Entrevista a Bucharaya (I)

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Os presentamos la primera parte de la entrevista a Abidin Bucharaya actual representante del Frente Polisario en Madrid, su trayectoria ya viene de lejos pues años antes ejércia como delegado en Andalucía. El encuentro lo hemos realizado en la sede del Frente Polisario en Madrid, gentilmente me han recibido con té y dátiles, y tras una breve explicación de las tres formas de elaborar la infusión en el Sahara comenzamos a hablar sobre el conflicto.

El 27 de febrero se cumplirán 43 de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), ¿qué valoración general hace de estas cuatro primeras décadas?

Esto es el reflejo de que el pueblo saharaui sigue convencido y fiel al proyecto nacional, que es la lucha por el derecho de la autodeterminación. También es el reflejo de que la comunidad internacional en su conjunto no ha tenido la capacidad todavía de permitir que se ejerza ese derecho legítimo de los pueblos que es el derecho a la autodeterminación. Estos 43 años han sido toda una trayectoria en la vida individual y colectiva de los saharauis y no han pasado en vano, afortunadamente. Hemos conseguido construir un Estado, quizás no moderno pero sí actual. También hemos hecho progresos en campos como la educación y la salud. En cuanto a la educación, destaca el informe de la UNESCO de este año 2018, en el que a nivel del continente africano, ocupamos el segundo puesto. Tenemos el 96% de alfabetización, solo superados por Sierra Leona que tiene el 99%. Esto es un orgullo para nosotros.

¿Cuáles considera que han sido sus principales logros? ¿Y sus principales fallos?

La situación que vive la población saharaui es una situación forzada a raíz de una invasión impuesta por parte de Marruecos y provocada por la falta de culminación del proceso de descolonización por parte de España, como potencia colonizadora. A los saharauis nos han impuesto vivir en estos campos de refugiados durante casi 40 años. Nos hemos visto entonces obligados primero, a crear una resistencia, y luego a luchar por sobrevivir día a día. Nosotros estamos ahí por nuestra propia voluntad y tenemos una fe ciega en nuestro proyecto nacional. Además, tengo la convicción de que este conflicto no va a durar más de lo que ha durado y de que no puede haber ninguna opción o solución promovida por nadie que no contemple el derecho de la autodeterminación de los saharauis.

Momento de la entrevista a Bucharaya.

El 16 de octubre de 1975 la Corte Internacional de Justicia (CIJ) respondió a la reclamación de Marruecos sobre el territorio del Sáhara Occidental. ¿Qué supuso esa respuesta para la legitimidad de la causa saharaui?

Hassan II, en aquel entonces rey de Marruecos, ante las resoluciones de Naciones Unidas, hizo todo lo posible para dilatar el proceso, basándose en la situación que había en España, con Franco a punto de morir. Hassan II, con esa habilidad de acrobacia que tenía, presentó la cuestión a la CIJ. En su dictamen dicen que, después de haber enviado una comisión de expertos al territorio y haber hecho una investigación histórica, se han encontrado ciertas tribus que han mantenido unas relaciones con Marruecos (relaciones comerciales…). Pero, la CIJ termina su dictamen diciendo que estos elementos no alteran ni afectan el principio de descolonización y que, por tanto, el territorio saharaui está clasificado como territorio no autónomo. De hecho, sigue catalogado a fecha de hoy como uno de los 17 territorios no autónomos de Naciones Unidas, en víspera de solucionar esa descolonización pendiente.

En nuestra Constitución figura que está prohibida la creación de partidos políticos con una connotación islámica.

Desde un primer momento la RASD recoge el Islam como una parte de la esencia de su Estado. ¿Podría desarrollar este aspecto y explicarnos como lo ligan con su vocación democrática?

Nosotros somos por situación geográfica un pueblo africano, árabe e islámico. Nuestra religión no va reñida con el principio de la democracia sino todo lo contrario. Los saharauis entendemos que la religión es de cumplimiento y de convicciones individuales. De hecho, en nuestra Constitución figura que está prohibida la creación de partidos políticos con una connotación islámica. Nos referimos de cara al futuro, una vez nos independicemos y se decrete oficialmente por el Parlamento la nueva Constitución, habrá multipartidismo en nuestro país pero ningún partido será legal si su connotación es religiosa.

Recientemente Marruecos ha firmado con la UE un acuerdo pesquero que incluye aguas del Sáhara Occidental, a pesar de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que dijo que dicho acuerdo no debería incluir dichas aguas. ¿Cuál es la posición del Frente Polisario al respecto?

Tenemos la convicción y experiencia de que muchas veces las potencias occidentales no respetan ese principio de justicia. De hecho, ese dictamen del TJUE deja claro que el Sáhara no forma parte de Marruecos y que, por tanto, la UE es libre de firmar todos los acuerdos que quiera con Marruecos siempre y cuando no incluyan los territorios saharauis. Pero no es solamente el tema de la pesca sino también todos los recursos naturales que hay en el país. Los más conocidos a nivel internacional son quizás la pesca, la agricultura y los fosfatos.

