Irak del sectarismo a los pactos postelectorales

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El 30 de Abril de 2014 tuvieron lugar las elecciones parlamentarias en Irak en medio del caos y escasas garantías electorales. El Estado Islámico controlaba gran parte del oeste del país, mientras que el gobierno se asentaba en las zonas sur y este. Esta polarización sectaria se veía reflejada en los resultados donde los partidos suníes arrasaban en las zonas en las que tenían presencia mayoritaria, mientras que los partidos chiíes se hacían fuertes en las zonas con mas sólido control gubernamental. Los kurdos pese a las divisiones que sufrían, mantuvieron su feudo intacto controlado por los partidos nacionalistas.

Resultados electorales en las elecciones parlamentarias de 2014 y 2018.

Cuatro años y veinte días después se ha vuelto a elegir a los representantes del parlamento. Esta vez con el Estado Islámico casi derrotado, los votantes y los partidos han fijado su objetivo en superar las diferencias sectarias, centrando la mirada en el debate entre el nacionalismo o la apertura hacia otras potencias. La cuestión ya no es como derrotar a los fanáticos de la otra confesión, si no cual es el mejor plan para mejorar la economía de manera que se vea reflejada en el progreso del país.

Hay que reseñar que este año el parlamento iraquí ha aumentado un asiento pasando de 328 a 329, cuatro años antes ya se había aumentado de 325 a 328. Pese a ello, este pequeño detalle no ha influido prácticamente en nada en los resultados finales.

Participación

El primer dato de interés es la baja participación respecto a otros años. Mientras que en 2014 se alcanzó una participación del 62%, en 2018 ha bajado 17,48 puntos porcentuales situándose en un 44,52 lo que significa que una mayoría de votantes citados al evento se han abstenido de votar. Es sorprendente debido a la mejora de la seguridad y económica que ha vivido Irak este último año, pero detrás de esto se encuentra principalmente la lucha contra el Estado Islámico que ha provocado decenas de miles de desplazados que por unas razones u otras aun no han podido regresar a sus circunscripciones. Sin ir mas lejos el principal candidato suní pidió un aplazamiento de 6 meses para que estos potenciales votantes pudiesen acudir a la cita electoral, pero la Corte Suprema declaró que dicha acción sería inconstitucional. Ha influido también la advertencia del Estado Islámico de tomar represalias contra los votantes y candidatos que participasen en la cita electoral. Ambas claves han sido decisivas para que las gobernaciones con mayor presencia sunita hayan presentado las mas bajas tasas de participación. 

Resultados

Lo importante en estas elecciones no era ser la lista mas votada, ya que no se elige presidente, si no ganar el mayor número de escaños para partir con mayor ventaja en la formación de alianzas de gobierno.

En este aspecto quien parte favorito es el clérigo radical Moqtada al-Sadr que ha logrado un total de 54 asientos, 20 mas que en las anteriores elecciones. El hijo del histórico Gran Ayatolá Mohamed Sadeq al-Sadr y yerno del Gran Ayatolá Mohamed Baqir al-Sadr -ambos asesinados por las fuerzas de Sadam Hussein- ha sabido canalizar el hastío de las clases mas pobres mediante un discurso populista junto a una política social de entrega de alimentos básicos a los mas desfavorecidos. No es casualidad que haya sido el único político de entidad que se ha sumado a las protestas populares anticorrupción que surgieron contra Maliki primero y mas tarde contra su sucesor Abadi.

Pese a que Sadr hace gala de una política económica liberal y representa el islamismo chiíta mas rancio, oportunamente se ha unido a estas protestas siguiendo al Partido Comunista y a las organizaciones seculares quienes abrazaron primero tales demandas populares, de ahí ha surgido esta alianza que supo aglutinar a islamistas y seculares, comunistas y liberales, chiíes y suníes, resultando en que la coalición ha logrado rascar cientos de miles de votos en los feudos suníes demostrando que la secta ha pasado a un segundo plano en la política iraquí.

Votantes de Moqtada al-Sadr celebran la victoria en las elecciones parlamentarias.

