Kurdistán iraquí: Una tierra bañada en sangre

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En un estado fallido como es el Irak federal creado tras la ocupación norteamericana y el derrocamiento de Sadam Hussein, se encuentra el Gobierno Regional Kurdo (GRK) presidido por Massoud Barzani. En el reside la mayor parte de la población kurda fuera de Irak; en una región marcada por veinte años de conflictos y en la que los tambores de guerra no dejan de sonar.

Peshmerga de guardia. Fuente: UNION-TRIBUNE NELVIN CEPEDA

A lo largo de los últimos años hubo tres grandes acontecimientos que dieron forma al actual kurdistán iraquí. En 1991, durante la primera guerra del golfo en la que Sadam Hussein decidió invadir Kuwait, el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) -liderado por el actual presidente del GRK, Massoud Barzani- y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) iniciaron una serie de revueltas en el norte del país hasta hacerse con el poder en las regiones sublevadas. Sadam Hussein recuperó la mayor parte del territorio, pero para evitar un enfrentamiento a mayor escala y aprovechando la derrota iraquí tras la Operación Tormenta del Desierto, Estados Unidos presionó a la ONU para crear por primera vez y protegido por la resolución 688 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un territorio autónomo kurdo en el norte de Irak. Según los acuerdos firmados, el ejército iraquí no podría entrar en la autonomía kurda y debería respetar las organizaciones humanitarias que quisieran ayudar al pueblo kurdo.

La autonomía kurda sin embargo, no llegó a estar unificada, lo que provocó constantes enfrentamientos entre el Partido Democrático del Kurdistán y la Unión Patriótica del Kurdistán. El PDK era el partido mayoritario en las gobernaciones de Duhok y Erbil, mientras que Sylaymaniyah se consideraba el feudo del UPK. En este ambiente de tensión y disputas motivadas por las diferencias entre estas dos formas de gobernar la autonomía y gestionar los recursos, los conflictos eran cada vez más violentos. En marzo de 1994 el enfrentamiento entre PDK y UKP pasó a convertirse en una guerra cuando unos enfrentamientos se cobraron la vida de 300 personas.

Duhok y Erbil controlados por el PDK y Sulaymaniyah, controlado por el UPK

Con el aumento de la violencia, cada partido comenzó a buscar nuevos apoyos fuera de la autonomía. En 1996, Sadam Hussein envió soldados al norte para ayudar al PDK en su guerra contra el UPK; acción que supondría la violación de la resolución 688 del Consejo de Seguridad de NNUU y por la que Estados Unidos respondió lanzando dos misiles contra Irak.

El Partido de los Trabajadores de Kurdistán, fundado por el ideólogo kurdo Abdullah Öcalan en 1978 y conocido a nivel internacional como PKK, aprovechó el conflicto para ganar fuerzas en Irak, y entró al país en apoyo del UPK. Turquía, que ya consideraba al PKK organización terrorista, decidió intervenir en el conflicto en noviembre de 1997, bajo la premisa de querer combatir el PKK y evitar su expansión. Ese mismo mes se alcanzó un alto el fuego con la intención de finalizar el conflicto, y en 1998 el UPK y el PDK firmaron un acuerdo auspiciado por Estados Unidos a través del cual ponían fin a la guerra. El conflicto se saldó con la muerte de entre 3.000 y 5.000 personas.

Jalal Talabani [UPK] y Massoud Barzani [PDK] en 1992. Fuente: AP Photo – Burhan Ozbilici

A pesar del cese de hostilidades, no hubo una reconciliación amistosa, por lo que decenas de miles de simpatizantes del UPK fueron expulsados de Erbil. Lo mismo sucedió con los simpatizantes del PDK en Sulaymaniyah.

El tercer gran acontecimiento que marcaría un antes y un después en el destino del kurdistán iraquí fue la invasión estadounidense de Irak en 2003 y el derrocamiento de Sadam Hussein. A pesar de que Estados Unidos apoyase al UPK en la guerra civil kurda, Barzani apoyó la invasión de 2003, y los Peshmerga fueron una importante fuerza de combate contra las tropas leales a Sadam.

