Brexit: “Super Saturday”

1
673
Boris Johnson, Primer Ministro, y John Bercow, Portavoz de la Cámara de los Comunes, cara a cara.

Escrito por Àngel Marrades

Situación Política

Finalmente hay Acuerdo de Salida. En una complicada carrera de negociaciones Boris Johnson podría conseguir sus objetivos políticos si Westminster aprueba hoy el acuerdo negociado con los líderes europeos. Desde que llegó a Primer Ministro no ha tenido ni una sola victoria parlamentaria sucediéndose sin precedentes 7 derrotas consecutivas que debilitaron seriamente su capital político, le llevaron a un enfrentamiento interno en su partido e incluso a una crisis institucional, cuando el Tribunal Supremo falló en su contra al decir que “la prórroga parlamentaria era ilegal y había engañado a la Reina”. Pero a pesar de casi provocar una fractura entre los conservadores y hacer perder a su gobierno la mayoría parlamentaria podría erigirse como aquel que consiguió finalizar el Brexit.

Johnson ha conseguido como Primer Ministro reabrir el intocable acuerdo que la Unión Europea se negaba a revisar y negociar uno nuevo, aunque es de justicia decir que muy similar al de la anterior premier Theresa May. De igual manera que a ella, a Boris le ha perseguida la misma problemática: Irlanda del Norte. Reino Unido desplegó todas las herramientas a su alcance para mantener su dominio sobre Irlanda del Norte, incluidos grupos paramilitares, durante el largo conflicto conocido como The Troubles. Este conflicto necesitó de un acuerdo de consenso con las fuerzas republicanas, pero el Brexit rompió las condiciones del Acuerdo de Viernes Santo, y de la misma forma que entonces la metrópoli británica intenta mantener el control mientras pugna entre evitar que estalle una nueva guerra civil y contentar a las élites unionistas que, fortalecidas por la crisis política británica, exigen condiciones maximalistas.

En esta vorágine Boris Johnson apuesta por aprovechar la debilidad de los unionistas en Stormont, donde desde 2017 hay un bloqueo que no permite formar gobierno, en contraposición a su fortaleza en Westminster. Y arroja su último órdago con un acuerdo que es todo o nada: “nuevo acuerdo o Brexit sin acuerdo, no más prórrogas, el 31 de octubre el Reino Unido abandonará la Unión Europea”.

Para expandir: ¿Problemas en Irlanda del Norte?

El Acuerdo

Aunque el nuevo acuerdo de Boris Johnson tenga muchos parecidos con el de Theresa May, y para algunos sea el mismo con una “vestido” distinto, es necesario explicar algunos detalles técnicos para comprender su alcance y peso político.

Lo más destacable es el compromiso respecto a Irlanda del Norte; formará parte de la unión aduanera del Reino Unido, lo que significa que podrá aplicar aranceles del Reino Unido y participar de los acuerdos comerciales británicos. Pero a su vez también estará dentro de la unión aduanera de la Unión Europea, con lo que deberá seguir las normas regulatorias y los estándares de seguridad y calidad de la Unión. Esta situación permite mantener a Irlanda del Norte dentro de Reino Unido, evitando esa separación fáctica que implicaba la “salvaguarda”, a la vez que asegura que no habrá frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

¿Cómo es esto posible? Estableciendo una doble aduana: la primera estaría en la frontera con la República de Irlanda y permanecería dentro de mercado único europeo; la segunda estaría en el Mar de Irlanda, de forma que aquellos bienes que viajen de Gran Bretaña al Ulster estarían sujetos a controles y aranceles aduaneros para garantizar que todo sea acorde con la Unión Europea. Esos bienes podrán pasar sin pagar aranceles siempre y cuando su destino final sea Irlanda del Norte y, en consecuencia, no corran el riesgo de ingresar al mercado único europeo. Sin embargo, para los bienes en riesgo de ingresar al mercado único las autoridades del Reino Unido aplicarán los aranceles de la Unión Europea. Estas medidas siguen creando preocupaciones en la Unión acerca de si la solución protege adecuadamente el mercado interno de la Unión Europea del dumping de productos procedentes de terceros países.

