Georgia y la OTAN, un amor imposible

0
277

Sobre el Autor

Author profile

Estudiante del Máster en Altos Estudios Europeos e Internacionales

La posible entrada de Georgia en la OTAN es algo más que un simple trámite. Se trata de un complicado escenario que podría provocar grandes conflictos diplomáticos e, incluso, bélicos entre la Alianza Atlántica y Rusia. Teniendo en cuenta la gran influencia que Rusia ejerce en el Cáucaso y los conflictos pasados entre ambos países, la posible adhesión de Georgia es algo que hay que analizar y entender en su contexto.

El pasado mes de julio 2018, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se pronunciaba, en plena cumbre anual de los países miembros de dicha organización, a favor de la adhesión de Ucrania y Georgia a la misma. Hay que tener en cuenta que en Tiflis, capital de Georgia, Rusia es concebida como una importante amenaza, y, por tanto, la entrada en la OTAN se cree que podría ser una buena forma de mantener a Moscú a raya.

Ante las declaraciones de Stoltenberg, Rusia advirtió sobre la posibilidad de un conflicto si finalmente se producía la entrada del país caucásico en la OTAN. Medvédev, primer ministro de Rusia, tajante, estableció que: “Esto (la entrada de Georgia en la Alianza Atlántica) puede provocar un conflicto terrible. No entiendo la necesidad de ello” [1]. Es importante tener en cuenta que la entrada de Georgia en la OTAN provocaría un gran desequilibrio en el Cáucaso, donde Rusia mantiene una importante influencia, e incluso, cierto papel en el control y defensa de algunas zonas como Abjasia y Osetia del Sur, territorios declarados independientes de facto en 2008, pero integrados en territorio georgiano.

La hipotética entrada de Georgia en la Alianza Atlántica supondría que todas las fronteras del país quedasen protegidas por la misma, por lo que una intervención georgiana en Osetia del Sur o Abjasia no supondría una agresión a ningún otro Estado. Por tanto, si se iniciase otro conflicto con Rusia, como el ocurrido en 2008, esta tendría que invadir o atacar nuevamente a Georgia. En base al artículo 6 del Tratado del Atlántico Norte [2], el ataque supondría una agresión directa a un miembro de la alianza y Tiflis podría solicitar la ayuda e intervención de los diferentes miembros de la alianza, lo que podría derivar, en la peor de las situaciones, en un conflicto de carácter militar entre Rusia y los países miembros de la OTAN.

Una forma tan alternativa, como imposible, que permitirá la entrada de Georgia en la OTAN y no provocar un conflicto con Rusia, consistiría en modificar el artículo 6, en el que se incluyen y delimitan los espacios geográficos protegidos por la Alianza Atlántica, para porder así incluir a Georgia pero sin tener en cuenta los territorios de Abjasia y Osetia de Sur, creando de esta forma un escenario donde si estos territorio recibiesen un ataque externo, no se obligaría a una respuesta conjunta de la alianza. Para Georgia este escenario es imposible, ya que de forma implícita se estaría reconociendo que dichas regiones no se encuentran bajo su soberanía y, además, se produciría un reconocimiento tácito internacional de las mismas.

Origen del conflicto

Aunque podríamos remontar el conflicto al S.XIII cuando se produce la llegada a la zona de los osetios, pueblo étnicamente distinto al georgiano, es conveniente comenzar desde el S.XIX. A comienzos de este siglo, se produjo un importante choque de imperios: turco, persa y ruso. Esta situación provocó que Georgia se ampararse en Moscú, teniendo como consecuencia su anexión al Imperio Ruso en 1801.

Un siglo después, tras la Revolución Rusa de 1917, Georgia obtuvo su independencia un año más tarde, en 1918. Esta declaración de independencia provocó la denominada rebelión de los osetios, que enfrentó a la facción bolchevique y prorrusa, situada en la actual zona Osetia del Sur, contra el gobierno menchevique que había proclamado la independencia de la denominada República Democrática de Georgia.