Una vez derrocado Sadam Hussein, Irak pasó a convertirse en un estado federal. En la nueva constitución que se aprobó en 2005, Irak reconocía por primera vez en la historia el kurdistán iraquí como un territorio autónomo amparado por la constitución.

Ibrahim al-Jaafari firma la nueva constitución de Irak tras el derrocamiento de Sadam Hussein. Fuente: AP Photo – Hussein Malla

Tras el colapso del ejército iraquí en el norte y la ocupación de varios territorios por parte del Estado Islámico, los Peshmerga salieron fuera de las fronteras asignadas para expulsar al ISIS, por lo que el Gobierno Regional del Kurdistán ganó una mayor influencia en Diyala, Nínive y Kirkuk además de legitimarse en sus territorios naturales Duhok, Erbil y Sulaymaniyah. Hay quienes ambicionan con expandir la influencia del GRK hasta Mosul y la ciudad de Kirkuk, pero son una minoría y lo asirios, turcómanos y árabes no están dispuestos a permitirlo.

Actualmente el GRK está organizado como una autonomía con su propio ejército que son los Peshmerga [literalmente, los que se enfrentan a la muerte], su propia policía que son los Asayish y su propio tejido productivo, basado principalmente en el comercio del petróleo. Al ser una autonomía, Bagdad reparte parte de los beneficios petroleros con Erbil, aunque a Barzani no le parece que el reparto sea equitativo teniendo en cuenta que el 75% del petróleo iraquí vendido en 2014 procedía del kurdistán iraquí. Barzani y el PDK no ocultan sus intenciones de romper con Bagdad y acercarse a Turquía, algo que no aceptan los grupos más cercanos al PKK.

El 22 de marzo de 2014 empezó a funcionar el oleoducto que conecta el kurdistán iraquí con el puerto turco de Ceyhan. Tal es el lazo comercial creado entre Barzani y Erdogan, que cuando el comercio de petróleo -valorado en millones- tuvo que parar, Turquía ayudó a la economía kurda del norte de Irak con 200 millones de dólares.

El GRK no es solo dependiente de Turquía si no que también lo es de Estados Unidos y varios países europeos como Francia y Alemania. Alemania es uno de los mayores proveedores de armamento; habiendo entregado más de 2.000 toneladas en equipamiento militar y armas como los fusiles G3 y G36. Alemania también entrena a los Peshmerga en tácticas de combate contra el ISIS para convertirlos en una fuerza militar lo más eficaz posible. Estados Unidos es uno de los países que más ayuda ha prestado al tesoro del GRK, y solo en abril de 2016 entregó 415 millones de dólares para paliar la economía y evitar las deserciones.

Expertos militares alemanes asesorando a Peshmerga. Fuente: AFP PHOTO – SAFIN HAMED

La dependencia y el acercamiento a Turquía de Barzani junto con la corrupción y la nula transparencia del Gobierno Regional del Kurdistán generan gran rechazo hacia el PDK. Por si esto fuera poco, la respuesta de Barzani ha sido y es la persecución de sus críticos con detenciones y torturas. Vuelven a sonar los antiguos tambores de guerra, y las tensiones han llegado a tal punto que grupos afines al PKK se han enfrentado de forma armada al PDK; han llegado a quemarse mutuamente sedes a uno y otro lado de la frontera siria-iraquí. A pesar de las demandas de una democratización de la autonomía y que los críticos que no ven a Barzani como un gobernante legítimo, el PDK sigue siendo el partido más grande en una región ultraconservadora, chovinista, con rigorismo suní muy arraigado y en la que todavía se practica el asesinato por honor. Los yazidíes por su parte, decidieron romper en marzo de 2017 toda relación con el PDK después de que los Peshmerga atacasen a sus milicias de autodefensa YBS.