La doble aduana de Boris Johnson que figura en al Acuerdo de Salida del Brexit

Pero toda esta situación choca frontalmente con lo establecido en los Acuerdos de Viernes Santo, tanto si se diera una salida sin acuerdo que llevaría a una frontera dura en contra de lo acordado en este con los republicanos; como para los unionistas permanecer fuera del Reino Unido de manera implícita, estando Irlanda del Norte más alineada con las normas irlandesas. La solución a esta controversia ha sido dotar de un carácter “democrático” al Acuerdo de Salida. Así las disposiciones que afectan a Irlanda del Norte deberán ser ratificadas por la Asamblea de Stormont.

Sin embargo, esto no ocurrirá hasta 2024, pues el Acuerdo de Salida del Brexit establece un primer periodo de cuatro años hasta que Stormont pueda decidir. Si es aceptado por mayoría simple los acuerdos tendrán otro periodo de cuatro años; si consiguen un apoyo intercomunitario la extensión será de ocho años. Un apoyo intercomunitario quiere decir que el acuerdo sea aprobado por una mayoría de ambas comunidades, unionistas y republicanos, o por una mayoría del 60% de la Asamblea con un apoyo de al menos el 40% de cada comunidad.

Si el resultado fuera “no” entonces habría un periodo de transición de dos años en el cual el Reino Unido y la Unión Europea tendrían que elaborar alguna fórmula para mantener abierta la frontera mientras se protege el mercado único, respetando así los Acuerdos de Viernes Santo.

En un principio el elemento democrático convenció al Partido Democrático Unionista (DUP), que recordamos es clave para la mayoría conservadora en Westminster y para aprobar cualquier acuerdo, a la Primera Ministra Theresa May le tumbaron tres acuerdos. A pesar de las divisiones en el DUP entre realistas y extremistas, en un principio dieron su apoyo a Boris Johnson. Pero cuando el Primer Ministro cedió ante la Unión Europea en las condiciones en que se desarrollaría esa votación le retiraron el voto complicando las posibilidades de aprobar el acuerdo. Actualmente los partidos unionistas han perdido su mayoría en Stornmont, y de ahí el bloqueo político en el Ulster desde 2017, por lo que no tendrían capacidad de vetar la extensión del acuerdo, es esta la razón por la que el DUP no apoyará a Johnson y apuestan poe conseguir un Brexit sin acuerdo.

Para expandir: El Reino Unido en la encrucijada del Brexit

El día decisivo

Sábado. Hoy será el día decisivo. Por primera vez desde la Guerra de las Malvinas el Parlamento Británico, Westminster, se reunirá un fin de semana. Los números para que salga el acuerdo de Boris Johnson son muy ajustados, con márgenes de apenas 2 votos, necesitando el premier 320 favorables. Theresa May no pasó de los 279 votos. Vamos a desglosar los apoyos y ver porque están tan ajustados los resultados.

Boris Johnson cuenta con un grupo de 259 diputados conservadores que le son fieles y se espera que voten a favor del acuerdo siguiendo la disciplina de voto. Eso deja a Johnson con la necesidad de conseguir el apoyo de 61 diputados en la Cámara de los Comunes.

Los brexiters, 28 Conservadores Euroescépticos de línea dura, se espera que le apoyen al menos 24 después de que su líder Steve Baker haya indicado que votará a favor del acuerdo. 283-287.

Los siguientes son los Conservadores Independientes, 23 en total, estos son aquellos conservadores que Boris Johnson expulsó del partido a principios de septiembre por no apoyar al gobierno contra la Ley Benn (que obliga al Primer Ministro a pedir una prórroga si no hay acuerdo). De estos se espera que entre 18-20 apoyen a Johnson, con la esperanza de poder volver al partido. 301-307.

En la oposición en contra del acuerdo están los Laboristas con 229 diputados que seguirán la disciplina de voto, 35 del Partido Nacionalista Escocés y 18 liberal-demócratas, 7 de los cuales son conservadores que cambiaron de partido ante las acciones de Boris Johnson. El Partido Demócrata Unionista también ha declarado que votará en contra por las discrepancias en el acuerdo, 10 escaños. Junto a otros diputados de grupos minoritario de la oposición dan alrededor de 311 votos en contra.

En juego quedan 16 votos laboristas de circunscripciones favorables al Brexit que podrían desafiar al Whip y romper la disciplina de partido enfrentándose a una posible expulsión. Varios ya han declarado que apoyara este acuerdo a pesar de las consecuencias. En total un puñado de votos, unos 20, son lo que están en juego y serán decisivos para el futuro del Reino Unido, si se aprueba el acuerdo o no.