La segunda de las sorpresas en los resultados ha sido el espectacular estreno de Hadi al-Ameri, que ha obtenido 47 escaños. Mientras que al-Sadr representa el islamismo chií marcado por el nacionalismo iraquí, Ameri representa al islamismo chií favorable a una mayor unión económica, política y religiosa con Irán, su cercanía a la República Islámica viene de los tiempos de la guerra Irak-Irán en la que se posicionó contra Sadam Hussein combatiendo en la Brigada Badr formada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní. En la actual guerra contra el Estado Islámico ha sido el líder del partido político Organización Badr que ha sostenido a las Fuerzas de Movilización Popular (PMU) lo que le ha alzado como comandante de este conglomerado de milicias chiitas vanguardia en la lucha contra el grupo yihadista. El éxito cosechado se ha refleja en las urnas contando con los votos de una importante red de combatientes, clérigos y familiares que ven en estas milicias y en Irán el futuro.

Hadi al-Ameri supervisando a las PMU.

No menos sorprendente fue el resultado cosechado por el actual mandatario Haider al-Abadi, que pese a lograr unir el país al derrotar al Estado Islámico, y evitar la independencia kurda al desactivar militarmente los resultados del referéndum del PDK, no ha sido capaz de aprovechar esas victorias debido al desgaste de la corrupción de su gobierno. No le ayudó abandonar el Partido Dawa que compartía con Maliki, para fundar su propia marca ya que la masa social de Dawa, se dividió entre ambos líderes. Pero la verdadera losa que le hizo caer en desgracia fueron las palabras del Gran Ayatolá aal-Sistani, quién días antes de la elección, en un discurso público decidió retirarle el apoyo porque “Los experimentos del pasado se han traducido en corrupción y despilfarro económico”. Finalmente tercer puesto gracias a la victoria en Mosul y en la gobernación de Niniveh. 42 escaños que saben a gloria porque pese a todo tiene opciones de gobernar.

Muy por detrás les siguen el expresidente Nouri al-Maliki que se hunde pasando de 92 a 25 escaños y su antecesor en el cargo Allawi con 21 escaños. Los candidatos sunitas casi han desaparecido, y los kurdos que pese a mantener la división y fracasar en su intento de secesión han rescatado los muebles venciendo en sus feudos habituales.

Negociaciones

Sadr como vencedor de las elecciones es el encargado de mover ficha buscando una coalición que le permita formar gobierno. No ha perdido tiempo, por el contrario ha mantenido conversaciones con Abadi, Hakim, Allawi y Barzani. Según se esboza de estas reuniones la intención es crear una alianza con estos candidatos que supondría 165 escaños los necesarios para obtener la mayoría.

De confirmarse esta unión política, aparentemente Sadr estaría buscando poner fin a las diferencias sectarias formando una especie de gobierno de unidad nacional. En el que los sectores mas moderados y nacionalistas tomen protagonismo. Si esto sucediese habría que ver quien sería nombrado Primer Ministro, pero Abadi ya se ha mostrado dispuesto.

Moqtada al-Sadr y Hayder al-Abadi en conferencia conjunta desde el parlamento iraquí.

Por otra parte Qassem Solemaini el prestigioso General Iraní ha llegado a Bagdad con la pretensión de evitar esta coalición. La idea inicial iraní es crear un bloque conjunto de los partidos chiíes en el que tomen protagonismo el sector nacionalista favorable a Moqtada al-Sadr y el sector pro Irán favorable a Hadi al-Ameri, al que probablemente se sumarían al-Hakim y Allawi pero que necesitaría o bien del apoyo de Abadi o Maliki.

Tras años de radicalización de Sadr en su postura anti iraní no parece probable que vaya a aceptar esta última alianza, por lo que el plan b de Irán sería formar un gobierno Abadi-Ameri con significativo protagonismo del primero. La estrategia de Irán pasa por mantener su autopista hacia Palestina manteniendo unida la Media Luna Chií con un gobierno afín en Irak, una vez Hezbollah ha ganado las elecciones en Líbano y Assad parece contra todo pronóstico que ganará la guerra en Siria. Un balón de oxígeno una vez que la postura de Estados Unidos se endurezca hacia el país persa con futuras sanciones y el apoyo a una posible guerra Irán-Israel.

