.

Infográfico de las facciones que han anunciado su apoyo a una operación turca contra las SDF

Escenario 2: Carrera por el territorio 

Si el Gobierno sirio no logra un acuerdo con las YPG, no es descabellado pensar que haya un reparto del territorio controlado por los kurdos y que militarmente el ejército turco tome el control de la frontera norte Siria, exceptuando la zona de Hassaka/Qamishli sobre la que han declarado que ven con buenos ojos que administre el gobierno sirio. Esta franja que comprendería Manbij, Ayn al-Arab (Kobane), Tell Abyad, Ayn Issa y Ras al-Ayn le serviría a Turquía como zona de amortiguación contra los movimientos del PKK y a su vez sería un lugar donde reasentar a los refugiados sirios en Turquía hasta que se celebren las elecciones sirias y se selle la reconciliación. El resto del territorio lo controlaría el gobierno sirio principalmente Tabqa, Raqqa , Hassaka y Qamishli, Tell Rifaat y lo mas importante para la economía siria, los campos petrolíferos de Deir ez-Zor.

En verde claro la posible expansión turca en Siria

Escenario 3: Disputa Turquía – Siria tras acuerdo SAA – YPG

Si por el contrario las YPG logran un acuerdo con el gobierno sirio se presentaría una confrontación entre los grupos rebeldes y el ejército sirio. Mientras en el sur en la base de al-Tanf, las milicias allí radicadas, principalmente Maghawir al-Tahwra han comenzado a negociar su traslado en autobuses verdes al norte de Alepo, donde no les quedaría otra que integrarse en el Ejército Nacional Sirio promocionado por Turquía. Quedaría por ver el destino de las decenas de miles de refugiados en Rukhban, cuantos marcharían al norte y cuantos volverían a la órbita gubernamental siria.

En el siguiente mapa podemos ver los hipotéticos pasos que darían unos y otros:

Hipotéticos movimientos ante una eventual carrera por el control del territorio de las SDF.

Si bien estos son los escenarios que más probables nos parecen, esto no significa en absoluto que sean los únicos que puedan darse o que si se dierán esto fuera con las características y pasos que narramos aquí. Esto es un ejercicio de ejemplificación teniendo en cuenta la situación sobre el terreno sirio en la actualidad.

Sobre el Autor

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Estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. La geopolítica es mi mayor pasión, en particular vivo fascinado por el Este de Europa y Oriente Medio.

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Graduado en Historia y en el máster en Cooperación Internacional por la UCM. Interesado en geopolítica y en relaciones internacionales. Intentando comprender como funciona el mundo.

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Estudiante de tercer año de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Historiografia, geopolítica y elecciones.

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