Introducción al conflicto entre la India y Pakistán

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Foto de archivo del Mukti Bahini.

El conflicto entre ambos países data del mismo momento en el que adquieren la independencia del Imperio Británico en los días 14 y 15 de agosto de 1947. Para comprender bien los motivos y causas de esta tensión, que ha desembocado ya en varias guerras y cuya tensión dura hasta nuestros días, debemos hacer un breve repaso por la situación cultural y geográfica de los dos países.


La división del denominado “Raj Británico” en 1947 se decidió al encontrarse dos poblaciones (musulmana e hindú) cuya coexistencia en el mismo territorio se consideraba imposible. Esto desembocó en la solución de dos Estados separados (two-states-theory) por el criterio de religión, estableciendo la Unión de la India y el Dominio de Pakistán, dividido en dos por más de mil kilómetros de territorio indio. Como resultado, surgió Pakistán Occidental en la actual Pakistán, y Oriental en el actual Bangladesh.1 Se calcula que en los años siguientes, 7 millones de musulmanes emigraron de la India a Pakistán, y que un número ligeramente superior de hindúes hizo el camino opuesto.

Mapa de la división del Raj Británico en 1947.

Teniendo un motivo divisorio religioso y cultural, la causa del conflicto puede localizarse también en los factores económicos y territoriales. Encontramos pues, en la región de Jammu, enormes disturbios y matanzas cuyos números no son fiables por la guerra de cifras, pero que se cuentan por decenas de miles. La zona de Kashmir, de mayoría de población musulmana, pero gobernada por el hindú Hari Singh, intentó mantener su independencia en la medida de lo posible, y para el día 15 de agosto, Jammu y Kashmir aún no habían decidido a qué territorio unirse. La primera guerra entre ambos países no tarda en estallar (21 de octubre de 1947) y se utiliza como casus belli los continuos ataques que los pashtunes realizaban sobre la región, que recibían un supuesto apoyo de Pakistán. El Marajá de Kashmir, en apuros, terminó pidiendo ayuda a la India, pero sus fuerzas no podían intervenir legalmente hasta que el territorio sobre el cual se iba a operar fuera reconocido por las autoridades como suelo indio. Hari Singh intentó alargar el proceso, pero finalmente no tuvo más alternativa, y firmó con Louis Mountbatten la adhesión de Jammu y Kashmir a la India, momento en el cual las fuerzas armadas del presidente Jawaharlal Nehru intervinieron duramente.

Fue una guerra con un extenso uso de las guerrillas, eficazmente coordinadas con tanques y fuerza aérea, contando los pakistaníes con apoyo estadounidense. El 21 de abril de 1948, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó, a petición de la India, una resolución2 sobre la cuestión que obligaba a Pakistán a retirar todas sus fuerzas sobre la zona, a la India a mantener una presencia mínima, y el futuro de las regiones de Jammu y Kasmir debería ser decidido por un plebiscito autodeterminatorio, bajo la tutela de las Naciones Unidas.

No obstante, Pakistán violó el tratado no retirando las tropas. Se revisaron los términos y se aprobaron nuevas resoluciones, pero en la mayoría de los casos, ya no eran condiciones satisfactorias para la India, y en ninguno para ambos. Esta situación, con altibajos, se prolonga durante años, replegándose finalmente Pakistán a lo largo de la década de los 50.

Las migraciones y movimientos de población, que se fijan en unos 14-15 millones, tendrían que tener en cuenta también las enormes cifras de desaparecidos, que alcanzan los 2’2 millones entre hindúes, sijs y musulmanes.3

Artillería India contra las incursiones paquistaníes en el Rann de Kutch.

La estabilidad duró poco. En 1965, hubo una serie de incursiones pakistaníes en el Rann de Kutch sin respuesta efectiva india.4 Esto fue interpretado por las autoridades de Pakistán como un símbolo de debilidad y se pensó en la posibilidad de hacerse con Kashmir fácilmente,5 puesto que la región estaba además atravesando unos disturbios que podrían ser utilizados en su favor. Pakistán envió guerrilleros infiltrados con el fin de usar el descontento de la población en su favor, a la par que alejarla de la influencia india, pero su éxito fue escaso o nulo. El ejército de la India aseguró sus posiciones durante el verano, lo que no impidió que el 1 de septiembre Pakistán emprendiera un ataque durísimo, mientras las fuerzas indias contraatacaron en la zona del Punjab, acercándose de forma peligrosa a la ciudad de Lahore y obligando a los pakistaníes a replantear la estrategia. El 20 del mismo septiembre, el Consejo de Seguridad exigió un alto el fuego, aceptado por ambos países, pero que no resolvió el asunto. En términos económicos y humanos, esta guerra se puede considerar muy suave en comparación al enfrentamiento en 1971.