En 1921, el avance del 11º ejército soviético, con el apoyo de muchos osetios, terminó con la independencia de Georgia y, como recompensa, creó el denominado Óblast Autónomo Sud-Osetio [3].  En 1922, se creó la República Socialista Federativa Transcaucásica que incluía a Georgia, Armenia y Azerbaiyán. En 1924 hubo numerosos disturbios por la política hegemónica georgiana en la misma. Posteriormente, en 1936 se disuelve la República Transcaucásica, y Georgia se incorpora a la URSS, obteniendo Abjasia y Osetia del Sur un estatus especial dentro de Georgia, pero nunca la independencia ni el reconocimiento como Estados.

Ya a finales del S.XX, en 1989, comenzó a desarrollarse una fuerte ola de nacionalismo georgiano, que fue reprimido por Moscú. Zviad Gamsajurdia, importante disidente y escritor georgiano, quien tuvo una gran relevancia en el desarrollo de estos movimientos nacionalistas, fue nombrado presidente del país en 1991, tras haber conseguido la independencia de la Unión Soviética. Ante esta situación, en 1990 Osetia del Sur declaró su independencia, algo que fue rechazado y reprimido por Tiflis. La represión condujo a una guerra contra Osetia del Sur, que contaba con ayuda rusa. Georgia, ante la incapacidad de ganar, se vio obligada a negociar con el gobierno de Osetia.

En 1992 se produjo un golpe de Estado que puso a Eduard Shevarnadze en el poder. Ese mismo año, Osetia del sur realizó un referéndum en el cuál ganó por una mayoría aplastante del 99% la independencia y anexión a Rusia [4]. Esto provocó un nuevo conflicto con Tiflis, y una nueva guerra que finalizó rapidamente. La escasa duración del conflicto se debe a la ayuda rusa que Osetia del Sur volvió a recibir. El conflicto terminó con la presencia permanente de tropas rusas como garantes de la paz en la zona.

En el año 2004, Shevarnadze, cuyo gobierno y familia estaban muy salpicados por escándalos de corrupción, fue expulsado del poder tras la famosa Revolución de la Rosas inciada en 2003. En consecuencia, se celebraron una elecciones donde Mijeíl Saakashvili ganó y fue nombrado presidente. Durante la campaña, había revivido fuertemente el mensaje nacionalista georgiano, algo que estaría muy presente en su mandato.

En 2006, un nuevo referéndum de independencia ganó por mayoría absoluta en Osetia del Sur.  Ante ello, el presidente georgiano, Saakashvili, ofreció un acuerdo de paz definitivo a la pequeña república, en el cual se garantizaba al territorio un grado de autonomía muy elevado, pero siempre dentro de un estado federal.​ La oferta fue rechazada sin contemplaciones por el presidente osetio, Eduard Kokoity, ya que su objetivo fundamental era la independencia [5].

En abril de 2008, se produjo en Bucarest la reunión anual de la OTAN, donde por primera vez se habló de la inclusión de Ucrania y Georgia en la misma. Ante esta situación, Rusia comenzó a estrechar lazos e iniciar nuevas relaciones con Abjasia y Osetia del Sur, y se empezaron a emitir pasaportes rusos entre sus ciudadanos.

En vista de lo ocurrido, ese mismo año, Saakashvili decidió pasar a la acción y pensó que con un ataque relámpago del ejército georgiano, podría ocupar de manera rápida y efectiva todo el territorio de Osetia del Sur, especialmente su capital, Tsjinvali, para poder cortar así de forma eficaz el acceso de las tropas rusas. Finalmente, y a pesar de lo planificado, el ejército ruso consiguió repeler el ataque e incluso atacar territorio georgiano, mandando un importante mensaje a Saakashivili. Tiflis terminó aceptando todas las condiciones de paz rusas y Georgia se vio obligada a abandonar el territorio, aceptando además la presencia permanente de tropas rusas en Abjasia y Osetia del Sur. Siendo ahora Rusia el único garante de la paz en la zona. También se propuso el reconocimiento de ambos territorios como Estados independientes, algo que fue rechazado por la mayoría de la comunidad internacional, aunque ambos territorios son reconocidos como naciones por Rusia, Nicaragua, Venezuela, Nauru, Tuvalu, Siria, y el territorio de Transnistria. Por otro lado, Bielorrusia ha mostrado su intención de hacerlo en un futuro.