Posibles Consecuencias

El futuro de Irak depende del tipo de gobierno que consiga formar. En lineas generales ni Abadi ni Sadr quieren ser parte de las guerras de Oriente Medio y ambos rechazan vascular hacia las órbitas iraní y estadounidense. El primero por puro pragmatismo quiere asegurarse el apoyo de las dos potencias. El segundo todo lo contrario, las quiere fuera de Irak. Esta diferencia tan sustancial puede ser una de las primeras grietas en una posible alianza de ambos.

No es la única, Irak ha sufrido el hurto de mas de 320 mil millones de dolares por parte de sus políticos y funcionarios, la corrupción pudre al Estado y Abadi tiene buena parte de la culpa. Por su parte Sadr se ha erigido como el látigo contra la corrupción, por lo que si quiere mantener esa imagen va a tener una difícil pareja de baile.

La economía iraquí a pesar del constante robo de bienes públicos no ha quebrado, esto se debe principalmente a los activos procedentes del extranjero. Abadi ha aceptado importantes donaciones provenientes de Irán, mientras que el clérigo chií con su visita al príncipe heredero Saudí, Bin Salman, logró contratos y donaciones por un monto de 10’5 mil millones de dolares. La puja entre Arabia Saudita e Irán por comprar las voluntades de los gobernantes iraquís, sin lugar a dudas forzará la toma de una decisión, en la que el país persa tiene mas papeletas para salir perdiendo. De hecho, Sadr sin haber formado gobierno ya ha dado un ultimátum de 48 horas para que Qassem Solemaini abandone el país.

El nuevo Gobierno de Irak debe andar con pies de plomo, porque a pesar de querer evitar una nueva guerra, la postura que tome puede empujar a que una intervención en Irán convierta a Irak en parte del campo de batalla.

Hadi al-Ameri y Moqtada al-Sadr.

Para ello Irán lleva tejiendo, desde la invasión estadounidense del país vecino, una red de milicias sectarias que le permitan ampliar su influencia y su área defensiva en caso de intervención militar. El alto mando iraní es conocedor que para contrarrestar una alianza Israel-Arabia Saudita-Estados Unidos su mejor formula es mantener unidas las diferentes corrientes del chiísmo irakí. En el pasado lo intentó siendo el mayor financiador del Ejército del Mahdi de Moqtada al-Sadr para luchar contra las tropas estadounidenses principalmente en Bagdad, Kerbala y Nayaf, en esta última enfrentando también a las tropas españolas.

Sin embargo las grietas existentes entre Irán y Sadr se hicieron irreparables entorno a la postura hacia Assad. El clérigo acusó a Irán de proteger a ‘un carnicero que mata a su pueblo’. Por lo que los persas decidieron entonces cortar la financiación a Sadr, y esas partidas cederlas a Hadi al-Ameri, quién fue una pieza clave en el envío de combatientes iraquís a Siria. Si hace 8 años la de Sadr era la mayor milicia de Irak y la mas influyente, hoy día se ha convertido en una mas. Si la opción de la unión Ameri-Sadr no funciona es probable que Irán torpedee las posibles alianzas de Sadr e intente que Ameri o incluso Abadi gobiernen bajo mínimos.

Kataib Hezbollah desfilando sobre la bandera de Israel.

Queda por ver entonces la reacción de Estados Unidos ante un eventual gobierno en Irak inclinado claramente a Irán. Y también si Sadr en caso de gobernar cumple su promesa de expulsar a las tropas norteamericanas.

Es difícil predecir los movimientos que hará Sadr pero a buen seguro que generan cambios en la región. Se forme el gobierno que sea, lo que parece claro es que Irak será un importante protagonista en los futuros eventos de Oriente Medio.

Co-Fundador de Descifrando la Guerra. Sindicalista, defensor de los derechos humanos. Interesado en Conflictos armados y geopolitica internacional. Especialmente Oriente Medio, América Latina y Espacio Post-Soviético.

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