La guerra de liberación de Bangladesh

De ella se puede desgajar la tercera guerra Indio-Pakistaní, fue uno de los enfrentamientos bélicos más cruentos del siglo XX, y tuvo como consecuencia la reorganización de Pakistán a todos los niveles y la creación del estado de Bangladesh, alterando por completo la composición política y el panorama territorial en toda la región.

El partido de la Liga Awami fue el protagonista de estos sucesos. La tensión política interna pakistaní había llegado a su límite, con la población dividida entre Pakistán Este y Pakistán Oeste, pero el poder político focalizado en éste último. Durante dos décadas, recogieron la fuerza de los intereses particularistas y regionalistas; fueron acumulando poder y demandas, algunas cumplidas -reconocimiento del bengalí como idioma oficial- y otras ignoradas. La Liga Awami, encabezada por Mujibur Rahman consiguió, en las elecciones de 1970, 167 de los 169 escaños a los que optaba, obteniendo así una abrumadora mayoría en Pakistán del Este, y suficiente para gobernar en Pakistán sin coalición con otros partidos. Las demandas iniciales consistían en un programa de seis puntos sobre el que se abrieron negociaciones, además de posibles reformas constitucionales. Pero el aún presidente Yahya Khan pospuso de manera indefinida la asamblea, lo que llevó a enormes protestas y desobediencia civil pasiva en Pakistán del Este. Mujibur fue arrestado y su partido ilegalizado.

General Osmany.

La guerra estuvo infestada de bandas paramilitares de muchos cortes: desde un incipiente islamismo radical, hasta líneas comunistas y maoístas. El grupo más fuerte lo constituyó el Muhammad Ataul Gani Osmany, oficial retirado del ejército, que aunó a las fuerzas juveniles de la Liga Awami, la milicia de Ansars, y mujaidines.6 El nombre original, Sevak Bahini, cambió a Mukti Bahini cuando se amplió su fuerza. Los pakistaníes recibieron apoyo americano, especialmente fuerza aérea, mientras que los bengalíes tenían la simpatía de la URSS, pues el nacimiento de Bangladesh debilitaría la posición del Pakistán aliado de EEUU y de China. La India, cuyos intereses pasaban obviamente también por la debilitación de Pakistán, encontró aquí unos objetivos comunes, por lo que firmaron a principios de 1971 un tratado de ayuda mutua, que en el caso de una intervención india en la zona, prevendría las contramedidas que China o EEUU pudieran tomar.7

Las hostilidades abiertas comenzaron el 25 de marzo con un intento pakistaní de someter por el miedo a las fuerzas rebeldes, bombardeando la ciudad de Dhaka, especialmente la universidad y el área hindú. Al día siguiente, nacionalistas bengalíes a lo largo de todo el territorio proclamaron la independencia de Bangladesh.8 El ejército pakistaní, sirviéndose de listas negras y de la brutalidad con la intención de intimidar, pasó a cuchillo de forma sistemática a miles de rebeldes nacionalistas señalados. Esto causó una vorágine migratoria hacia la India, que se vio enfrentada de repente a casi 10 millones de refugiados bengalíes, a los que Indira Ghandi, a petición de un parlamentario, y tras condenar las acciones del gobierno pakistaní, ofreció asilo, mas no reconoció aún la soberanía de Bangladesh, en espera de ver el desarrollo de los acontecimientos.

Bengalíes se alzan en armas contra Pakistám.

Además de los grupos paramilitares, muchas unidades del ejército y la mayor parte de la policía pasaron también al servicio rebelde, en parte como reacción a la masacre -El propio consulado de EEUU lo calificó como “genocidio”, habiendo alcanzado en verano la cifra de 300.000 muertos-. Pese a que inicialmente el ejército pakistaní no logró disolver ni impedir el auge del Mukti Bahini, más fuerzas enviadas sistemáticamente empujaron a todos los grupos rebeldes hacia las fronteras, especialmente la india. Pero el Mukti Bahini había ganado en experiencia y control, y el reclutamiento de más fuerzas era sencillo, contando con entre 80.000 – 100.000 combatientes activos. El ejército indio comenzó a proporcionar ayuda material y económica, y parece ser, pese a la contradicción de algunas fuentes, que hubo incursiones indias en territorio pakistaní. En respuesta, Pakistán bombardeó con ataques aéreos los aeródromos de la frontera, y al día siguiente Indira Ghandi proclamó una movilización nacional, lanzando una invasión a gran escala sobre todo el territorio pakistaní, con un ejército numéricamente mucho mayor. La estrategia india estuvo bien planteada, manteniendo la línea de la frontera con Pakistán, mientras nueve divisiones de infantería indias avanzaron en el interior de Bangladesh asegurando las principales ciudades y puestos de control, y sirviéndose de la guerrilla para cortar las vías de suministros pakistaníes. Al menos tres divisiones del Mukti Bahini llegaron a combatir junto al ejército indio de modo regular.