Los yazidíes son una minoría preislámica cuyos orígenes se remontan a más de mil años antes de Cristo, aunque no se conoce una fecha exacta. Si bien históricamente han sido una minoría religiosa kurda, su lengua oficial es el kurmanji y su ciudad sagrada -Lalish- se encuentra en el kurdistán iraquí, no se consideran kurdos si no ezidíes. Debido a su carácter preislámico y su mezcla del islam sufí con elementos del zoroastrismo, las religiones sirio-mesopotámicas y la mitología antigua persa, han sido muy perseguidos durante el Imperio Otomano y tras el derrocamiento de Sadam Hussein.

Sinjar supuso un punto de inflexión entre las relaciones de los yazidíes con los kurdos. Cuando los Peshmerga y el ejército iraquí abandonaron la localidad y dejaron a la población indefensa, el Estado Islámico entró sin oposición y llevó a cabo lo que la ONU reconoce como un genocidio contra los yazidíes. Los únicos grupos que realmente apoyaron a los yazidíes fueron las YPG y el PKK, por lo que las YBS actualmente son hostiles al PDK más cercano a Turquía y afines a las YPG/PKK en agradecimiento por el apoyo recibido.

Soldados de las YBS y las YPG en Sinjar

El GRK está cada vez más dividido, y esta lucha la encarnan el PDK y Gorran; el segundo partido más grande del kurdistán iraquí. El UPK mientras, se mantiene en tierra de nadie, relacionándose con PDK y Gorran pero sin una posición totalmente definida.

Debido a la corrupción del PUK y su cada vez mayor cercanía con el PDK de Barzani, Nawshirwan Mustafa y varios cuadros del PUK decidieron escindirse del mismo en 2009 y crear Gorran. Esta escisión cuenta con tanto respaldo que tiene el 51% de los apoyos de Sulaymaniyah; el feudo histórico del PUK.

Mujer posando con la bandera de Gorran

Gorran no reconoce a Barzani como presidente legítimo del GRK. El PDK al mismo tiempo, no acepta de ninguna manera una coalición entre el UPK y Gorran que le pueda disputar el poder. En un intento de desacreditar a sus rivales, Barzani acusa al UPK y a Gorran de no respetar la línea oficial kurda en sus relaciones con Bagdad, puesto que se oponen a la ruptura total con la federación iraquí en aras de tener un mayor acercamiento con Turquía. Este conflicto político no hace si no demostrar que el GRK todavía está dividido y no se ha recuperado de la guerra civil de los años 90.

Más allá de la política conservadora implantada en el GRK, hay un gran número de kurdos que por su carácter tribal y religioso terminan enrolándose en organizaciones fundamentalistas islámicas y, los más radicales, en grupos terroristas como el Estado Islámico. Mullah Kreker es el máximo exponente de estos kurdos muchas veces ignorados.

Mullah Kreker, primer líder de Ansar al-Islam

Cuando en 2001 el Movimiento Islámico del Kurdistán decidió moderar sus postulados oficiales para acercarse a los principales partidos del GRK [PDK y UPK], hubo un sector liderado por Mullah Kreker que no aceptó la nueva línea y decidió romper con el partido. Una vez escindidos del Movimiento Islámico del Kurdistán, Mullah Kreker y sus seguidores tomaron la decisión de unirse a Jund al-Islam para fundar Ansar al-Islam; una organización ligada a al-Qaeda cuyo objetivo era instaurar un Estado Islámico en el kurdistán iraquí.

Durante la invasión estadounidense de Irak en 2003, Ansar al-Islam bajo el liderazgo de Abu Abdullah al-Shafi’i fue una importante fuerza anti-norteamericana, y hasta la aparición del Estado Islámico, fue el grupo terrorista islamista más importante de Irak. Su último emir conocido fue Hashim al-Ibrahim, arrestado a principios de 2014, aunque la mayor parte de la organización ya estaba en proceso de unirse al Estado Islámico.

De acuerdo a unos documentos filtrados por Wikileaks, Arabia Saudí podría haber donado más de medio millón de dólares a dicho movimiento.

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