Elecciones de mitad de mandato: Un examen nacional

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“Después de las elecciones de mitad de mandato, Estados Unidos se despierta aún más dividido políticamente”; “Elecciones de mitad de mandato: Los Demócratas consiguen la Cámara pero los republicanos aseguran el Senado”; “Trump pierde (pero gana)”; estos y otros titulares copan las secciones de política internacional de los periódicos y noticiarios de este miércoles 7 de noviembre pero ¿qué ha pasado exactamente? y ¿por qué se les ha prestado tanta atención a estas elecciones? Trataremos de responder a estas y otras preguntas a lo largo de este artículo.

Comencemos con lo más básico ¿qué son las elecciones de mitad de mandato?  Las elecciones de mitad de mandato se celebran, como su nombre indica, aproximadamente a la mitad de cada mandato presidencial, concretamente el primer martes de noviembre del segundo año del mismo. En ellas se han elegido a los 435 congresistas, a 35 de los 100 senadores y a 36 de los gobernadores, además de realizarse votaciones sobre diversas propuestas a nivel estatal y local. Generalmente se caracterizan por ser de mucho menos interés entre la población teniendo entre un 10% y un 20% menos de participación que las elecciones presidenciales.

*Imágenes extraídas del recuento tal y como se encontraba a las 19:00 del 7.11.18 en realclearpolitics.com

La magnitud de lo votado nos hace una primera idea de por qué podrían ser importantes pero no es de por sí suficiente ¿qué está ocurriendo en Estados Unidos? Resumidamente, podríamos hablar de una serie de asuntos clave que han afectado en mayor o menor medida a los resultados de la pasada noche pero antes de eso situémonos ¿como estaba Estados Unidos después de las últimas elecciones?

Noviembre 2016
Donald Trump es elegido presidente de los Estados Unidos de América en una de las elecciones más polarizadas que se recuerdan. El partido Republicano logra mantener cómodas mayorías en ambas cámaras del Congreso (51 senadores y 235 congresistas), aunque sufriendo pérdidas ante un partido Demócrata que se presentaba totalmente seguro de su inevitable victoria ante un rival impopular.

El ciclo electoral de 2016 estuvo repleto de acusaciones cruzadas y escándalos de todo tipo, siendo especialmente destacable la “trama rusa”, que aún se encuentra en proceso de investigación. ¿Ha apaciguado el primer año y medio de gobierno de Trump la polarización política resultante? Ni mucho menos, de hecho se podría decir que se ha incrementado aún más con cuestiones como el polémico nombramiento del ahora juez de la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, la aprobación del conocido como Travel Ban o la lucha, por ahora sin éxito, de Trump por acabar con el programa sanitario PPACA, conocido popularmente como Obamacare.

En tan solo dos años de administración Trump han sucedido muchos otros eventos de relevancia y que normalmente requerirían párrafo aparte:  La ruptura del Iran Deal, la salida de los Acuerdos de París, la salida de la UNESCO, el traslado de la embajada a Jerusalén, las cumbre de Helsinki y Singapur, etc. Pero las midterm se juegan, salvo extraña excepción, en casa y para casa, así que nos centraremos en el ámbito doméstico.

¿Que está ocurriendo en la política estadounidense?

Los republicanos han hablado de promesas cumplidas, economía e inmigración. Los demócratas por el contrario se han centrado en sanidad, el anti-trumpismo y las identity politics. Estos spot electorales demócrata y republicano probablemente sean una de las muestras más claras de ello.

Unas midterm atípicas

Una de las características tradicionales de las elecciones de mitad de mandato es, como ya hemos mencionado anteriormente, que la participación es siempre considerablemente menor que en las presidenciales precedentes pero todo parece indicar, a falta de las cifras finales oficiales, que este año la participación habría sido mucho mayor que en ocasiones anteriores. Se estaría hablando de un  incremento de casi un 25% (83 M a 114 M) en comparación con las elecciones de mitad de mandato celebradas en 2014.

También es destacable el hecho de que el partido gobernante casi siempre ha perdido poder en ambas cámaras durante las elecciones de mitad de mandato. Donald Trump, aunque esto lo decimos con las previsiones en vez de con resultados finales, parece que se convertirá en uno de los pocos presidentes que ha conseguido ganar asientos en el Senado durante una elección de mitad de mandato mientras se mantiene en la media de asientos de la Cámara perdidos durante las mismas.