Algunos países en los años 90, como los EEUU, firmaron acuerdos de libre comercio con Marruecos. Pero en dichos acuerdos había una cláusula clara que destacaba que los productos procedentes del Sáhara no podían formar parte del acuerdo de libre comercio entre ambos países.

Entonces, hay países que tienen sus intereses, como son España, Portugal, Francia… y se oponen totalmente a que ese dictamen del TJUE se cumpla. Yo creo que la UE hace esta resolución jurídica no para que la interpretemos unos y otros sino para cumplirla. Entendemos que el país más afectado es España, sobre todo en el tema de la pesca, dado que la mayoría de barcos pesqueros que faenan en el banco de pesca sahariano son españoles (casi el 90%); somos solidarios además con las familias de los pescadores que viven de ello. Pero es necesario que sean conscientes de que este pescado está manchado de sangre. Es un pescado detrás del cual hay muchas vidas y tragedias humanas y es necesario apostar por una solución que garantice la estabilidad, inclusive la económica. Por eso mismo, creemos que a España siempre le va a aportar unos mayores beneficios trabajar en un norte de África mucho más estable y sobre todo si en este norte de África tiene un país aliado que será el Sáhara Occidental (por cuestiones idiomáticas, culturales, relaciones sociales con el conjunto de la sociedad española…). Es seguro que seremos un puente, una puerta y un buen interlocutor para que España pueda llegar a los rincones más remotos de África.

Foto de Smad Hamudi

La generación de saharauis que nacieron en el Sáhara Occidental cada vez va siendo más pequeña. En cambio, cada vez son más los saharauis que reclaman como suyo un territorio que nunca han podido pisar. ¿Cómo valora el futuro de la lucha con estas generaciones que tendrán que remplazar a las actuales en el liderazgo del proyecto?

Estamos convencidos de que todo proyecto necesita de una regeneración para que siga existiendo. Afortunadamente, en nuestro caso no se ha registrado una ruptura generacional. Los que hemos luchado desde el minuto 1 hasta ahora, mis hijos y estas generaciones, siguen reivindicando exactamente lo mismo: la libertad del pueblo saharaui.

Si bien es verdad que esta última generación que ha nacido de 1991 en adelante, con la firma del alto al fuego entre las dos partes, es una generación que ha crecido en un contexto de desilusión, sin fe en la legalidad internacional o la ONU. Cada minuto que pasa piensan de manera radical aunque afortunadamente no están actuando así. Este statu quo que Marruecos impone en el territorio alimenta todos los factores de riesgo. Si todos juntos no hacemos algo por la paz, corremos el riesgo de que esta situación nos lleve a un escenario totalmente desconocido.

Nosotros seguimos apostando por el principio democrático, con la voluntad de dialogar con Marruecos. También seguimos con la voluntad de, en aras de la paz, hacer algunas concesiones, siempre y cuando no se toque esa línea general porque creemos que al final quien debe decidir el destino final de este territorio ni es el Polisario, ni es Marruecos ni es Naciones Unidas (que en este caso es un mecanismo nada más) sino la propia población saharaui, que es la dueña de la soberanía del territorio. Por tanto, es a través de las urnas como se debe decidir y poner punto y final a este conflicto.

Recientemente hemos visto el recrudecimiento de conflictos en territorios que buscan la independencia como es el caso de Palestina, Camerún Meridional, Kurdistán o Cataluña. ¿Cuál es vuestra relación con otros movimientos independentistas? ¿Apoyáis sus causas?

En estos 40 años no haocupado y preocupado la situación que tenemos. De hecho, el Frente Polisario más que un partido político es un movimiento de liberación nacional. No tenemos ninguna ideología política. Todos los saharauis nos pusimos de acuerdo el día 12 de octubre de 1975 en crear el día de la unidad nacional. Ahí todos decidimos que, mientras no recuperemos nuestra casa, no podemos estar peleándonos a nivel interno. Con esto quiero decir que todos los pueblos tienen sus peculiaridades y sus características. Nosotros apoyamos siempre el principio de la libertad, el principio de la democracia, el principio del respeto de los DD.HH y sobre todo la tolerancia. Cualquier movimiento, cualquier pueblo, que tenga estos principios puede contar con nuestro apoyo y con nuestra solidaridad, según las posibilidades que tengamos.

Marruecos ha cometido crímenes contra la población saharaui, no solamente con los tanques sino también con bombardeos de napalm y fósforo blanco -armas prohibidas internacionalmente- los saharauis siempre hemos mantenido una lucha muy limpia.

El año pasado hubo enormes protestas en el Rif que fueron reprimidas con dureza. El líder del movimiento, Naser Zafzafi, ha sido condenado a 20 años de cárcel. ¿Qué posición mantiene el Polisario respecto a dicho conflicto?