Estimación de balance de fuerza de cara a la votación según The Financial Times

Sea cual sea podemos vislumbrar algunos escenarios a futuro para el Reino Unido en base a lo que pueda ocurrir. Aun así, todos los escenarios parecen tener un final claro: elecciones generales en noviembre o diciembre.

Si el acuerdo es aprobado en la Cámara de los Comunes después deberá hacer lo propio en el Parlamento Europeo. Aunque con unos tiempos tan ajustados hay quien asegura que hará falta una última prórroga para este tipo de detalles burocráticos. El hecho es que si Boris Johnson cumple y se hace con la victoria podrá proclamarse como el único líder que ha sido capaz de resolver el problemático Brexit y con toda seguridad ganará una mayoría absoluta que le permitirá gobernar los próximos cinco años. Pero el futuro no está exento de problemas y el gobierno de Escocia ya se prepara para pedir un nuevo referéndum de independencia para 2021, e Irlanda del Norte tendrá elecciones también en 2022, pudiendo resolver o empeorar el actual bloqueo político, y en 2024 la Asamblea debería votar para decidir si extender el acuerdo. Y no olvidemos por último que Reino Unido debe negociar con la Unión Europea su nueva relación.

Si el acuerdo no es aprobado entraría en vigor la Ley Benn y se abrirían varias posibilidades: Boris Johnson acepta la ley y envía la carta para pedir una nueva prórroga hasta enero; si la Unión Europea acepta hay nueva extensión y de nuevo negociaciones, si la Unión Europea se niega Brexit sin acuerdo. Boris Johnson no acepta la ley, como ya dijo “preferiría caer muerto en una zanja”, con todas las consecuencias legales que tendría esto, y seguramente enfrentar una moción de confianza al gobierno. Ocurra lo que sea de nuevo el escenario a futuro también son elecciones.

Pero todos estos escenarios podrían quedar ensombrecidos por dos enmiendas que seguramente sean lo primero que se apruebe hoy y que condicionarían el voto. Una de ellas condiciona la aprobación del acuerdo del Brexit a un referéndum, con lo que si se aprobará tendría aún este obstáculo. La segunda es más complicada.

Esquema de The Guardian que muestra las distintas posibilidades en caso de que se apruebe la enmienda del Referéndum
Esquema de The Guardian que muestra las distintas posibilidades en caso de que se apruebe la enmienda del Referéndum en el Acuerdo de Salida del Brexit

La llamada Enmienda Letwin, por el diputado conservador pro-europeo Sir Oliver Letwin, es una iniciativa de los Remainers para evitar a toda costa que se produzca un Brexit sin acuerdo. Recordemos que la Ley Benn obligaba al gobierno a pedir una prórroga si este no conseguía un acuerdo para el 19 de octubre, pero una vez aprobado el acuerdo no especifica nada. Estos diputados sospechan que la línea dura brexiter puede querer pasar el voto significativo (“meaningful vote”), que es hoy, y después votar en contra de la legislación adjunta, que se vota el resto de días. Si el Parlamento no vota a favor de la legislación adjunta el acuerdo no sirve y Reino Unido iría a un Brexit sin acuerdo.

Para evitar que esto pueda ocurrir la Enmienda Letwin establece que el Primer Ministro deberá pedir una nueva prórroga hasta enero si tanto la legislación adjunta como el voto significativo no han sido aprobados hoy. ¿Cuál es el problema de esto? Que en primer lugar hará que el acuerdo de hoy no sea vinculante y obligara el Primer Ministro a pedir esa prórroga que tan tajantemente rechazó, y al igual que con la Ley Benn Boris Johnson se vería obligado a pedir la prórroga con consecuencias legales si no lo hace. Otro problema derivado de esta enmienda es que podría cambiar el voto de muchos diputados, por un lado, los laboristas rebeldes podrían verse más inclinados a votar a favor del acuerdo pues este no tendría tanta importancia; por otro, los brexiters podrían rechazar el acuerdo ante esta situación. Todo se verá durante las sesiones de hoy en una jornada que será frenética.

Esquema de la BBC que muestra las distintas posibilidades en caso de que se apruebe la Enmienda Letwin

Sobre el Autor

Author profile

Estudiante de tercer año de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Historiografia, geopolítica y elecciones.

The following two tabs change content below.

Àngel Marrades

Estudiante de tercer año de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Historiografia, geopolítica y elecciones.

Latest posts by Àngel Marrades (see all)