Presidente en el cargo Cámara de Representantes Senado
Hoover -52 -6
Roosevelt +9 +9
Truman -54 -10
Eisenhower -18 -2
Kennedy -4 +4
Johnson -47 -3
Nixon -12 +2
Ford -48 -4
Carter -15 -2
Reagan -26 0
HW Bush -8 -1
Clinton -54 -9
Bush +8 +1
Obama -63 -6
Trump -34 (Proyectado) +4 (Proyectado)

 

Nuevas y rejuvenecidas corrientes en viejos partidos

Las elecciones han sido asumidas por la población estadounidense como un referéndum general sobre la administración Trump,  pero los partidos también se han jugado mucho, ya que el desempeño de sus diferentes candidatos ha reforzado o debilitado a diferentes corrientes internas que han estado luchando por el poder dentro de los dos pilares fundamentales de la estructura política del país.

Por un lado, en el lado republicano podríamos hablar de la corriente nacional-populista que ha ganado poder dentro del partido con la llegada de Trump, aunque no debemos olvidar que este ala ya existía mucho antes de la llegada al poder de este. Dentro del partido también encontramos a los libertarios, los moderados y los supremacistas.

Trump ha dedicado su rueda de prensa post-midterm a felicitar a los leales que ganaron, como el polémico congresista por el 4º distrito de Iowa Steve King o el que será nuevo gobernador de Florida Ron DeSantis, y a castigar a aquellos que se negaron a aceptar su apoyo y han perdido, como Ludmya Love, candidata republicana por el 4º distrito de Utah. Pero ha obviado a ciertos personajes muy .leales que quizá, por serlo tanto, han perdido sus carreras, como el candidato a gobernador de Kansas, Kris Kobach. Esto, sin embargo, no nos permite especular sobre lo que ocurrirá en 2020. Todo está aún por decidir y a Trump le podría salir todo mejor de lo que muchos piensan.

Por otro lado,  podemos encontrar una situación aún más interesante dentro del Partido Demócrata, donde hemos podido ver un avance de los candidatos más progresistas y cercanos al ala socialdemócrata de Bernie Sanders. Con un programa en pos de la diversidad que busca avanzar agendas como la salud, el medioambiente o los derechos de las minorías sociales han conseguido batir récords al presentar una mayoría de mujeres, jóvenes y candidatos pertenecientes a minorías raciales y LGBT. Con esto, los Demócratas han conseguido movilizar un importante electorado, especialmente entre los pertenecientes a estos grupos que no suelen votar, como los jóvenes. Entre estos demócratas podemos encontrar a Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista más joven de la historia (con tan solo 29 años) o Sharice Davids, la primera mujer nativa americana en acceder a la Cámara de Representantes.

Sin embargo, estas victorias de los progresistas se dan en el plano interno del partido, han ganado nominaciones, pero en los estados donde los demócratas ya se encontraban bien asentados. Es decir, los progresistas ganan terreno y los demócratas sin duda los necesitarán tanto de cara al futuro como para que muevan base electoral en las elecciones de 2020, pues son representativos del electorado que les apoya, pero quienes han arrebatado escaños a los Republicanos y por ende han permitido a los Demócratas retomar la Cámara de Representantes son los moderados.

Candidatos que si bien se declaran progresistas hacen campaña con un tono moderado y que representan, no a las minorías, sino al votante mayoritario en sus distritos : blancos, bastantes mujeres, militares etc. Este es el ejemplo de congresistas como Max Rose (11º distrito de Nueva York), veterano del ejército estadounidense, o Elaine Luria (2º distrito de Virginia), Comandante de la Marina retirada. La victoria de los moderados es especialmente relevante en los Estados del Medio Oeste y el Cinturón del Óxido (Rust Belt), que son estados que en 2016 votaron por Trump y se consideran tradicionalmente republicanos, y en estas elecciones muchos de sus distritos han cambiado a manos de candidatos demócratas moderados. Por último tenemos los ejemplos de los Gobernadores de Iowa o Michigan, estados “rojos” convertidos en “azules”, o el del Senador Joe Manchin, único senador demócrata que apoyó la nominación del Juez Kavanaught al Tribunal Supremo, lo que por sorpresivo que parezca parece haber sido una de las principales razones por las que ha podido salvar su escaño en una posición complicada para los Demócratas..

Otros ejemplos de candidatos moderados a destacar, a pesar de no haber tenido éxito, los tenemos en el candidato a senador por Texas Beto O’Rourke que puso en aprieto a Ted Cruz o en la ajustada batalla por el Estado de Florida entre Andrew Gillump y Ron DeSantis. Hay que tener claro que estos candidatos moderados también tienen un claro mensaje anti-Trump, y esto lo tienen en común tanto con los progresistas como con los socialdemócratas.