Somos muy respetuosos con lo que deciden otros. Creemos que la situación que vive Marruecos es algo que los propios marroquíes deben resolver y solucionar. No hay que olvidarse que los propios saharauis que viven en el territorio ocupado por Marruecos fueron quienes empezaron la Primavera Árabe en 2010. Más de 15.000-20.000 saharauis levantaron un campamento de Gdeim Izik en las afueras de El Aaiún para reivindicar sus derechos. Esto es un reflejo de que Marruecos realmente no es un país que tenga muchas credenciales en la democracia y el respeto de los derechos humanos. De hecho, nosotros tenemos ahora más de 40 presos saharauis en las cárceles (6 de ellos condenados a cadena perpetua) simplemente por haberse manifestado pacíficamente y haber pedido la celebración de un referéndum.

De todos modos, nosotros, a pesar de la injusticia, de la invasión marroquí a nuestro territorio y del genocidio que ha cometido Marruecos contra la población saharaui, no solamente con los tanques sino también con bombardeos de napalm y fósforo blanco -armas prohibidas internacionalmente- los saharauis siempre hemos mantenido una lucha muy limpia. Nuestra lucha tanto en términos militares, reivindicativos y sociales, no ha salido más allá del mapa del Sáhara Occidental heredado del Acuerdo de Cintra (1958).

¿Cómo valora la relación que los diferentes gobiernos de España han tenido con la RASD y la causa saharaui? ¿Considera que el gobierno de Pedro Sánchez pueda suponer alguna diferencia respecto a los anteriores?

Hasta ahora, los sucesivos gobiernos de la democracia de este país no han hecho nada. Todos han mirado hacia otro lado. Los que han dicho que quieren mantener una neutralidad activa lo mínimo que han hecho es apoyar a Marruecos. España fue la causante de esta situación y es parte del problema. Pero, creemos y tenemos la esperanza de que, gobierno quien gobierne, se traten esta miopía política y pasen a ser parte de la solución.

El problema en Timor Oriental surgió exactamente en la misma fecha que el problema del Sáhara. España vende y reparte a los saharauis y a su territorio entre Marruecos y Mauritania. Portugal vende Timor del Este a Indonesia. Con la suerte de que el gobierno portugués con el paso del tiempo y la llegada de la democracia ha conseguido llevar a cabo una lucha en la ONU hasta que se celebró un referéndum en Timor Oriental y finalmente decidieron optar por la independencia. En el caso de los saharauis, España sigue siendo la potencia administradora del territorio y todavía no se ha celebrado ningún referéndum. Nosotros somos conscientes de que las relaciones hispano-marroquíes están interpuestas por un apéndice que probablemente requiera de cirujanos valientes que la operen. De todas formas, aconsejamos que España, gobierne quien gobierne, mantenga unas buenas relaciones con Marruecos. Marruecos es un país vecino. Si los saharauis pudiéramos mover el globo terrestre y elegir otro vecino, lo haríamos encantados; pero esto no es posible. Por lo tanto, la realidad que tenemos que enfrentar los saharauis después de la independencia es exactamente la que debe seguir España. Esto es, mantener unas buenas relaciones de vecindad con Marruecos. Pero eso no legitima que la relación esté basada en el chantaje y hacerlo a costa de los saharauis. Creo que la mínima dignidad que debe mantener cualquier gobierno en la Moncloa, por principio ético, moral y porque la sociedad y población civil española así lo exige, es mantener una fuerza de equilibrio entre las dos partes: saharauis y marroquíes. Lo que no es posible es simplemente mirar hacia una parte y olvidarse de la otra.

Entonces, esta trayectoria de los sucesivos gobiernos de España hecho que los saharauis tengamos una relación de amor y de odio con este país. Es verdad que gracias al conjunto de la población civil española los saharauis hemos conseguido, por ejemplo, mantener el español como segundo idioma oficial -forma parte de nuestro sistema educativo-. Pero es paradójico que el Instituto Cervantes no tenga representación en los campos de refugiados. Gracias a la sociedad civil española, a través de caravanas humanitarias y proyectos a nivel autonómico y municipal, hemos conseguido que el español se mantenga en el norte de África. Gracias a nuestra voluntad y a esa fidelidad colectiva. Lo mínimo que puede hacer un gobierno central es potenciar ese vehículo cultural y no invertir una cantidad de dinero enorme en el Instituto Cervantes en Marruecos, donde el español ocupa el 4º puesto. En cambio, a menos de 2h de vuelo hay un pueblo al que se está matando y sigue manteniendo el español de manera obligatoria. En definitiva, son tan profundos los lazos y las obligaciones en ambas direcciones, que los políticos tenemos la obligación de crear y fortalecer ese puente de comunicación, solidaridad y respeto recíproco entre los dos pueblos. Desgraciadamente, la Moncloa en este caso no está haciendo nada de esto sino todo lo contrario.

Si te has perdido el primer artículo, en el ponemos en perspectiva el conflicto que asola el Sáhara Occidental durante los últimos 43 años:

43 años de conflicto en el Sáhara Occidental

Relaciones Internacionales y Economía (URJC). Interesado en geopolítica, historia y relaciones internacionales. Especialmente África y América Latina.

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Ignacio Madurga

Relaciones Internacionales y Economía (URJC). Interesado en geopolítica, historia y relaciones internacionales. Especialmente África y América Latina.