Soldados indios cruzan a Bangladesh para auxiliar a los bengalís contra los paquistaníes.

El ejército pakistaní, lejos del origen de sus suministros, cortados a cada rato, poco podían hacer frente a los bien aprovisionados indios, y en sólo 12 días los soldados que habían tomado Dhaka capitularon. Pese a que los cuerpos pakistaníes restantes diseminados por el país intentaron resistir, pronto las rutas de aprovisionamiento fueron irrecuparebles, y se quedaron sin apoyo aéreo. El general Amir Abdullah Khan Niazi, con aún 75.000 combatientes bajo sus órdenes, se rindió ante Jagjit Singh Arora, general en jefe de la coalición del Mukti Bahini y del ejército indio. En total, el ejército indio apresó unos 90.000 combatientes pakistanís, aunque en gesto de reconciliación finalmente se devolvió a todos.

La cifra total de muertos es muy discutida. Mientras algunos órganos oficiales musulmanes claman que no pudieron ser más de 100.000, otras estimaciones, como Encyclopedia Americana (2003) lo cifran en 3 millones, igual que los organismos oficiales de Bangladesh. Rummel cita 1’5 millones, Porter 1-2 millones, Hartman 1 millón…

El General pakistaní Amir Abdullah Khan Niazi firma la rendición y el fin de las hostilidades en presencia de su contraparte el General Jasjit Singh Aurora.

En cualquier caso, la mayoría de las víctimas fueron hindúes, y aunque la tensión no ha vuelto a alcanzar cotas tan altas, nunca se ha terminado. El estatus de ambos países como potencias nucleares ha favorecido en numerosas ocasiones la negociación; algo facilitado también por las Naciones Unidas, cuyo trabajo resolviendo más disputas fronterizas e incursiones militares no se detuvo aquí. En 1999, el gobierno pakistaní infiltró de nuevo paramilitares tras la frontera india, lo que llevó a un contraataque del gobierno y a una instancia de la ONU para detener de nuevo el fuego.

Conclusión

Para comprender el estado actual del conflicto entre Pakistán y la India no podemos quedarnos sólo con los últimos sucesos. Su composición étnica y religiosa, y los intereses forjados desde los tiempos de la descolonización británica son aún el motivo de las disputas que se mantienen. Los intereses chinos, una vez que los soviéticos han desaparecido, ganan mucha fuerza, mientras que el interés estadounidense se ha desviado a otras partes del continente. La aparición de Bangladesh, el tercer estado musulmán más poblado del mundo, dio un vuelco absoluto a la situación, pues pese a mantenerse la tensión en Kashmir, el enorme coste asumido por Pakistán en materia territorial, demográfica y económica ha supuesto un durísimo golpe, cambiando también radicalmente la posición de la India. El Acuerdo de Simla en 1972 estableció la línea de cese de fuego como límite absoluto para ambos, pero como vemos, ha sido violado repetidas veces.

En los últimos años, pese a que la tensión ha ido disminuyendo, con los distintos partidos como el PPP (Partido del Pueblo de Pakistán) intentando bajar el tema fronterizo como asunto de primer orden en las relaciones diplomáticas con la India, los conflictos espontáneos en la frontera, declaraciones y comportamientos poco claros de políticos de ambos países, han mantenido vivas las tensiones. La pretensión de la India de incluirse además como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU escandaliza a Pakistán, y el resentimiento entre las poblaciones hindús y pakistaníes es claramente visible, sin que por el momento las conversaciones iniciadas desde 1997 entre ambos países hayan dado ningún fruto realmente duradero o que permita asegurar la paz en la frontera.

1 Esto surgió a petición del segundo partido mayoritario en el Raj, la Liga Musulmana, enfrentada al Congreso Nacional Indio

2 Resolución 47

3 Bharadwaj, Prasant; Khwaja, Asim; Mian, Atif (August 30, 2008). “The Big March: Migratory Flows after the Partition of India.” Economic & Political Weekly: 43. Fecha: 16/01/2016

4 En la zona de Gujarat, al oeste de la India.

5 Es también importante señalar la guerra Indo-China de 1962, librada por los terrenos de Aksai Chin y la ahora denominada Arunachal Pradesh, después de que la Línea McMahon establecida por los británicos fuera tentada tanto por chinos como por indios.

6 Recuérdese que estamos en 1971, y pese al significado literal de “guerrero sagrado”, no podemos darle el mismo significado que hoy día.

7 De hecho, ambas potencias situaron plataformas navales y armas nucleares, hostigándose mutuamente con amenazas, sin llegar a ninguna hostilidad real.

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Alberto Llopis

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