Durante el conflicto se produjo, por otro lado, un gran acercamiento de Georgia a Estados Unidos y algunos países europeos, quienes ya la apoyaban en el conflicto. Algo que hoy en día, se mantiene más vivo que nunca. La OTAN “acelerará su apoyo tanto a Georgia como a Ucrania”, en concreto en áreas como “la formación de fuerzas marítimas y guardacostas, visitas a puertos y ejercicios y compartir información”[6].

Fuente: Las regiones separatistas de Georgia | AFP

El conflicto en la actualidad

Hoy en día, el conflicto sigue vigente, aunque no de manera tan activa. Por un lado, la OTAN ha seguido mostrando sus intenciones de acercarse a Georgia y prestarle apoyo militar y logístico. Por otro lado, Rusia reconoce ambos territorios separatistas como Estados independientes y les brinda apoyo y ayuda.

Algunos de los mejores ejemplos de la vigencia del conflicto son, el gran control por parte del gobierno georgiano sobre los medios de comunicación. En el territorio han dejado de retransmitir canales de televisión rusos, de la misma forma, se ha procedido a la prohibición de algunos dominios .ru, de origen ruso. El ciber espacio se ha convertido en un nuevo escenario de batalla. El portal web de Russia Today, medio de comunicación ruso, fue blanco de numerosos ataques cibernéticos. Especialistas rusos llegaron a la conclusión de que el ataque procedía de una dirección IP localizada en Tiflis. En respuesta, el portal web del ministerio de exterior georgiano fue reemplazado por fotografías de Saakashvili y Adolf Hitler.

A lo largo de la geografía georgiana, especialmente en las zonas correspondientes a los territorios separatistas y sus espacios colindantes, podemos encontrar miles de desplazados y refugiados, fronteras móviles y una gran pobreza generalizada.

Conclusiones

Como se ha podido observar, el conflicto entre Georgia y Rusia no es algo que provenga de la actualidad como consecuencia de su posible entrada en la OTAN, es el resultado de un proceso que lleva siglos en desarrollo, que no parece que vaya a tener fin, al menos por ahora. La entrada en la Alianza Atlántica por parte del país caucásico solo podría traer consigo avivar la llama de la discordia entre ambos países, ya que los posibles beneficios que podría obtener Georgia, alimentados por la OTAN y sus intereses estratégicos en la zona, no son mayores que los conflictos y pérdidas que podría tener el país, e incluso la propia OTAN. Por lo que podríamos establecer que la entrada del país en la alianza como miembro de pleno derecho, es bastante improbable.


[1] http://www.institutodeestrategia.com/articulo/eurasia/rusia-ingreso-georgia-otan-desatara-conflicto-terrible/20180806132436014847.html

[2]  Artículo 6 del Tratado del Atlántico Norte http://www.centredelas.org/images/stories/adjunts/553_tratadootan.pdf

[3] Cornell, Svante E, Autonomy and Conflict: Ethnoterritoriality and Separatism in the South Caucasus – Cases in Georgia. Department of Peace and Conflict Research, Report No. 61. 258 pp. Uppsala. ISBN 91-506-1600-5.

[4] https://mundo.sputniknews.com/politica/201808081081015613-aniversario-de-guerra-entre-rusia-y-georgia-surosetia-historia/

[5] https://www.abc.es/20080808/internacional-europa/breve-panoramica-geopolitica-osetia-200808081549.html

[6] https://www.eldiario.es/politica/OTAN-Georgia-Ucrania-visitara-Negro_0_884012164.html

Sobre el Autor

Author profile

Estudiante del Máster en Altos Estudios Europeos e Internacionales

The following two tabs change content below.

Iván P.

Estudiante del Máster en Altos Estudios Europeos e Internacionales

Latest posts by Iván P. (see all)