Uno de los temas que ha resultado clave en estas elecciones ha sido la sanidad.Según las encuestas, el 41% de los votantes lo veían como el tema más importante siendo el primero frente al 23% que observaban la economía o la inmigración como los más importantes. Demócratas como Laura Kelly (gobernadora de Kansas), Donna Shalala (27º distrito de Florida) o Kendra Horn (5º distrito de Oklahoma) llevaron como bandera la expansión del Medicaid y derrotaron a sus rivales en zonas tradicionalmente republicanas. Además referéndums estatales paralelos a las elecciones como los de Idaho, Nebraska o Utah para ampliar el Medicaid resultaron exitosos. Podemos decir que este asunto, que afecta de manera directa al votante, será un tema esencial durante los próximos 2 años y probablemente en las elecciones de 2020.

Consecuencias: Un futuro incierto

Ante todo y en primer lugar tenemos que dejar algo claro, las midterm históricamente nunca han servido como indicador de lo que fuera a pasar en las siguientes elecciones presidenciales y es poco probable que ,a pesar de lo anómalo de estas, la situación vaya a cambiar.

Lo que sí que está claro es que el camino hasta 2020 va a estar lleno de curvas.  La polarización va a continuar y surgen dudas sobre a quién puede beneficiar más este escenario, pero quizá Trump nos sorprenda y convierta una derrota parcial en una victoria a largo plazo. Pero vayamos al grano y es que a la hora de gobernar el país siempre surge una pregunta ¿que Cámara es más importante? La respuesta también tiende siempre a ser la misma: depende.  

La victoria demócrata en la Cámara de Representantes augura un futuro de hostigamiento continuo a la administración Trump. Han conseguido obtener el control de 3 comisiones clave: el Comité de Inteligencia, el Comité de Justicia y el Comité de Supervisión. Desde ellas pueden dar un impulso a la investigación de Mueller sobre la trama rusa, revisar decisiones éticas de la administración Trump o bloquear los presupuestos. Sin embargo, tienen que evitar la retórica de Caza de Brujas que suele espolear Trump, pues entonces todas sus investigaciones se pueden volver contra ellos. Esta mayoría también forzará que no puedan salir adelante varias medidas del programa de Trump, tales como la finalización del muro o la sustitución del Obamacare a no ser que se realice un gran pacto entre ambos partidos al respecto, maniobra inteligente en caso de tomarse, pero que por ahora parece muy lejana aunque …  ¿quizá es lo que Trump quiere sugerir con todas sus buenas palabras hacia Nancy Pelosi?

Los Demócratas a su vez van a sufrir divisiones internas entre su liderazgo, probablemente estas surjan por parte de la veterana Nancy Pelosi, y la nueva generación de jóvenes progresistas que han sido elegidos por primera vez y que la pondrán a prueba continuamente. Nancy Pelosi deberá intentar crear un equilibrio entre un ala moderada y un ala progresista de legisladores escorados hacia la izquierda, impacientes por consolidar su posición y llevar a cabo medidas en materia inmigratoria o pedir un impeachment a Trump. Teniendo en cuenta que lo único que los une es su anti-trumpismo pueden encontrarse en una situación en la que con tal de llevar una agenda común realicen acciones que les perjudiquen.

Por otro lado, al mantener y reforzar el Senado, Trump ha conseguido un cierre de filas generalizado en torno a su persona. Esto significa que podrá realizar los cambios que considere necesarios en su administración ¿veremos pronto a Jeff Sessions, a James Mattis o a Kirstjen Nielsen buscando nuevos puestos de trabajo? Hay muchos indicios de que podría ser así.  Tradicionalmente hay cambios en el gabinete tras las midterm, probablemente esta tendencia se verá acrecentada por los propios impulsos de Trump.

¿Afectará esto a la política exterior? Es posible, aunque no podemos especular sobre en qué medida será esto así. El presidente tiene grandes poderes para actuar sin restricciones pero determinadas cuestiones como la firma de tratados, ciertas sanciones o la aprobación de presupuestos necesitan la aprobación de una u otra cámara ¿Podemos hacer alguna predicción? Es posible que Trump encuentre obstáculos a la hora de institucionalizar progresos en la situación con Corea del Norte, Irán y Rusia como también es probable que tenga que revisar el nuevo tratado de libre comercio USMCA antes de su aprobación. Pero seguramente se verá respaldado por el Congreso en su conjunto a la hora de mantener una línea dura para con China puesto que desde el ala demócrata esto era algo que también venía estando solicitado.

Artículo redactado por Àngel Marrades y Jorge González Márquez

Estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. La geopolítica es mi mayor pasión, en particular vivo fascinado por el Este de Europa y Oriente Medio.

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